PECHOS GENEROSOS
CON EL DINERO DE LOS DEMÁS

 

G. Belay.- EA1RF.

17/06/14

 

Lo deseable en los debates es que cada cual, si conoce el tema, exponga sus criterios, pues hablar de memoria, o terciadamente, casi siempre nos lleva a errores de apreciación cuando no a ser injustos. Y los que no conozcan el tema, se informan. Reproduzco unos criterios que me llegan desde el foro de la URE expuestos por un ex presidente. Aprovecho para agradecer a los que con el “copia/pega” me tienen al día de lo que se publica, especialmente de lo que a mi persona concierne. Lo acotado es un buen ejemplo de cómo se acusa a los demás obviando la basura propia.

DICE:

“El personal que trabaja en Monte Igueldo está entre lo mejor del patrimonio de nuestra URE. Entre ellos, Margarita (Marga) y Juan Martín empezaron a trabajar para nosotros en los años 70, cuando nuestra sede estaba aún en la minúscula 7ª planta del número 2 de la calle Hortaleza.”

Cierto: además, Vicente y Miguel, como ellos, no han trabajado para otra entidad que la URE. Conviene decirlo todo. Desde luego la plantilla administrativa es el mejor patrimonio de la URE, algo que vengo repitiendo desde hace años, cuando a este ex presidente no le preocupaban estos temas. Tras esta afirmación ya se pueden introducir unas cuantas longanizas.

Sigue:

“No tengo noticia de nadie que a lo largo de tantos años haya tratado con ellos y no valore su trabajo y, especialmente, su calidad humana.”

Seguro que sí, sobre todo si nos estamos refiriendo a ellos en su conjunto. ¿Hay algún otro empleado que no haya sido, en el trato, atento con algún socio? De todos y todas las personas que están o estuvieron en la nómina de la URE ¿existe acaso una lista que valora su calidad humana? ¿Eso, cómo se hace? ¿Los empleados que no se han jubilado carecen de calidad humana?

Sigue:

“Juanito conoce el quien, el como y el cuando de la URE como nadie y si, como sería deseable, alguien decide escribir alguna vez la historia de la URE, la de verdad y no la que se ha tergiversado, manipulado y ensuciado por alguno/s, no existe mejor fuente de información que Juan Martín.”

Afirmación correcta en casi todo menos en lo de “tergiversado, manipulado y ensuciado por alguno/s”. Porque ahí le patinan las neuronas y ya tenemos longanizas: Juan lo sabe todo sobre la URE y es el idóneo para escribir la historia que le conviene a don Fernando; los demás tergiversan, manipulan y ensucian… sobre todo, claro, cuando se cuenta la verdad sobre su excelente palmarés de dirigente. Basta repasar la colección de la revista para comprobar que el primero que tergiversa, manipula y ensucia la gestión del colectivo es él, cuando se compromete a mantenerse como presidente en una larga e inexplicable (para la mayoría de directivos) reunión de JD y días más tarde nos enteramos por la revista que ha dimitido media hora después de la reunión. Juan Martín, a espaldas del resto de directivos y del responsable de la revista, introduce la carta de dimisión por orden del presidente que había dimitido. Si un empleado del nivel de Juan Martín dispone de una carta de dimisión del presidente de la URE, su obligación no es obedecer la orden que viene del dimisionario, sino comunicárselo al vicepresidente que es el que pasa a presidir la asociación. (Revista de diciembre de 1979: Ver “sumario”; a vuelta de página “Carta del presidente”; y en la siguiente “EDITORIAL: Firme decisión de continuar adelante”. Como he sido testigo de estos hechos no necesito que Juan Martín me cuente nada. El tal Fernando manipuló la información ya que el acuerdo de la JD está recogido en el sumario y en el editorial, tergiversó el acuerdo traicionando a sus compañeros de directiva y ensució la URE con su conducta y referencia a las cáscaras de plátano que se encontraba en el entorno de la sede de Hortaleza. Pero la verdad de esa historia es que, alcanzado (con calzador) el objetivo de la Presidencia para engordar su currículo, buscó cualquier disculpa para irse, y como sus compañeros “pasaron” por todo, al final dijo que “seguía” y llegado a su QTH envió la carta de dimisión. Tergiversó la realidad, manipuló los acuerdos y ensució la URE. Y Juan Martín le ayudó, olvidando que su salario se lo pagábamos todos y no sólo el que no cumplió su palabra.

Sigue:

“Todos nuestros socios, lo hayan conocido o no, deberíamos estarle agradecidos y por eso propuse en su día a la JDURE que aprovechando la celebración del Congreso de Bilbao y ante su inminente jubilación, se le debería brindar algún tipo de homenaje.”

Al menos ya sabemos quién puso en marcha la idea del homenaje. Pero “nuestros socios” han sido escrupulosamente puntuales a lo largo de estos años a la hora de pagarle sus servicios, pues Juan Martín no trabajaba en la URE por altruismo, sino para ganar el sustento de su familia. Los socios de la URE no le deben nada. Igual don Fernando sí. Cuando se quieren enfatizar merecimientos acabamos con el listón tal alto que aparenta que el resto de los empleados no existen. Pues además de existir, trabajan y perciben un salario. Trabajan ni más ni menos que él. Si caso, algunos trabajaban más.

Sigue:


“En el asunto del crucero, ni entro ni salgo porque carezco de información sobre el mismo. Pero ese premio por los servicios prestados es más que merecido. Un crucero es hoy una de las formas más económica de tener una semana de vacaciones. Si el Congreso de Bilbao tuvo un superávit como he leído, me parece razonable que parte del mismo se haya destinado a ese premio.”


Perfecto: Llévatelo a tu casa. Te sobran recursos para correr con ese gasto. La URE (los socios) además de ser puntual en el abono de sus salarios ha sido generosa a la hora de considerar sus errores, que los ha tenido y serios, como el ya relatado. El superávit no es un premio de la lotería sino el resultado de encarecer el coste de estancia a los asistentes. Esto, los que acuden a gastos cubiertos no lo aprecian. El gasto en el crucero no se improvisa en Bilbao sino que tiene que venir acordado por la JD, sin perjuicio de si hay o no superávit. ¿Qué clase de control contable está proponiendo don Fernando? ¿El de Bárcenas?

SIN HUELLA

A don Fernando le pasan estas cosas: ha vivido siempre coleccionando cargos en los que permanece el tiempo justo para chuparse una piruleta. Más no, porque cumplir los compromisos no es lo suyo y aguantar a la oposición un ladrillazo. Es consciente que su recorrido político no ha dejado huella alguna, ni en Canarias ni en el “eurocementerio”. Y en la URE, tras dos pasos por la vicepresidencia y uno por la presidencia, el vacío más absoluto. Por eso la historia se la confía a Juan Martín.

Ya sabemos en que considera que hay que gastar un superávit (el dinero de los demás), pero recordemos qué ocurre cuando un presidente convoca dos asambleas con la URE colgada de deudas y a punto de desaparecer, y dice que no hay dinero para pagar ni viajes, ni comidas, ni hoteles y cada directivo tiene que pagar de su bolsillo el gasto que provoque. ¿Y qué ocurre? Pues que don Fernando, vicepresidente que era, no acude. Porque claro, en su palmarés de cargos okupados, estas dos asambleas eran algo así como Holanda metiéndole goles a España, y el papel de Casillas recogiendo los balones en el fondo de la red jamás lo iba a asumir.

Ya ven, amables lectores quién es este prócer. Puro desinterés y altruismo. Oropel, pacotilla...

A todo esto estoy convencido de que la mayor parte de los intervinientes en el debate, y no digamos de los lectores, ignoran la historia de Juan Martín. No se trata de señalar a nadie pero si, según don Fernando, es el más indicado para escribir la historia de la URE, digo yo, que aquellos que podamos ser sujetos y estar concernidos en ese relato, como por ejemplo yo, que estuve al frente de la URE casi 18 años, también tendré el derecho a que se conozca la parte positiva y la negativa de la historia de este buen empleado.

Veamos y en orden histórico:

En otro QRX me he referido a la jubilación de un empleado y a los líos que se montaron. Cuando toma posesión Pérez de Guzmán (qed), EA5AX, nos reúne a los directivos y dado que el jubilado era el responsable del personal, propone como nuevo responsable a Juan Martín, que era un muchacho de alrededor de 28 años. Todos estamos de acuerdo. Dos años más tarde hay elecciones y el nuevo presidente (a pesar de que los votos eran todos para otro candidato) es don Fernando. En tres meses se larga, nos deja a todos colgados y entra Ballesta, EA5TD, que enseguida convoca elecciones. El nuevo presidente era Bosch, EA3BD, que aguanta los dos años de mandato. Le sigue Esquíus (qed), EA3AEO, que dura más o menos un año… y nuevas elecciones y vuelve (consensuado) Ballesta, EA5TD, que consigue aguantar los dos años… y en 1985 entro yo, que me mantengo hasta diciembre del 2002.

Los mandatos eran de dos años, pero casi ninguno de los sucesores de EA5AX los llegó a cumplir: sólo EA3BD y EA5TD en su segundo mandato. Juan Martín estuvo como responsable de la plantilla hasta septiembre de 1992.

OJO DE LINCE

Cuando estaba preparando la candidatura de 1985 tuvimos una charla. La expliqué que era mi intención que el secretario general y más adelante el interventor de la JD no fuesen electos sino profesionales, y por lo tanto por encima de los avatares de las urnas. Como era socio y no había nada que lo impidiese, le propuse que se integrase en mi candidatura. Le pareció todo bien y firmó la carta de aceptación. Cuando faltaban un par de días para presentar las candidaturas volvimos a charlar y me dijo que se había formado una candidatura de “peces gordos” en Madrid y que iban a ganar de calle las elecciones, que nos iban a arrasar, y que él no podía aparecer en una candidatura perdedora porque los ganadores podrían tomar represalias… Vale, le dije, no hay problema, y le devolví la carta de aceptación. Llegadas las elecciones mi candidatura (cada socio un voto) obtuvo el doble de los que obtuvieron las otras tres juntas y la que iba a arrasar pese a disponer del mejor caladero (Madrid y aledaños) no alcanzó ni un centenar. Juan Martín no sólo se equivocó en el pronóstico sino que puso en tela de juicio la honestidad de los que “iban a arrasar” al considerar que podrían tomar represalias contra él. Tampoco parece que conociese muy a fondo el sentir de los socios de la URE.

Visto el concepto que de la honestidad de los dirigentes tenía, también yo podría desconfiar de él. Pero no lo hice y siguió disponiendo de los galones como responsable de la plantilla, y aun le confié (y le enseñé) algunas cuestiones relacionadas con la revista. Pese a las presiones que desde la vicepresidencia me querían imponer para un cambio de galones, lo respaldé sin fisuras.

VASO COLMADO

Cuando decidimos adquirir la sede de M. Igueldo y vender la de Máiquez, se nos vino el mundo encima: estalló la guerra del Golfo y todos los especuladores que tenían invertido el dinero en pisos y locales comerciales los sacaron casi de un golpe al mercado a fin de poner el dinero a buen recaudo. Lo que se tasaba como 50 se rebajó a 25 y lo de 25 a 10… ¡Un desastre! En ese momento ya habíamos entregado la señal de la adquisición de la nueva sede, siempre con el respaldo de un director de un banco. Y el crédito hipotecario “bajó” como bajaron las cotizaciones de pisos y locales comerciales. Dentro de la plantilla (desde la lógica) se produjo la sensación de que la mitad se podían ir a la calle o que incluso la URE podría desaparecer. Casi todos se ataron los machos… sobre todo cuando necesitábamos trasladar toda la impedimenta a la nueva sede, aun sin terminar las obras, a fin de librar la planta de Máiquez. No teníamos, fuera de los gastos ordinarios, ni para pagar el transporte. Si mal no recuerdo empezaba agosto, cerrábamos y la plantilla se iba de vacaciones. Juan Martín opinó que era mejor irse de vacaciones y hacer el traslado en septiembre. Eso suponía que no entregaríamos la planta de Máiquez y casi seguro que perderíamos el cliente… ¡el único que teníamos! Vicente Buendía, que había sido en todo momento mi apoyo en todas las gestiones, me dijo que no me preocupase, que entre el viernes por la tarde, el sábado y el domingo, estaría todo el traslado hecho. Todos los empleados se pusieron ropas de trabajo y con la furgoneta de la URE y sus propios coches (los que los tenían, claro) vaciaron y se llevaron todo para M. Igueldo. Cuando me desplacé el sábado para ayudar en lo que se pudiese… en Máiquez no había nada, y en M. Igueldo estaban todos montando mesas y estanterías. Todos, estimados lectores, menos Juan Martín, que era, formalmente, el jefe. Juan se había ido de vacaciones.

NUEVO GERENTE

Cuando Juan Martín regresó de vacaciones Vicente Buendía era el nuevo gerente y por lo tanto, el portador de los galones. No noté molesto a Juan, y tiene explicación: iba a cobrar lo mismo y con menos responsabilidades.

Es posible que a Juan Martín le faltase carácter para llevar los galones que se le dieron a mediados de los años 70; o no lo supiese administrar y controlar. Cuando aún estábamos en Máiquez y por razones que ahora no vienen a cuento, me vi obligado a estar atento a ciertas áreas de la administración y dentro de ellas a observar las tareas de los empleados. En un momento noté algo raro… pensé que me estaba equivocando y puse cierta atención y al cabo de poco tiempo lo tuve claro: con el portador de los galones el resto de la plantilla hablaba lo justo. Podemos decir que no le hablaban… y eso no era bueno pero sin entrar en los motivos ignoré la situación y siguió llevando los galones. No debemos de olvidar que estos empleados están solos en el centro de trabajo.

Lo ya narrado del traslado de la impedimenta suponía que los empleados retrasasen tres o cuatro días sus vacaciones. La ausencia de Juan Martín colmó la paciencia de los miembros de la JD y ya he dicho que al regreso de las vacaciones Vicente Buendía era el nuevo gerente. Se lo había (y siguió) ganado a pulso.

EL PODER NOTARIAL

El asunto del poder notarial no es un invento de Trujillo, EA7MK. La idea se venía barajando desde directivas anteriores a fin de agilizar ciertas gestiones en las que tiene que estar el presidente o alguien en su lugar con un poder notarial, que ahorrase gastos de desplazamientos. Lo normal era que esa persona que recibiese el poder notarial fuese Juan Martín, pero por unas u otras causas, ningún presidente de los que me precedieron le otorgó ese poder. Fernando Fernández, EA8AK, tampoco. Y como a mí me correspondió el periodo más largo, confesaré que aun confiando en su capacidad y en su honradez, como en la del resto de sus compañeros, opté por una gestión de mayor presencia.

El hecho de que Vicente Buendía asumiese el poder que le otorgó Trujillo no quiere decir que este empleado tuviese capacidad para tomar decisiones, aunque el poder era prácticamente total, sino que a la hora de firmar algunos documentos no fuese necesaria la presencia del presidente. El error fue firmar más allá de documentos contables y entrar en los de las diputaciones. Por eso llevó palos hasta en el DNI. Pero si hay un empleado honesto y consecuente con sus responsabilidades, ese es Vicente Buendía. Por encima de Juan Martín en todo. Y los demás, también.

RAJADAS

Nunca de ninguno de ellos creo que nadie dirá que han rajado contra éste o aquel. Lamentablemente, el vicio de rajar contra los ex dirigentes, si existió en la URE. Algún socio, harto de escuchar las rajadas contra algún ex dirigente, las grabó. Yo tengo algunas… Claro que contra aquellos ex dirigentes que pasaron para colgarse cargos de cara al currículo, sin dejar huella alguna y a velocidad de vértigo, no hay nada que rajar.

Y dicho lo expuesto, quiero volver a que mientras están debatiendo sobre el “caso cruceros”, se pretenden tantos merecimientos para uno que se está poniendo en cuestión la honradez profesional del resto de la plantilla, y me gustaría que nos fijásemos en algo que sí debería de ser considerado: Mientras se cuestiona hasta dónde debe de llegar el reconocimiento del jubilado, Vicente Buendía sigue siendo el portador de los galones. Yo se los di hace 22 años y parece que por el momento ya van cuatro presidentes y nadie se los discute. Y si hubiese dudas mejor que se remonte el que las tenga al mandato de Esquíus (qed) EA3AEO y el formidable experimento con un gerente hijo de un ex directivo, de cómo funcionó la plantilla, de cómo arruinaron la cartera de publicidad de la revista, y finalmente, de a cuánto ascendieron las deudas que dejaron cuando los echaron de mala manera en las asambleas de Terrassa. ¿Qué quién era uno de los vicepresidentes..? Pues el que no asistió porque no se pagaban los desplazamientos, ni las comidas, ni los hoteles… don Fernando. ¿Las deudas? En una revista aparecen reconocidos: 24 millones de pesetas sobre un presupuesto de unos 40.

No, no hace falta que la historia de la URE la cuente un empleado. Me la sé yo de memoria, pues esos 24 millones de deuda “llegaron” hasta mi mandato en 1985 y me tocó a mi amortizarlos y sanear la URE, saneamiento económico del que, hasta la fecha, vienen viviendo todos. Por eso hay que buscar un historiador moldeable, porque la verdad deja siempre con el culo al aire a don Fernando.

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