NO ESCARMIENTAN

 

 

 

 

Hace más o menos un año, Enrique Herrera Arce, EA5AD, venía a saludarme en el vestíbulo del Hotel Convención dando saltos de alegría (literal), ya que la víspera y cuando presentía una derrota, las urnas le habían sonreído con un amplio margen de votos sobre el perdedor de siempre: Juan Manuel Carrillo, EA7DJQ, que venía de ser reelegido, sin oposición, como presidente de la Sección de S. Fernando y “adosado” al prestigio de José Luque, EA7NR, como vicepresidente del CT de Andalucía, pero con una derrota cruel en su afán de recolectar cargos más allá de donde cultiva melones, donde por perder, perdió hasta con los votos nulos.

Sí, Herrera estaba eufórico ante el abultado resultado, sin reparar en que lo que parecía la panacea, cada socio un voto, se presentaba como un estrepitoso fracaso al no llegar la suma de los dos candidatos a los 2.000 votos sobre un censo de 9.000 votantes.

A lo largo de este año las cosas no le han ido mal del todo, en lo sustancial, que es la economía de la asociación, pero acumulando error tras error en la imagen al pretender cimentar la credibilidad del ejecutivo en perseguir a los que les precedieron en los cargos, precipitándose en los asuntos laborales, descuidando la más elemental estrategia en los contenciosos y olvidándose de lo pactado en Zaragoza, pacto al que él le debe la posibilidad de haber podido ser candidato, ya que tras un expediente disciplinario había sido expulsado de la URE y el recurso ante la CG se había saldado con la no expulsión pero sí la inhabilitación para ejercer cargos dirigentes en 7 años; y el secretario general Salvador Bernal Gordillo, EA7SB, tres cuartos de lo mismo, ya que su expulsión estaba consumada.

Los anteriores directivos han sido masacrados por asuntos que tienen origen en la “trama subvenciones”, y, Herrera, olvidadizo de sus declaraciones (no da más de sí) ordena la apertura de expedientes disciplinarios sin percatarse de que a ninguno de los que les precedieron se les puede acusar de nada que él no haya hecho, o por lo menos, a Diego Trujillo Cabrera, EA7MK, a Juan José Rosales, EA9IE, a Pere Espuña, EA3CUU o a Toni Baqués, EA3BRA, nadie les puede decir que hayan comprado equipos a precio presuntamente de saldo, de los que, formalmente, se habían adquirido con dinero de las subvenciones, o sea: público, y con destino a unos terceros usuarios de países en desarrollo a los que nunca llegaron, pero sí, entre otros, al cuarto de radio de ahora ya ex presidente, Enrique Herrera Arce, EA5AD. Para colmo de acusadoras evidencias, la factura de esa presunta compra que presenta y que circula por internet, está librada ni más ni menos por “Beronia Telecom”, empresa sin actividad comercial, que por esa inactividad no pagaba impuestos, que no liquidaba el IVA, en fin, que todos los socios y no socios de la URE conocíamos perfectamente que era una empresa tapadera para librar facturas con las que justificar unos gastos, por unos informes que nunca se llegaron a realizar. Pero Herrera, conocedor por la amistad que le unía al ahora fallecido Padín, factótum de todos estos tejemanejes, no dudó en hacerse con el equipo y en ampararse en la burda factura de la citada “Beronia Telecom” de su amigo Padín. ¡Impresentable!

El “pacto de Zaragoza” vino a liquidar todos estos trapos sucios, de manera que a los expulsados y sancionados se les cancelaban las “penas” y, a cambio de la paz social, la JD de Diego Trujillo, EA7MK, presentaría la dimisión y se convocarían elecciones. Aceptada por algunos y rechazada por otros esta solución, lo cierto es que nadie impugnó nada y Trujillo cumplió su parte de compromiso, e incluso brindó un sustancial apoyo a la candidatura de Herrera en aquellas ya parece que lejanas elecciones de enero del 2011. El pacto duró lo que la incapacidad y la inutilidad de Herrera tardó en romperlo, bien por su torpeza, bien por su falta de liderazgo para imponer a sus compañeros de directiva sus criterios, bien por pretender que masacrando a sus pregonados amigos echándoselos a los leones, su imagen crecería por encima de las aludidas incapacidad, inutilidad y falta de liderazgo. Sí, la frase es la correcta: “La cagaste Burt Lancaster”. La cagó incumpliendo el pacto de Zaragoza y sus propias promesas, incluso hechas desde la mesa de la presidencia de una asamblea.

Tras esta nueva oportunidad (perdida) de acreditar madurez, Herrera ha dejado claro que sigue siendo el mismo, y que sobre la mentira de su fantasmagórico currículo, en la presidencia de la que ahora sale por el agujero del retrete, no deja más que mierda y más mierda, tras apuñalar a los que le ayudamos a auparse a la gran poltrona creyendo que había madurado. En el futuro vamos a saber muy poco de sus andanzas, pues a estas horas y por si se quedado medio atascado en el retrete, hay decenas de socios tirando, al menos mentalmente, de la cadena para hacerle menos doloroso, pero no menos oloroso, el trance de regreso a no se sabe si Alicante o La Calahorra. O a algún otro escondite. Pero la edad no perdona, y oportunidades como la ahora vivida, no vuelven.

De la crisis y por ahora, poco se sabe. Que Ramón Paradell, EA3JI, no tuvo la dignidad de suceder, como vicepresidente, a Herrera, o en su defecto dimitir, ya está en boca de los mentideros, que añaden que a este aparente caballero lo que le preocupa es estar en un puesto de la JD, si es posible, de florero. Salvador Bernal, EA7SB, tampoco está en condiciones para ser presidente, aunque le gustaría acceder por la vía “dedocrática”; todo indica que no tardará en dejar su puesto de secretario general por razones de salud. Muchos, tras escuchar sus groserías, desprecios y bravatas, si llegase a ser presidente se echarían las manos a la cabeza. Dicen, en los mentideros, que está buscando la manera de llevarse por delante a Carrillo, EA7DJQ, antes de dimitir. El odio que se profesan solo es comparable al que mantiene con los colegas de Ceuta. En cuanto a Antonio Galiana Cubí, EA5BY, no le hace ascos a la posibilidad y se conforma, de momento, con seguir siendo tesorero y asumir temporalmente la vicepresidencia, pero la situación no es la mejor para sus intenciones y sabe que la presidencia le llegará como la fruta madura. Así que, con este panorama y ¡vaya usted a saber qué pasó de verdad! el único valeroso que quedaba era Pedro Fernández, EA1YO, que emocionado, asumió la responsabilidad.

Volviendo a la reunión ya histórica de la JD de Trujillo, en mayo del 2005, recordaremos que aquella crisis vino originada porque ya no era posible asumir las meteduras de mano en la “caja registradora” del que era presidente. Allí se pactó que Padín dimitiese, que Trujillo ocupase la presidencia, y todos taparían las desvergüenzas del citado Padín. Error. En efecto: Trujillo no midió los resultados de tal maniobra y no tuvo fe en que, recompuesta una candidatura encabezada por él, hubiese ganado de calle unas elecciones en las que por no haber no habría más que su candidatura. No hizo, Trujillo, lo que era claro que tenía que haber hecho: Informar al socio de la situación, convocar elecciones y ser presidente electo y no “dedocrático”. Fue presidente electo tres años después, pero ya no terminaría el mandato, y ya sabemos cómo ha terminado.

Ahora, se produce una situación parecida: Dimite el presidente Herrera y se asume la sucesión “dedocrática”, al declinar el vicepresidente asumir responsabilidades estatutarias. De nuevo no se informa al socio de la verdad y se intenta tapar vergüenzas. Entre los que siguen, el odio emerge con intensidad entre dos de los que habían sido expulsados de la URE, que gracias al “pacto de Zaragoza” salvaron el culo. Y, así, la asociación es ingobernable, pues si el nuevo “dedocrático” presidente quiere imponer orden dando un puñetazo en la mesa, por otro lado muy en su estilo, los primeros que tienen que ser expedientados son justo los dos que ahora no se cuidan de que se les note el odio (¿africano?) que les rebosa por los poros. Pero ¿es ese el camino? Entiendo que no, que de los errores históricos hay que aprender, y el nuevo presidente tiene que afianzar su equipo con gente que le sea leal, que asuma las metas que él proponga, y que tenga capacidad para ayudar en la gestión de la URE; con ellos, y no con los desperdicios que deja Herrera, ha de formar una candidatura y someterse a las urnas, tras convocar elecciones. Tiene todas las de ganar, porque tal cual se presenta el panorama hay dos miembros de los cuatro que la forman que tienen un pie fuera; esto hace inevitable una nueva crisis que, insisto, sólo se resuelve con elecciones a JD.

En otro orden de cosas, si me viese en esa tesitura, aunque fuese tapándome las narices, invitaría a los ex directivos y ex socios a regresar a lo que es la casa de todos, recordando lo pactado en Zaragoza. Porque ese es el precio de la paz social que la URE necesita. No olvidemos el mandato estatutario que aparece en los “fines”: Fomentar la unión y camaradería entre los radioaficionados, facilitándole su mutuo conocimiento y estima. Con bravatas y matonerías, con odios “africanos”, con esconder la realidad, no se llega más allá de las propias narices.

Pero es que, a la vista está, no escarmientan.

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