ADIOS MARIA LUISA

(EA2KD)

 

 

 

 

 

G. Belay.- EA1RF.

17/08/2017

 

Hace ahora más de cuatro años que perdí a mi esposa. Me decía por aquellos duros días que yo estaba pasando, el mejor amigo que me dio la radioafición, Pablo Barahona, EA2NO, que cuando le tocase a él vivir esa triste y dura experiencia, que esperaba irse él antes que ella, porque no aguantaría la soledad. Se ha ido ella primero, como me pasó a mi. Ya sospeché que las cosas no iban bien tras una llamada de las que habitualmente tenemos para charlar de nuestros recuerdos y de la actualidad de la URE, en la que la conversación derivó hacia el estado de salud de María Luísa. Y ahora me envía un correo confirmando la mala noticia.

Lo más duro, todavía no es ahora, porque los usos sociales, funeral, duelo, pésame… es casi como estar en una nube. Cuando pasen unas semanas será el peor momento porque todos los demás, la familia y los amigos más cercanos, estarán cada uno en su rutina diaria, y el hueco enorme para todos ellos, pese al amor y al sentimiento, no supone lo mismo que para la persona que convive a diario todos los años de una pareja. El sentimiento de soledad es enorme y no se resuelve en unos pocos días. ¿Cómo se supera? No es fácil dar consejos. Mi experiencia es intentar distraerme inventando necesidades que no tengo, como comprar un coche y visitar a todos los concesionarios, pedirles un presupuesto y hacer una prueba. Y no comprar nada, claro. O enfrascarme en los foros de campismo y plantear cuestiones prácticas sobre esta actividad. De cuando en cuando dedicarle un QRX a toda la chusma que pulula por el éter… También la radio podría ser una válvula de escape. Por eso escucho un rato las bandas… observo que no hay nada nuevo, apago y a ver un rato la TV. Al principio me hacía las comidas, fregaba los platos, bajaba al “súper”. Ahora cada día como en un restaurante diferente de los varios que tengo alrededor de mi QTH, el menú del día, 9 €, y como ya me conocen me tratan como si fuese el abuelo de todos los camareros del mundo mundial.

Pablo, estamos en lugares distantes, pero nunca hemos enfriado nuestra amistad. Ya hablaremos. Ahora es el momento del dolor familiar, del dolor íntimo. De pensar que ha ido a Santander a pasar unos días con su hermano… y poco a poco irte adaptando a una nueva forma de vida. La estarás viendo aparecer por la puerta de tu cuarto de radio llamándote para cenar… aunque no la veas y sepas que jamás la volverás a ver. Mira las fotos de toda vuestra vida, y llegarás a la conclusión de que era como era cuando erais jóvenes, porque las parejas no nos vemos nunca envejecidos, pues las voces, los gestos, las formas de mirar o de reír o de enfadarse son siempre las mismas que os llevaron a enamoraros. Tengo la última foto que nos hizo una de las nietas donde somos dos abueletes, pero no la reconozco, siempre la veo en otras fotos y siempre su aspecto es intemporal.

¡Animo!

 

 

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