2CROWDFUNDING"

"CROWDFUNDING"

 

 

 

 

Por algún sitio me he encontrado con este barbarismo procedente del inglés, como la mayoría de los que se cuelan irremediablemente por internet. ¿De qué va este nuevo concepto? –me pregunté- y me fui al “wikipedia” –otro barbarismo- a informarme.

Se trata de difundir a través de alguna de las muchas posibilidades de internet –otro barbarismo- peticiones de pequeñas cantidades de dinero para alguna cuestión, más o menos adornada de legitimidad y legalidad, pero que en algunos de los casos carece de una base formal que garantice a los “colaboradores” que su dinero tendrá el fin para el que se entrega. Lo normal en el “colaborador” es que envíe un dinero de forma altruista, pero no desinteresada (persigue un fin), y lo habitual en el “receptor” es que o bien el fin es directamente estafar a los incautos, o, si no fuese esa la intención, la falta de base de lo pretendido acaba en fracaso estrepitoso del objeto del “crowdfunding”.

Dentro de la radioafición española el último (e históricamente, el único) “crowdfunding” lo llevó a cabo un pretendido colega, difundiendo su intención en radio y en internet hasta la saciedad, de “cargarse a una JD”, revistiéndolo de una parafernalia de aparente garantía con nombramientos de terceros como depositarios y titulares de las cuentas bancarias, que no fueron otra cosa que marionetas a sus órdenes, ya que fondos e intenciones estuvieron –y están- a merced de su voluntad, obedecida ciegamente por las marionetas. Como es habitual en estos casos, el “líder”, además de no tener firma, no tiene participación directa en nada de lo que se hace: “lo acuerdan otros”; “lo ordenan otros”; él, se limita a “ejecutar” esos acuerdos, esas órdenes, esos mandatos. Vamos, un jeta. Pero le costó, pese a su escaqueamiento de las responsabilidades, la expulsión del colectivo, salvada a posteriori gracias a un pacto cuyas condiciones sólo cumplió una de las partes.

A día de hoy, y va para tres años, ni el fallido “líder” y permanente vocero de las marionetas, ni por supuesto esas marionetas, ha redactado un simple informe en el que expliquen a los colaboradores en el “crowdfundignen qué se gastó el dinero recibido, los resultados de las pretendidas acciones judiciales, ni siquiera el criterio inexplicable de un gabinete de abogados que redacta, cobra y aconseja presentar una denuncia a sabiendas de que o bien los hechos pretendidamente penales denunciados están prescritos, o bien las responsabilidades económicas no alcanzan los mínimos exigibles, y por lo tanto, la denuncia está cantado de antemano que será archivada. ¿Por qué se ha ocultado celosamente, que esa denuncia había sido archivada?

Tampoco, el que figuraba como tesorero o depositario de los fondos fue capaz de informar el montante del dinero recibido. O no le dejaron hacerlo. Y este no es un dato baladí, ya que en las charlas radiofónicas dominicales del émulo del general Queipo de Llano, eran constantes las alusiones al apoderado/gerente del colectivo, a su conducta profesional, al tesorero, al presidente. ¿Y él? ¿Y las marionetas? ¿Y el dinero recibido? Porque mientras no se den a conocer vía internet los datos del saldo de la cuenta bancaria, los que colaboramos en el “crowdfunding”, o al menos yo, estoy en el derecho a desconfiar que, salvando distancias económicas pero no éticas, alguien emula a un tal Bárcenas.

 

 

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