SOCIOS INDEPENDIENTES DE SECCIONES CON ESTATUTO PROPIO

G. Belay.- EA1RF.

18/06/14

 

Si un socio de la Unión de Radioaficionados Españoles muestra la más mínima inquietud a través del foro de asuntos secretos, por la estructura de esta asociación, lo inmediato es enviarle un pretoriano para que lo descalifique e inmediatamente desvirtúe el hilo. Lo normal es que el pretoriano sea el más ignorante.

Un socio, no importa el nombre, expone unas ideas sobre la estructura de lo que pudiese ser ese nuevo estatuto, y se queja de la pasividad de la directiva en esta materia. Se centra en la petición de la directiva para que las secciones (que todavía no lo han hecho, que son mayoría significativa) adquieran personalidad jurídica propia, por lo tanto, se reconviertan en asociaciones con estatuto. Pretende que las nuevas asociaciones/secciones, puedan tener socios, aunque estos no pertenezcan a la URE, y que tal cosa le dicen en la directiva que no es posible, que todos los socios de esa nueva asociación/sección, tienen que serlo de la URE. Y claro, el socio argumenta que, además de ir en contra de la LODA y de la libertad de asociación, la URE cierra una puerta de acceso, ya que estos potenciales simpatizantes al cabo de un cierto tiempo acabarían siendo socios de la tantas veces citada URE.

La estructura del estatuto actual ha cumplido un fin, pues ha sido el puente entre una etapa de la Dictadura y otra de la Transición. Al animar a las secciones y consejos a disponer de personalidad jurídica se perseguía que todos los núcleos de la URE pudiesen presentarse ante las instituciones municipales y autonómicas, como asociaciones inscritas en aquellos territorios y por lo tanto en igualdad de derechos con otros grupos. Esta estructura funcionó en parte, pero no más de un 25% de las secciones y consejos la utilizaron, incluso en muchos casos los dirigentes no supieron (o no necesitaron) hacer uso de esta ventaja.

Ahora han pasado 30 años y la estructura es obsoleta, el censo social se ha constreñido a la tercera parte (de 21.000 a menos de 7.000) y no está claro si la solución de futuro es mantener una estructura centralizada y eficaz de servicios, o diversificar hasta lograr que todos los núcleos sean asociaciones con entidad jurídica. Y el temor de los dirigentes, que son los que tienen que llevar la iniciativa en la propuesta de nueva estructura, es que cualquier paso que puedan dar en falso acabe en un colapso y se reconviertan, ellos, en los enterradores de la URE.

Mientras puedan mantendrán el actual estatus porque carecen de capacidad intelectual para presentar un proyecto viable a debate, y van a negarse a que en una sección puedan convivir (y recibir servicios) socios y no socios de la URE. Aunque todas las secciones y consejos se reconvirtiesen en entidades con personalidad jurídica, no serán posibles unos convenios de colaboración y al tiempo que mantengan su condición de sección o consejo. Porque una vez que todos tengan personalidad jurídica y por lo tanto un estatuto propio, serán asociaciones independientes que además de tener unos derechos (como cualquier otra) tienen unas obligaciones y unas responsabilidades, y por eso no se puede establecer en sus respectivos estatutos que sus socios tienen que serlo, previa y necesariamente, de la URE. Si fuese así, no sería una asociación independiente.

A los dirigentes de la URE les convendría que todas las secciones y consejos tuviesen personalidad jurídica, pues de esa manera la URE quedaría libre de responsabilidades por los actos culposos que puedan llevar a cabo estas nuevas entidades; pero sin perder el control sobre la cartera de recibos y la afiliación de los socios. Y eso cada vez es más complicado de sostener jurídicamente e imposible de articular en un estatuto. Los socios de estas nuevas entidades dejarían de pertenecer a la URE como personas físicas, y lo harían dentro de la entidad como persona jurídica. Entonces, sí, entonces una sección podría tener las categorías de socios que en su estatuto estimase pertinentes, sin que la URE pudiese intervenir para nada.

Es obvio que ya no estaríamos en una asociación, sino en una federación de asociaciones. Y también es obvio que si la URE se reconvierte en un reino de Taifas, ahora que apenas 7.000 socios pasan por taquilla, estaríamos acelerando su desaparición.

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