EN BANDEJA A “LA CASPA

 

 

 

G. Belay.- EA1RF.

07/10/14

 

 

Poco a poco se va consumiendo el tiempo de mandato y pronto se entrará en tiempo electoral. Esto sirve para la política de “la casta” y para la política menor de “la caspa” de la URE. El debate es si a los alcaldes los eligen los ciudadanos o los concejales; y, más adelante, si al presidente del Gobierno lo eligen los diputados o los ciudadanos. En la URE ya se acordó que al presidente y a los miembros de la Junta Directiva, y descendiendo, al resto de los cargos electos, los elijan los socios con el sistema de cada socio un voto. En bandeja se lo han puesto a “la caspa” que en cada momento esté al frente de la Asociación y pretenda mantenerse en las poltronas.

Porque hasta que aquellos diez o doce que alborotaron el foro con sus argumentaciones, fueron complacidos, a un candidato le era posible afrontar una campaña electoral con ciertas garantías de ser escuchado por los más o menos 200 electores que componen la Asamblea General; desde el momento en que el sistema es cada socio un voto, las garantías de ser escuchado por los electores se esfumaron ante el coste brutal de una campaña sobre un censo de 8.000 electores. Coste prohibitivo para el potencial candidato mientras el que se presenta a la reelección puede, desde “ya”, iniciar una precampaña recorriendo todas las secciones y consejos a gastos pagados con la coartada de asistir a actos sociales. Pero es que el mundo/URE está lleno de listillos que saben muchísimo de democracia y nada de igualdad de oportunidades.

En el primer ensayo ya lo hemos comprobado: el candidato a la reelección barrió de las urnas al aspirante, para luego largarse sin que se explicasen medianamente las razones. Ahora, veremos si llega a presentarse alguien que no sea el que está. No importa que su conducta sea reprochable: importa que no hay igualdad de oportunidades y múltiples sospechas de que la solidez económica de la URE es más teórica que práctica. “La caspa” (término de moda en la política) se afianza pactando en los pasillos para arrinconar a los pocos que pueden tener criterio. Se repite la historia de hace unos años en el Congreso de Almería: amordazado el Pleno de la URE, el presidente tiene vía libre para hacer lo que le venga en gana y ganar las próximas elecciones. ¿Nos hemos olvidado? Allí se mostraron documentos con mi firma falseada, y el presidente (q.e.p.d.) salió feliz con aquella frase: “Ahora que tengo al PLURE le meteré el cuerno a Gonzalo…” Reelegido sin oposición, un año más tarde sus compañeros de directiva le exigieron la dimisión por el “tema VISA”. Y todo lo que afloró, la mayor parte información procedente de esta modesta “web”. ¡Flaca memoria!

Porque otra vez el Pleno se pone al servicio de la directiva y de espaldas al asociado. Con un presidente de la URE impresentable y un presidente del Pleno tocado de ala, un secretario general cuya ignorancia es patente, un interventor cobarde que huye de sus responsabilidades (cuando era vicepresidente) y un tesorero en horas bajas… y sin oposición seria. Otra vez se repite la historia de un órgano de gobierno que en vez de controlar al ejecutivo lo “tapa” y persigue a los que lo componen y no entran en el juego, para que se aburran y se vayan.

Tras la última y reciente reunión presencial del Pleno todo ha quedado atado y bien atado (¡Viva Franco… y Pujol entre otros!). Y varios cadáveres por las cunetas. Algún iluso pretendió vender la piel del oso antes de abatirlo; correr de poltrona en poltrona sin analizar qué merecimientos presenta para estar en la que ocupa, sin detenerse a reflexionar en qué tareas anduvo en los últimos meses y cómo fue utilizado para eliminar a aquellos que estorbábamos… A lo peor se creyó, tras Benidorm, que tenía capacidad para alumbrar el estatuto del Siglo XXI, y no le importó (o no “vio”) la realidad que era evidente, pensó que era la clave del éxito y despertó en Granada, en medio del desprecio del presidente, que, todos sabemos cómo acabó. Y, ahora, soñando con ocupar otra poltrona como paso previo para la presidencial. ¡Qué nivelazo y qué gilipollas!

Acabo con la impresión de que en la URE es difícil que nadie tenga criterio para generar un programa de trabajo y una estrategia para ganar unas elecciones. A un amigo, otro le animaba a que se presentase a un cargo. El amigo me expuso la idea y me pidió consejo. Me bastó, para que desistiese, preguntarle que a cuántos cargos electos se había presentado el que le animaba y decía que contase con su apoyo… por aquello de la experiencia en el ejercicio de cargos electos. La respuesta: A ninguno. ¡Exacto! Ese colega jamás se presentó ni aceptó cargo alguno, y por lo tanto, fuera de su vecindad no lo conoce nadie: ¿Qué clase de apoyo pretende darte? Se trata del típico que te mete en “jardines” en los que él no arriesga jamás. Hay más de ese estilo que te dicen que “eres la persona idónea para tal o cual cargo”, pero ellos nunca asumen la más mínima responsabilidad, siempre tienen una coartada para mantenerse al margen. Y los hay que con excelente voluntad ejercen un cargo y dicen lo que piensan, y piensan correctamente, desde la ética y la moral… pero políticamente, son incorrectos porque lo que piensan y dicen (o escriben) molesta a los que mandan que quedan en evidencia. Por eso son arrinconados, pues se asquean, no tienen paciencia para seguir en la brecha y acaban dimitiendo de sus cargos.

No sé dónde vi aquello de que “el mundo no se pierde por los malos, sino por el cansancio de los buenos”. Es cierto: mientras tú luchas con argumentos de ética y moral, los “otros” tienen tarjetas opacas, salarios de infarto y blindajes que te cagas… y, si en la URE la cosa no llega a tanto, “vendes” tu apoyo por una trampa en un concurso, o por una comida, o ya veremos, cuando todo este tinglado se venga abajo, cuál ha sido el precio.

 

 

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