CICLOGÉNESIS

G. Belay.- EA1RF -------------------------------------------------------------------

(25 diciembre 2013)

 

No hace mucho, cuando llegaba el invierno y llovía, comentábamos "que si llovía mucho", o "torrencialmente", o si, además, hacía viento, "que era muy molesto", o si hacía mucho viento "que era un vendaval". En la costa decían "que había temporal". Algunos pueblos, como por ejemplo Padrón, lo habitual es que en estas situaciones se produjesen inundaciones al subir la marea y cerrar el cauce natural del río. Siempre se inundaban las mismas casas, los mismos bajos. Ahora nos dicen, los meteorólogos, "que se aproxima una ciclogénesis" y medio nos acojonamos de algo que, ayer, lo asumíamos como normal, y en los pueblos como Padrón, donde hay inundaciones, se quejan ante las cámaras de TV y piden que se declare zona catastrófica para que se habiliten ayudas. Bueno, he puesto el ejemplo de Padrón como hubiese puesto cualquier otro pueblo donde desde toda la vida cuando llegan el invierno y los temporales, y sube la marea de forma anormal o cualquier otro fenómeno como pueden ser riadas, se inunda parte del pueblo, para dejar claro que lo que ayer era casi una rutina hoy, con esto de los medios informativos y el efímero protagonismo que proporcionan ante cualquier eventualidad, se ha convertido en no sé bien qué, pero que se llama ciclogénesis. Aquí, porque en la costa del Mediterráneo se llamaba “gota fría” y sabíamos todos de qué se hablaba. Igual le cambiaron el nombre…

En la URE, de un tiempo acá, hay una especie de ciclogénesis endémica: sube la marea y el presidente dimite por asuntos personales, que pasado cierto tiempo se aclara que esos asuntos consistían en “pillar” pasta de la “caja registradora” o engañar a las administraciones provinciales. Aun sin apenas tiempo para limpiar los restos del último efecto ciclogenético, otro presidente vuelve a dimitir por asuntos personales, sin que por el momento nadie tenga claro qué asuntos son esos ni por qué, si ya existían desde años atrás, se presentó primero a las elecciones y luego a la reelección. Y los efectos de las inundaciones están ahí, enfangándolo todo, con esos relevos en los cargos que están fuera del cauce estatutario pero que no “le” importan a nadie y por lo tanto, nadie pregunta, nadie exige, nadie asume las responsabilidades del cargo que voluntariamente ocupa, y como consecuencia, los órganos de control del ejecutivo es como si no existiesen porque no hay liderazgo, no hay conciencia de para qué se presentan a las elecciones ni qué compromisos se adquieren con los electores… incluso en un 80% de los casos no hay electores ni urnas porque no hay más que un candidato, aunque sea un negado. Su idoneidad y su programa se limitan a ser el único que se presenta, y hasta haciéndole un favor al colectivo.

Si fuésemos consecuentes, más del 60% de la estructura sectorial desaparecería por falta de dirigentes medianamente cualificados. La estructura se haría más fácil de administrar y financiar y los órganos de control del ejecutivo serían más sostenibles y eficaces. Pero preferimos la ampulosidad de una superestructura sectorial ineficaz sin fondos para autofinanciarse, a veces secciones ridículas de diez o quince miembros que carecen de actividad y de proyectos. Vegetan. Sus dirigentes se esplayan en el foro reclamando financiación de todos... para los proyectos en los que se meten sin previamente estudiar cómo se financian. Pero nunca dicen con cuánto, los socios que forman esa sección, estarían dispuestos a colaborar en el resto de las actividades de otras secciones. Eso sí, de subir la cuota complementaria ni se hable... que se darían de baja o se irían a otra sección.

Miramos hacia la cúpula y algunos nos preguntamos cuál es el programa de los que ahora, cuando ya se fue por asuntos personales el más vago e inútil que allí pudo llegar (y era el menos malo de todos) tienen, o han propuesto, para desarrollar en estos dos años que les quedan. Por ahora, todo consiste en acudir a tal o cual lugar, presidir una entrega de premios y soltar rajadas en “petit comité” contra este o el otro. Repasando discursos y editoriales, todo son vulgaridades, lugares comunes, chorradas y un exhibicionismo de falta de talento y mínimos conocimientos que pone bajo sospecha (por si no lo estaba ya) la imagen del colectivo llamado URE. Y como ejemplo del notable desnivel se pone en circulación la revista de enero del 2014 en PDF, en la que se echa en falta el editorial y un deseo, siquiera fuese un formulismo, de un buen año para los socios.

¿Qué está pasando en la URE? ¿Es que ya no queda nadie en la JD capacitado para redactar un editorial o un deseo para el nuevo año?

La titulación en portada sobre el congreso celebrado en Bilbao es otro ejemplo de falta de imaginación: Decir que ha sido un “congreso a lo grande” puede que, por ser en Bilbao, haya que aceptarlo como típica broma de lo exagerado de lo que allí, “ellos” piensan que “es” todo lo que hacen… incluida la “aspirina”. Sí, todo a lo grande, pero mañana, como ayer, habrá otro congreso y habrán otros colegas que querrán creer que lo que ellos puedan hacer sea lo más sonado de toda la historia de los congresos de la URE, y resultará que puede que mejoren lo hecho en Bilbao, o en Benidorm (más modesto y desconocido el presidente de aquella sección pero no menos meritorio su trabajo), o en Albacete, o en San Fernando, o en Badajoz, o en Ourense… y cuando haya que titular en la revista ya no queden adjetivos para destacar el trabajo de los nuevos anfitriones. Y, si se volcaron y lo hicieron bien, será injusto no disponer de adjetivos porque se los han quedado todos en Bilbao. Con la "aspirina".

Pese a todo, dos hechos que sí son destacables:

El primero es la “chapela” que a Juan Martín le pusieron con motivo de su inmediata jubilación. Porque estamos ante un ejemplo de lo difícilmente repetible: que un empleado inicie su carrera laboral en una empresa y logre jubilarse en ella. El futuro laboral de decenas de cientos de españoles es una incógnita y la vinculación a una empresa una utopía.

El segundo que se distinga a Jon, EA2TW con una placa por sus “activaciones”, que con un presidente y una directiva más sensible y capaz de apreciar el mérito de la práctica de la radio, hubiese sido un Botón de Oro. Aquellos colegas que están constantemente “activando” expediciones, por modestas y de andar por casa que aparenten, son la clave del éxito que hace que nuestras bandas estén en ebullición. Un Botón de Oro cada año para el más “activo” tendría que ser una meta que premiase su entrega a la radio.

¿Quién dirige la revista, supervisa lo que en ella se publica y el énfasis que merece cada reportaje? ¿Sabe algo de periodismo? ¿Quién es el estulto que preside la URE y emplea su pírrico cerebro en caprichos personales y persecuciones de los discrepantes? ¿Quién está al frente del Pleno y se lo consiente?

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