¿CONTRATO DE SILENCIO?

CARTA ABIERTA

AL SECRETARIO GENERAL DE LA URE

 

 

G. Belay.- EA1RF.

09/07/14

 


Hola, secretario:

Sé que por mi parte es un atrevimiento dirigirme públicamente a tu persona, como cargo dirigente de la Unión de Radioaficionados Españoles (URE), pero y espero no distraerte en exceso de tus obligaciones (de las profesionales, digo, que de las sociales para ti son un “plis-plás”) pero me llega un “flhas” sobre la existencia de un presunto contrato secreto de confidencialidad que tienen que firmar los miembros de la directiva de esa asociación, directiva a la que acabas de acceder como secretario general, y, si tal “contrato” me suena a coña marinera, lo que más me alerta es que se justifique, dentro del “flhas” al que me estoy refiriendo, que tal disparate viniese de anteriores directivas, e incluso algún desnortado me lo atribuya a mí.

Durante los 17 años y 6 meses que duraron mis mandatos de presidente de la URE, he tenido 11 compañeros en los diversos cargos de la directiva, y a ninguno de ellos le he exigido ni pedido que firmasen contrato alguno de confidencialidad. De los vocales técnicos fueron muchos más, y tampoco se me ocurrió un disparate de ese calibre. Casi me atrevo a afirmar que los que me sucedieron, que primero fueron mis compañeros de JD, tampoco tienen nada que ver con esa tenebrosa historia.

Pero si el río suena es que agua lleva… y dado que acabas de incorporarte a la directiva, eres el más indicado para informar públicamente y en aras de la tan cacareada transparencia, si existe y si te lo han puesto delante para que lo firmes… y ya, para que la transparencia (y la vergüenza) sea total, si lo has llegado a firmar. Porque eso de que tal contrato “viene de antiguo, posiblemente de los tiempos de EA1RF”, no vale como coartada, pues un secretario general es (por mandato reglamentario) el custodio de las actas y resto de la documentación del colectivo, por lo tanto tiene fácil localizar en qué sesión de JD o de AG se tomó tan cachondo como innecesario acuerdo.

Por otro lado y como quiera que eres medio “padre” de las últimas y probado que inútiles reformas del Estatuto (ya que no se cumplen y nadie las reclama), he se suponerte conocimientos en esta materia. Así que no dudo que sabes diferenciar entre un órgano asambleario y un órgano ejecutivo. Por ejemplo: si hay un Pleno del Parlamento (o de cualquier otro autonómico o municipal) y tú y yo decidimos tomarnos unas cañas y asistir (y hay sitio, claro) lo podemos hacer con sólo presentarnos con nuestro DNI y acceder a la tribuna de invitados. Pero si se tratase de una reunión del Gobierno de España, en La Moncloa, no pasaríamos de la puerta del perímetro.

Los cargos de los órganos ejecutivos llevan implícito en el acto de toma de posesión el juramento (no contrato) de guardar secreto sobre las deliberaciones que se produzcan en las reuniones formales del referido órgano. Los componentes de los órganos asamblearios, no.

A partir de la normativa legal que regula el funcionamiento del Ejecutivo se establece, por añadidura, la del resto de los ejecutivos de los diferentes gobiernos, y por similitud el de asociaciones como puede ser la URE. En un reciente QRX titulado “Asuntos tratados y acuerdos adoptados” creo que quedaba bastante claro todo esto: Es público y obligatorio el Orden del Día, y por lo tanto los socios ya saben los asuntos a tratar. Terminada la reunión, si se pudieron tratar todos los asuntos, así se hace constar; en caso contrario, hasta dónde se pudo llegar; y se remata con los acuerdos adoptados. Todo esto tiene que ser público y jamás mediatizado por la firma de contratos de pacotilla, porque entre otras cosas “todo acuerdo, pacto o contrato que vaya en contra de la ley es nulo de pleno derecho.”

Conclusión: Los miembros del ejecutivo de la URE vienen obligados a guardar secreto de las deliberaciones que se produzcan en sus reuniones, pero en modo alguno de los “asuntos tratados y los acuerdos adoptados”, porque este conocimiento a través de la información de la directiva o de las actas, es un derecho del socio y una obligación del ejecutivo que viene impuesto por la Ley de Asociaciones.

En una perspectiva más de andar por casa, el papelón de aquellos que asumen formar una candidatura (o acceder posteriormente a una directiva, como es tu caso, sin pasar por las urnas) y el presunto amigo que la lidera y se supone que tiene plena confianza en ellos, es glorioso: Te pido que vengas conmigo en esta candidatura, pero como no me fio de ti un carajo, fírmame este “contrato” de confidencialidad. ¡Papelón, pero papelón, papelón!

Y si todo esto del contrato es cierto, como parece que es porque tú mismo lo comentas, las tragaderas de los componentes del ejecutivo de la URE son tan amplias como su escasa estima personal. Como secretario no vale tirar balones fuera con eso de “los tiempos de EA1RF”: eres el secretario general y tu obligación como tal es “hablar” con el acta dónde esté reflejado ese acuerdo, y concretar quién fue el impresentable presidente que desconfiaba de sus aparentes “amigos” de directiva.

¡Abre los ojos! Por lo demás, te deseo todos los aciertos en el desempeño de tu cargo, al fin y al cabo de los errores se aprende y buena voluntad no te falta. 73.-

 

NOTAS VARIAS.- He leído el hilo del foro de la "web" de la URE que ha abierto Humberto, EA2HA, más o menos sobre este asunto del contrato. No afirma nada, sólo plantea reflexiones y en algún momento me cita. Como ya es habitual, en el momento que alguien me cita aparecen los "pretorianos" y los"palmeros" y al atrevido que se acuerda de mi persona le caen chuzos de punta... pero ni uno sólo de ellos desmiente lo que en este QRX se comenta, que es fácil deducir que me limito a plantear el rumor y el origen. ¿Que se ha hablado en profundidad sobre este asunto? Seguro. ¿Que me han achacado a mi ese acuerdo? Cierto. ¿Que ese rumor ya estaba en el foro de la "web" de la URE antes de que lo sacara EA2HA? Buscándolo se encuentra. Entonces ¿qué es lo que los "pretorianos" y "palmeros" reprochan a EA2HA? Que se refiera a mi persona y deje claro que es uno de los más de 200 lectores diarios que tengo, y que los que lo censuran son, a su vez, lectores de estos QRX. Dice el viejo refrán: "Que hablen de uno, aunque sea bien".

Mención aparte merece el que pretende imponer la censura a Humberto, y enseñarle de quién se puede fiar y de quién no tiene que fiarse. Hasta ahí se llega, como si Humberto fuese menor de edad. Y el ejemplo de "meterse en tu familia" es glorioso: Como no soy socio... ¡Hay que ser gilipollas! De entrada, soy Socio de Honor, y siguen, mis sucesores, viviendo de la rentas que he dejado. Sobre metáforas familiares se me ocurren algunas que resultarían crueles pero me bastará con decir que sobre si la Real Sociedad de San Sebastián, hiciese una mala campaña, no podría ser crítico con el equipo "por no ser socio". ¡Venga ya, muchachito!

Finalmente, el lameculos está enfrascado en si soy (o fuí) o dejo de ser periodista. A la facultad de Ciencias de la Información no he ido, porque se creó cuando yo era más bien talludito. Nunca he presumido de ser periodista, sino que me limito a decir que soy fotógrafo. Desde la "Ley Fraga" los reporteros gráficos fueron considerados periodistas, y aquellos que "estábamos" en los periódicos seguimos siendo considerados como tales mediante aquella ley. Eran tiempos en que había que cantar el "Cara al Sol". Y, a mi, me cuadró en esa edad en la que te pones afónico. Pero no por eso semanarios como "AUTOPISTA", diarios como "La Región", "La Voz de Galicia", "El Faro de Vigo" o "El Ideal Gallego", dejaron de publicar mis reportajes y mis ilustraciones gráficas. En emisoras de radio hay unas cuantas... con programas semanales de una hora, y por primera vez en radio, 24 horas de seguimiento de un rally... en emisoras de Ourense, y de Vigo. En términos históricos y reflejado en los medios está, el diario La Región es el primer periódico de España en dedicar un suplemento semanal al automovilismo, y será casualidad que la idea, la producción, la realización y la dirección fuesen mías. Como que Radio La Voz del Miño (hoy RN 3) fuese la primera emisora de España en dedicar un programa semanal al automovilismo, y de nuevo la idea, la producción, la realización y la dirección fuesen mías. Y todo esto sin haber "pasado" por la facultad de Ciencias de la Información, por una razón tan sencilla, señor lameculos, como que tal facultad no existía. ¡BURRO!

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