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BAJAS: 942

 

 

 

 

Según se desprende de la información difundida por la Junta Directiva de la URE, las bajas de socios al 31 de enero del 2013 son 564, una vez descontadas las altas que fueron 378, del total de bajas voluntarias, fallecimientos y devolución de recibos, que fueron 942. Siempre en la idea de que estos datos están cerrados al 31 de marzo pasado que es la fecha tope para regularizar situaciones de impagos. Lo que no está tan claro en estos datos es cuántos, de los 8.674 socios que ahora mismo componen el censo, satisfacen el 100% de la cuota, cuántos son familiares y lo hacen del 50% y, dato no menos importante, cuántos son socios acogidos a la promoción. Tampoco hay datos de en qué quedó el acuerdo de suprimir la exención de cuota que disfrutaban algunos socios, mayormente veteranísimos, si han acordado seguir y pagar, o se han ido, y cuántos.

Sí hay un dato interesante: en los 10 últimos años (2003/2013) las bajas, descontadas las altas, han sumado 3.773 socios. Otro dato: desde el año 2011 al 2013 las bajas han sido de 407, 650 y 564 socios respectivamente, en total 1.621 socios menos. Si lo analizamos en ingresos fallidos serían más o menos 28.490 €, 48,750 € y 45.120 € que en total son 122.360 €, calculando que la estadística comprenda socios que satisfacen el 100% de la cuota y sólo tomando en consideración la básica con importes aproximados de 70, 75 y 80 euros para redondear.

En el Orden del Día de la AG ordinaria inmediata en uno de sus puntos se menciona el IPC, no se alcanza a saber si para debatir su aplicación o para suprimir esta norma que no olvidemos que está incorporada como de aplicación automática y sólo se puede anular con un acuerdo de la AG. Que los gastos ordinarios suben es una evidencia constatable, pero estaban más en función de los gastos de la nómina, y tal cual van lo salarios sería bastante extraño que en la URE se aplicase algún tipo de aumento cuando todo está congelado. Con cada vez menos socios es natural que los que quedan tendrán que tocar a más para sostener los gastos ordinarios de la Asociación, si pretenden que los servicios se mantengan como hasta la fecha, pero la tendencia del censo indica que en unos pocos “telediarios” acabará en un suelo de unos 5.000 y no se vislumbran posibilidades de ingresos atípicos que eviten que la cuota social se dispare.

Entre los datos del informe del secretario general figura que en la URE, ahora mismo, hay 178 secciones, y cuando fueron requeridas para contestar una encuesta contestaron únicamente 77, que en el informe se despacha con el porcentaje, cuando lo alarmante es que suman 101 que no se preocupan de contestar nada, dato que coincide con el desinterés por participar en las asambleas generales. Por lo tanto, la estructura sectorial es una patraña y un gasto supérfluo.

Con estos datos no es difícil hacerse una idea de cuál es la realidad de la URE, en la actualidad y el futuro inmediato que le espera. En la AG ordinaria, el presidente, en su informe, abundará en la ampliación de los datos; o, en su defecto, se supone que habrá miembros que pegunten; o, igual no ocurre ni una cosa ni la otra que es lo habitual. No hay que olvidar que apenas hace unos meses, el tesorero, pretendía que la sede de Monte Igueldo se había quedado obsoleta y pequeña para las necesidades de la Asociación, y que había que venderla e irse para una nave más grande en la Avda. S. Diego (calle en la que concluye Monte Igueldo). Dadas las circunstancias, si hubiese alguien interesado por el edificio de la actual sede sería por un precio simbólico, en relación a lo que allí se invirtió, o sea: un regalo. En cuanto a la nave, dicen las malas lenguas que, presuntamente, tenía algo que ver con el propio tesorero, y no está claro, por falta de información, si se trataba de que la URE comprase o arrendase, ni tampoco si las obras de acondicionamiento correrían a cargo del arrendador o del arrendatario. Si fuese lo segundo, no estaría mal que el producto de la mala venta de la actual sede se invirtiese en acondicionar “la casa ajena”, y, cuando pasasen algunos “telediarios” y todo se fuese al carallo, dejárselo niquelado. Pues ya se sabe que “quien construye en casa ajena pierde la cal y pierde la arena”.

 

NOTA: He corregido el titular a petición de algunos lectores, para situar en su medida el número de bajas, ya que el dato a tener en cuenta es la tendencia, sin perjuicio de que las altas compensen, en parte, esa tendencia.

 

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