EL CONVENIO CON EL MINISTERIO DE EDUCACION QUE NUNCA SE FIRMÓ

 

04 mayo 2015

G. Belay EA1RF

 

Tiempo de urnas tiempo de visitas amigables, distendidas, de abrazos y de ofrecimientos. Tocan la campana y todos los políticos se acercan a sus potenciales votantes, y aquellas agendas tan apretadas que no presentaban huecos para atender las reivindicaciones de unos y otros, se hacen no sólo elásticas hasta extremos impensables, sino que duran todo lo que tengan que durar ¡faltaría más!

Ya hemos visto lo de la visita del secretario de Estado y su enorme cercanía, y aquello otro que conté del director general de Teleco, los “wisquis” y el reglamento de CC. DD. Tengo otra historia no menos interesante e ilustrativa que cuento a continuación:

EL ASESOR PERSONAL

Pues lo de siempre: una mañana se recibe una llamada en la sede de la URE, del asesor personal del ministro de Educación y Cultura, que a la sazón era ni más ni menos que mi paisano Mariano Rajoy Brei, que recientemente había sustituido a la “condesa” Esperanza Aguirre. Le dan mi teléfono y el asesor personal del ministro se pone en contacto conmigo, a fin de concertar una cita en el despacho de Mariano Rajoy que está interesadísimo en firmar un convenio de colaboración entre el Ministerio y la URE. El asesor personal del ministro era socio de la URE y disponía de indicativo clase B. Más adelante lo tendría clase C y en la actualidad lo tiene clase A. ¡Buff: me inflé como un pavo!

Fijada la fecha allá me fui, y nada más llegar a la entrada y mostrar mi DNI ya me estaban esperando para acompañarme al despacho del asesor personal. Edificio antiguo, pasillos anchos y unos ujieres delante de una puerta que sin duda era la del antedespacho del ministro. Pero a mí me desviaron por una previa, y allí estaba un muchacho joven y de buen aspecto, que me saludó efusivamente y tras sentarnos me facilitó unas pinceladas de “lo” que pretendía el ministro con la firma del convenio. Sonó algo así como un interfono, y me hizo una indicación de que el ministro nos reclamaba. En efecto, una puerta comunicaba el despacho del asesor directamente con el del ministro, y allí estaba Rajoy con su barba y su extraña boca, unos cuantos años menos que en la actualidad, aun con el pelo teñido y por lo tanto, sin canas. No diré que muy sonriente, porque sabido es que con esa ya citada extraña boca es imposible mostrar sonrisas, sino muecas raras…

DEL “CELTIÑA” AL REAL MADRID

Sentados y relajados, nos congratulamos de ser ambos gallegos y de lo bonita que es nuestra tierra que él, por cuestiones de política no podía disfrutar como le hubiese gustado… y hablamos del “Celtiña” -que le iban mal las cosas- y el “Depor” –que le iban mucho mejor- y no sé cómo, pero terminamos por hablar del Madrid y del Barça. Del convenio, parecía que no hubiese sido el objeto de la visita, así que llegó un momento en que nos quedamos callados, él, que se suponía que era el que me había llamado, no me decía nada y yo no sabía qué decirle... e intervino el asesor personal para reconducir el tema.

El Ministerio estaba interesado en establecer un convenio con la URE para llevar la radio a las escuelas, a los centros de enseñanza media e incluso a las universidades, según el asesor, y la URE era el instrumento adecuado por su implantación como asociación en todo el territorio nacional. Se trataba de formar equipos de monitores que mediante unos calendarios previos acudiesen a dar charlas y demostraciones sistemáticas… algo que ya teníamos cierta experiencia, si bien a nivel ocasional y sin programas ni otros medios que los particulares de cada socio en cada oportunidad.

HORIZONTE Y BORRADOR

El ministro Rajoy puso mucha atención en lo que íbamos hablando el asesor y yo, los recursos humanos muy cualificados que sin duda disponía la URE, la posibilidad de dotar a los centros de una emisora fija y de su correspondiente monitor con licencia clase A, para que los alumnos mantuviesen la práctica, una o dos o más emisoras montadas en furgonetas o en autocaravanas para que recorriesen los diversos centros de estudios, la presencia en los campamentos de verano… hasta que fue tal el horizonte de posibilidades enumeradas, que el ministro dijo: Creo que lo mejor es que nos hagas un borrador del convenio, se lo das a Arturo (que era el asesor) lo analizamos y vemos cómo hacemos para llevarlo a la práctica.

Tenía razón el ministro, así que nos despedimos y ya en el despacho del asesor, éste llamó a un ujier para que me acompañase hasta la puerta del edificio, no sin antes encomendarme que no demorase el envío del borrador.

Decir que iba dando saltos de alegría no sería exagerar el estado de ánimo que me embargaba. El ministro había estado afectuoso conmigo (con la URE, entiéndase) y me había confiado la redacción del borrador. Tenía el coche en algún estacionamiento cercano y esperaba regresar a casa para llamar a mis compañeros de directiva y contarles la historia. Conducir me relaja y es mi lugar idóneo para reflexionar sobre las cuestiones que me preocupan, así que las poco más de cuatro horas que tenía de carretera me sirvieron para hacer un borrador mental de cómo redactar el convenio. Y empecé a darle vueltas al asunto, primero en las escuelas, luego en los institutos y finalmente en las universidades.

PROBLEMAS

En algún sitio me detuve a comer. Entonces me percaté que la mayor parte de las cuestiones de Educación estaban transferidas a las Autonomías, así que en el borrador había que contar con esa circunstancia. Me acordé de las emisoras en cada centro, y eché cuentas a ojo de buen cubero de la cantidad de centros que pudiese haber en toda España, y si el ministro Rajoy estaría dispuesto a aportar la financiación de tal gasto. O si lo tenían que pagar las Autonomías. O si lo acabaríamos pagando nosotros. Casi como consecuencia del gasto que se iba a generar, pensé en hasta dónde como presidente de la URE podría comprometerme a constituir grupos de monitores que se responsabilizasen de las emisoras. Y claro, empecé a pensar en qué tipo de colegas encajarían en tales trabajos… trabajos a llevar a cabo de lunes a viernes en horas lectivas. Y de manera altruista y desinteresada. Y el perfil: seguro que algunos de los jubilados se ofrecerían y lo harían bien, pero no tenía claro que a la gente joven e incluso a los niños les fuésemos a despertar una afición personas llenas de bondad y conocimientos, pero de aspecto senecto.

DE DINERO Y SANTIDAD…

Me acordé del refrán “la mitad de la mitad” y fui descartando ideas en la medida que recorría kilómetros; pensé que tantos monitores y emisoras como centros era una utopía y me centré en la solución de las unidades móviles, y por lo tanto, grupos de monitores reducidos recorriendo los centros de enseñanza… pero siempre acababa en no saber de dónde vendría la financiación al estar transferida la Enseñanza a las autonomías, ni me encajaba la idea de unos colegas que pudiesen llevar a cabo esta tarea con una dedicación en tiempo y conocimientos prácticamente exclusiva. ¿Debería ser remunerada? ¿Serían empleados de la URE o empleados del Ministerio? ¿Quizás de las Autonomías?

La experiencia que teníamos era la que se repite con la historia desde la fundación de la URE: Charlas y demostraciones ocasionales con motivo de tal celebración, muy buena voluntad por parte de profesores y de colegas, y siempre una pátina de éxito en el recuerdo de los protagonistas. Más allá, sólo la voluntad de algún colega relacionado con la enseñanza y siempre en su área de influencia.

FIJANDO EL TIEMPO

Algún lector se preguntará que cuándo ocurrió todo esto. Porque llegado a casa traté de ir construyendo el borrador y las dudas se hicieron más difíciles de resolver. Rajoy fue ministro de Educación y Cultura desde enero de 1999 al 2000, y cuando quise ponerme en contacto con su asesor personal para fijar el tema de la financiación uno ya era ministro de otra cosa y el otro se había ido con él en su quehacer político. De nuevo, quizás con buena voluntad por parte del asesor personal del ministro, me sentí utilizado; o mejor diré que sentí que se pretendía utilizar a la URE.

No se llegó a firmar el convenio; ni siquiera tuve tiempo de confeccionar un borrador y aunque lo hubiese hecho eran otros, con otras ideas, los que ocupaban aquellos despachos. Pero, el asesor personal del ministro ¿quién era?

ESPECTACULAR CURRÍCULO

Pues era un joven de 33 años, bien parecido, cuidadoso de su imagen, radioaficionado, también aficionado a la fotografía y coleccionista de cámaras antiguas. Había llegado al Ministerio de Educación y Cultura como asesor de la ministra Esperanza Aguirre y cuando Aznar la destituyó se mantuvo en el puesto con Rajoy.

Licenciado en Derecho con calificación de sobresaliente su currículo escolar es brillante. Domina el inglés.

Comenzó a los 19 años a compatibilizar sus estudios de Derecho con un trabajo por las tardes en “El Corte Inglés”. Más tarde sería jefe de administración de una empresa de cimentaciones especiales, para seguir como secretario general de una federación de fabricantes de productos sanitarios. Después fue jefe de créditos de otra empresa relacionada con la medicina, con un 80% del capital gestionado de empresa pública y el 20% empresa privada. De ahí a la asesoría privada de la ministra de Educación, Aguirre, para asuntos parlamentarios. La misma tarea con el ministro Rajoy.

Cuando Rajoy dejó el ministerio de Educación y fue nombrado vicepresidente primero y ministro de la Presidencia, siguió como asesor personal para temas parlamentarios. Rajoy estaría menos de un año en ese cargo, pues aunque siguió siendo vicepresidente primero del Gobierno de Aznar, dejó el ministerio de la Presidencia para hacerse cargo del ministerio del Interior, con nuestro colega siempre como asesor personal.

Durante unos meses y tras dejar la asesoría de Rajoy, estuvo al frente de ”Madrid 112, S.A.” En septiembre del 2001 y hasta junio del 2003 es nombrado Director Gerente del Canal de Isabel II, y pasa por una de las fases más apretadas de su carrera política y laboral, al compatibilizar esta gerencia con nada menos que otros ¡¡¡18 cargos en otras tantas entidades!!!: 5 presidencias; 2 vicepresidencias; y 11 consejerías. Si hacemos un repaso de lo que supuso para algunos ser consejeros de Caja Madrid, o de Bankia, o de otras entidades relacionadas con los cargos políticos y las “puertas giratorias”, en miles de euros, y lo difícil que es atender con responsabilidad el ejercicio de un cargo, difícilmente seríamos capaces de imaginarnos que un solo tío sea capaz de atender la friolera de 19.

Su valía personal tenía que estar por las nubes, ya que de todos estos cargos de altísima responsabilidad, pasa a ocupar el de Delegado de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid (Policía Municipal, entre otras cosas) cargo en el que permanece apenas 5 meses porque es nombrado viceconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, cargo en el que se mantiene tres años.

En noviembre del 2006 es nombrado Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid hasta junio del 2012 que deja el cargo. Como es lógico y viene siendo denominador común de su historial político, al dejar un cargo se sube a otro, que es el que según los datos que circulan por internet y que publica el diario “El País” ocupa en la actualidad: Presidente de la Cámara de Cuentas de Madrid.

Arturo Canalda González, está casado, tiene 6 hijos y 49 años, es un político joven y con futuro. Entró en URE en 1999 y sus indicativos fueron: EB4DPC, EC4DPC y EA4AZ. Para la mayoría de los colegas es un desconocido, si bien para los de Madrid, su nombre le resultará más cercano.

PARTE NEGATIVA

Dos son las notas negativas que le afean el currículo:

Fue el que firmó la denuncia contra el Dr. Montes, en el asunto del Hospital de Leganés, que tras una serie de escandalosas informaciones en los medios, la Justicia no lo encontró culpable de nada.

Reconoce que es cierto que creó una cuenta de “Tuenti” falsa para controlar a sus hijos, hecho que supone inmiscuirse en la intimidad de otras personas, aunque sean sus propios hijos.

EPILOGO

Arturo Canalda supongo que sigue siendo socio de la URE, seguirá coleccionando cámaras fotográficas antiguas y haciendo fotografías. No he vuelto a verlo ni a saber nada de él, hasta ahora que he recordado la anécdota del convenio que nunca se firmó y la necesidad de que los dirigentes estén avisados de que, en política, poco o nada es lo que parece. Por lo demás, conmigo (digamos mejor: con la URE que yo representaba) y pese a lo breve del episodio vivido, fue extraordinariamente amable y ese recuerdo sobre su interés es el que perdura tras el paso de los años.

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