ENTRE VIEJOS Y DECRÉPITOS

 

 

G. Belay.- EA1RF.

07/12/2016

 

Me ha llegado una foto de dos de los asistentes al congreso de la Unión de Radioaficionados Españoles recientemente celebrado en Santiago de Compostela. De uno de ellos no tengo duda de quién es, pese a que nunca lo he visto en persona, pero como buen “trepa” se preocupa de que la acreditación salga clara y nítida en la foto para que su indicativo se vea. Del otro, un inoportuno reflejo hace que no se aprecie más allá de una E y una A, y por más que me haya esforzado no he sido capaz de reconocer de quién se trata. Así que he tenido que pedirle al remitente que me “ilumine”. Cosas de la vejez, sin duda.

¡¡¡No jodas..!!! Fue lo que se me vino a la cabeza cuando mi informador me llamó para decirme de quién se trataba. ¡Qué cosas nos pasan a los viejos! Porque es curioso que a quién jamás he visto ni hablado con él en mi larga vida, le identifique sin mayores dificultades, y aquel otro con el que he convivido horas y horas de reuniones de junta directiva, de actos sociales e incluso de expediciones DX, no haya sido capaz de recordar (o que me recuerde) ni un solo rasgo de su aspecto físico. O del aspecto físico que le caracterizó durante los años en que nuestras actividades sociales han coincidido.

Sí, a veces, me veo en alguna foto y me siento viejo, algo natural si consideramos que acumulo 85 primaveras (nací en mayo) y los achaques van minando mi físico. Pero la foto que me envían es una evidencia de que se puede no ser viejo octogenario y estar decrépito, decrépito con 12 años menos y por lo tanto en lo mejor de la vejez. ¡Qué barbaridad, qué susto! Es que casi me pareció que estaba viendo a Camilo Sesto… que también es septuagenario y tiene un aspecto patético.

Pero no, no es posible, me están tomando el pelo: la foto no corresponde al personaje que me dicen. Bueno… siempre fue un tipo estirado, aunque su físico tiraba a bajo, regordete, mofletudo y en conjunto poca cosa. Pero con un currículo espectacular de esos que sólo leerlo te cagas por la pernera, y en el que la realidad y la fantasía cabalgan juntas. ¡Ah! Me acuerdo cuando me contaba sus participaciones en el circuito urbano de Tenerife… con un “De Tomaso”. En una de estas, se le cruzó un perro y estuvo a punto de matarse… llegó a la conclusión de que aquel coche terminaría con él, así que en un arranque de furia, le prendió fuego y lo destruyó… Eran tiempos en los que en la Península difícilmente podíamos comprar un “600” y este personaje “quemaba” deportivos…

Al hilo de la foto, aprecio además, que en la acreditación del "DJ" el indicativo está escrito con rotulador, y en el del "otro" de imprenta... ¿Qué pasa: que el "DJ" no estaba inscrito en el congreso y le improvisaron la acreditación?

No, no puede ser él; ni tampoco es Camilo Sesto. Es un “meme” del “DJ” con un “zombi” decrépito para vacilarme,

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