EL ESTATUTO Y LA URE DEL SIGLO XXI

 

G. Belay.- EA1RF ----------------------------------------------------------------------------------

(22 noviembre 2013)


El título de este QRX es la frase más manida y cacareada de los últimos tiempos, en esta sexagenaria asociación. Pero nadie aporta ni soluciones viables ni tampoco explican en qué consiste esa “URE del Siglo XXI” o en qué se diferencia de la del siglo pasado. Y no es que en esta Asociación como en otras de igual o parecido corte no existan socios capacitados para desarrollar esta idea, sino que el problema radica en que los que tienen formación y conocimientos para hacerlo están en otros asuntos vitales (dedicados a su profesión y a su familia) o piensan que todo eso es inútil y con lo que hay es suficiente. Entonces, en vez de expertos en administración y derecho, quienes intentan liderar los pretendidos cambios son socios cuyas profesiones nada tienen que ver con estos temas pero que a base de ver diariamente debates en TV, Radio y Prensa, se sienten capacitados para opinar de todo y para redactar normas, para interpretar estatutos… sin tener ni puñetera idea de lo que realmente quieren hacer, ni siquiera cómo se hace.

Si me pidiesen que me pusiese al frente de un negocio de desguace de electrodomésticos, o de una carpintería, o como conductor de un camión, o como electricista… sería por mi parte una temeridad que me sintiese capacitado para tales cuestiones, pues siendo cierto que sé de lo que va cada profesión, cada actividad… no es menos cierto que mis conocimientos y mi vocación no son suficientes para otra cosa que para respetar el trabajo y la ocupación de quienes en esas actividades se especializaron. Sería correcto que los que en esto están respetasen el trabajo de otros y no se metiesen a resolver aquello de lo que ni saben ni lograrán otra cosa que destrozar lo que hay.

Estas situaciones se resolverían con cierta facilidad si los dirigentes no fuesen estultos. Si nos remontamos al año 2011 podremos comprobar cómo entre una directiva sin criterio y un experto en “trapabocha” nos tomaron el pelo y abusaron de los medios que pagamos entre todos. El de la “trapabocha” propuso un estatuto y los dirigentes, en vez de responderle llevando el borrador a la AG y tumbándolo con los votos o la normativa, decidieron “sacar” de los cajones otros dos borradores desechados antaño para, según ellos, provocar confusión en los asociados y en los miembros de la AG. Y toda esta basura se publicó en RADIOAFICIONADOS. Tanto bodrio y tanta falta de liderazgo concluyó en un pacto de los dirigentes con el de la “trapabocha”, con cuatro o cinco “morcillas” malmetidas en el estatuto y RRI, que se escenificó en una AG extraordinaria en la que unos y otros pedían que el que retirase primero sus propuestas fuera el otro y el otro que fueran ellos.

A la Junta Directiva le hubiese bastado con llevar el borrador del “trapabocha” a un punto del Orden del Día de la AG ordinaria (pues eso es lo que había pedido) y, llegado el momento, explicar que una reforma de Estatuto o RRI no puede hacerse sino en una AG extraordinaria. Pues si quien propone un borrador de estatuto ignora además de lo que está en el actual, lo que impone la Ley Orgánica del Derecho de Asociación ¿qué se puede esperar de tal estulticia?

Sencillito lo tenían, pero lo sencillo resultaba tan fácil que parece que le quitaba empaque a la imagen presidencial. Así que revista con borradores inútiles, correcciones estúpidas, asambleas para nada…

Cuando no hay rumbo ni tipos con clase para manejar el timón, entonces se piden voluntarios y los voluntarios crecen como los champiñones, algunos hasta reconociendo que carecen de criterios y conocimientos, incluso que no saben qué es lo que se pretende, pero se apuntan –dicen- para ver de cerca qué hacen los comisionados. Los comisionados son un montón y cuantos más menos se abarca; al cabo de un año apenas hay nada concreto que esté en estudio de todos los miembros de la comisión, pero sí hay algunos (apoyados por el vicepresidente que era el coordinador) que disponen de un borrador “secreto” que se daría a conocer en una reunión no anunciada ni convocada, durante el congreso celebrado en Benidorm. Y claro, lo que menos contaban es que algunos estuviésemos allí para que no tuviesen otra alternativa que entregarnos un borrador/bodrio en el que no se alcanzaba a saber si era un proyecto de asociación, de federación o de confederación, ni de dónde, las nuevas estructuras obtendrían la financiación de tal proyecto, o cuántas secciones o consejos estarían en disposición de suscribir tal disparate. Así que aquel borrador desapareció, y de inmediato, la JD “acordó” disolver la comisión de voluntarios, para, bajo cuerda, formar “otra” a la medida del autor de aquel infumable bodrio y donde no estuviésemos los que teníamos la mala ocurrencia de pensar. Y pasó, en esta tarea donde menos transparencia hubo de todo, que necesitaron otro año para llegar a otro congreso, esta vez en Granada, y más o menos los mismos traer bajo el brazo otro borrador no menos bodrio que el de Benidorm. En este caso los defenestrados e incómodos no estuvimos presentes, pero al ser grabada y retransmitida la “ponencia”, el que más y el que menos se “enteró” del empeño que alguno que otro tiene en desmontar la estructura de la URE para intentar montar otra en su pueblo.

Y así, caminando entre tinieblas, llegamos al congreso del 2013, en Bilbao, donde el interés por “la URE del Siglo XXI” ya nadie sabe qué es, y donde el “nuevo estatuto” nadie lo reclama. Porque claro, llevamos ¡trece años! de este siglo y el estatuto y el RRI es, sustancialmente, el mismo del siglo pasado.

Como no quiero ser crítico con los que llevan tres años sin que se sepa exactamente qué pretenden hacer con la URE (además de hundirla), voy a ir presentando, con mis limitados medios, mi experiencia en el conocimiento de la Asociación y mi ánimo de aguantar en pie lo que otros quieren derrumbar, un modelo de estatuto y de reglamento. Lo haré en el apartado “estatuto”.

Hoy me conformo con anunciarlo.

 

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