NO TODO EL MONTE ERA ORÉGANO

 

 

 

G. Belay.- EA1RF.

27/04/2016

 

Pasando el rato en una cafetería, entre las varias revistas disponibles había un ejemplar de “Interviu” correspondiente a mediados del mes de marzo, número extraordinario celebrando el no sé cuántos aniversario de la fundación de la revista. Entre los reportajes retrospectivos, además de unas interesantes fotos de Maribel Verdú enseñando casi todo (o todo), se incluye uno del alevoso asesinato de la joven Yolanda González a manos de un comando de la ultraderecha de Fuerza Nueva, y de su asesino; y de la banda de mafiosos que detrás de él funcionaba. Todo en nombre de la Patria.

¿EN MANOS DE QUIÉN ESTABA LA URE?

Del alevoso asesino, que tras secuestrar a la joven y llevarla a una carretera del sur de Madrid, donde le disparó a bocajarro dos tiros en la cabeza y allí quedó en la cuneta rememorando tiempos del franquismo, dicen en el reportaje que era listo y tenía una academia de electrónica en la calle San Roque. Esta calle está cerca de la Gran Vía y cerca de la calle Hortaleza, donde radicaba la sede de la Unión de Radioaficionados Españoles. Esto último lo digo yo, y no aparece en el reportaje. Y añado que el asesino había sido el vocal de publicaciones de la Junta Directiva de la referida URE, cuando la presidía Juan José García Calles, fallecido hace unos años. Todo esto venía ocurriendo al filo de los años 80.

Cuando apenas me conocía nadie en la URE, pero ya tenía en marcha una publicación llamada “Radiofrecuencia”, me dio por investigar qué había sido de una licencia especial concedida a la URE, para importar un cupo de emisoras en unos tiempos en los que las importaciones estaban restringidas. Para poder hacer uso de esa licencia había que ser importador por lo que la URE no podía importar directamente aquel importante cupo. Ninguno de los importadores del ramo quiso hacerse cargo del cupo, ya que si lo hacían (para la URE a precios especiales y sin impuestos) luego, en los cupos comerciales anuales que a ellos les pudiesen conceder, le descontaban el cupo importado para la URE. Entonces, un importador, que en ese momento era presidente de la URE, García Calles (que había sido guardia civil), se ofreció, y se produjo una división de opiniones porque el crédito de este colega estaba en entredicho. Y, hasta ahí, era lo que se conocía oficialmente, si bien había resultado que García Calles, en esa misma época, había importado otro cupo de equipos presuntamente para Cruz Roja y Protección Civil que coincidía casualmente con el cupo de la URE. De lo que pude investigar (todo esto ocurriese en mediados de los 70) los equipos entraron por la aduana de Santander y todo apuntaba a que lo de la Cruz Roja y Protección Civil era una tapadera, la licencia de importación era la de la URE y los equipos se habían vendido en un círculo de amiguetes.

Cuando estaba exponiendo todo esto en una Asamblea General, de la primera fila de los asistentes se levantó un tipo joven y se vino hacia mi para pegarme unas hostias… algo de lo que me libré porque otros se interpusieron rápidamente. En aquellas asambleas asistían además de los socios, los familiares, y pensé que podría ser un hijo de García Calles, ofendido por la información que estaba desvelando. Al final de la asamblea alguien me dijo que no, que era el vocal de publicaciones de la directiva anterior, la de García Calles…

El tiempo ha ido pasando y todo esto era aquella URE de hace 35 años, una época convulsa donde la distancia entre la calle San Roque y la calle Hortaleza era un paseo… donde llegabas de provincias al núcleo de una URE y podías estar sentado y debatiendo en una asamblea con un asesino o con un contrabandista o con un golpista. Y ese tiempo que ha ido pasando nos ha ido haciendo viejos a los que éramos jóvenes, y demócratas a casi todos, enseñándonos a respetar las discrepancias y a no resolver los problemas a hostias ni a tiros en la nuca. El autor de aquel alevoso asesinato cumplió su condena, tras alguna fuga propiciada por sus compinches, y aunque no pueda evitar que de cuando en cuando vuelva a contarse aquella horrible historia, cumplida la pena tiene derecho a vivir y a trabajar, por cierto, como uno de los mayores expertos en informática de España, que asesora a las Direcciones Generales de la G. Civil y de la Policía Nacional.

UN MILLÓN DE PESETAS ERA UNA PASTA GANSA

En 1981 y tras unas elecciones que perdí pese a que el “pucherazo” era patente, tras otra investigación, denuncié, en la AG ordinaria, que la sede social de Máiquez según escritura había costado 6 millones de pesetas, pero de “caja” habían salido 7 millones, sin que nadie explicase a dónde había ido a parar aquel millón. Como siempre, se organizó un escándalo importante, pero todos quedaron tranquilos cuando el presidente (que no se presentaba a la reelección) prometió que al día siguiente irían a Hacienda a hacer una declaración complementaria de los impuestos correspondientes a ese millón. Pero, sorprendentemente, del paradero del millón, nada de nada. Según lo que resultaba de mi investigación, presuntamente, fue un error de técnica en esto de las compra/ventas: La escritura debería de hacer constar 7 millones, el vendedor percibir los 6 pactados, y el millón “flotante” se repartía entre los mediadores, el vendedor y dos dirigentes de la parte compradora. Se equivocaron y por eso el millón “flotante” salió de “caja” con tal descaro que, la presunta “mordida”, estaba al descubierto.

En 1985 ganamos unas elecciones que los poderes fácticos intentaron boicotear por todos los medios posibles. Basta decir que la asamblea empezó a las 10 de la mañana de un domingo y concluyó a las 6 de la madrugada del lunes. Aunque los logros por dejar atrás todas estas truculentas historias y los poderes fácticos siempre pretendiendo mangonear en la URE sin pasar por las urnas, se fueron alcanzando, algo, dentro del equipo dirigente me chirriaba.

LA CAVERNA FASCISTA

El vicepresidente tenía cierta obsesión por vender la sede de Máiquez que años antes había sido el ideólogo de su compra, y comprar otra más amplia. Y de eso se encargó. Cuando tenía algo concreto me llamaba y nos acercábamos a ver lo que pudiese ser la nueva sede social, y a continuación a un buffete de abogados, todos muy amables, que eran los intermediarios de la posible venta. Lo curioso es que el despacho del que parecía el que mandaba, estaba decorado con fotos de José Antonio así como bastante iconografía falangista. A la hora de fijar el precio la propuesta era 40% en escritura y 60% en negro. Y yo contestaba que teníamos que pensarlo… Una vez fuera de aquella caverna fascista, mi pregunta era evidente: ¿Cómo puedes hacerme perder el tiempo, sabiendo que la URE tiene una auditoría externa controlando las cuentas, y una inversión de esta naturaleza se va fiscalizar de manera notable? Y me contestaba que ya lo sabía, pero que eso lo arreglaban ellos, que para eso eran abogados… ¿Buscaban otro millón "volatilizable"?

Hasta tres propuestas negoció el vicepresidente, las tres siempre terminaban en la cueva fascista, y con el 40% en escritura y el resto en negro. Uno va aprendiendo poco a poco, y me acordé de que aquel vicepresidente era el mismo que había cuando se compró la sede de Máiquez y lo del millón de pesetas volatilizado. Así que empecé a desconfiar.

De forma puramente casual observé que el vicepresidente llevaba una pistola en la parte de atrás del cinto. ¿Y esto? Me explicó que en su trabajo y de madrugada tenía que pasar por unas zonas donde había poca seguridad… ¿Tienes licencia?: Me dijo que no, que no tenía licencia de armas; ¿y guía de la pistola?: Tampoco. Y le indiqué que esa zona peligrosa de su trabajo estaba a 400 kilómetros de Madrid… pero, al parecer, en Madrid también había zonas peligrosas. ¿En qué andaba metido mi compañero de directiva? La pistola la había comprado en Andorra en un viaje familiar y la introdujo en España por las buenas… Me callé, pero me preocupó la posibilidad de que aquello de la caverna de los abogados fascistas no fuese una casualidad y que cualquier día apareciesen unos policías en la sede de la URE con una orden de registro y localizasen a una persona armada… Lo cierto es que las ideas políticas de cada ciudadano o ciudadana, son suyas y respetables, pero el problema empieza cuando ciertas actitudes contaminan el ambiente en el que nos novemos, y los antecedentes en la URE no eran precisamente como para tomarse a la ligera estas cuestiones.

Otro día me vine a enterar que estaba conspirando dentro de la directiva, para tener de los cinco que la formábamos, tres a su favor, y forzarme a dimitir. Y otro, que durante la noche de fin de año había utilizado la VISA de la URE… y otras muchas cuestiones que se habían ido acumulando, así que le indiqué por dónde se salía de la URE y cómo se llegaba fácilmente a la autovía que señalaba que a su QTH había 400 kms. (Se fue voluntariamente, incluso de la URE, y acabó de vicepresidente de la FEDIEA… jejeje).

AMOR SIN COMPLEJOS

A veces, algún administrativo o administrativa de la URE tiene algo pendiente y se lo lleva a su casa. Si es urgente te llama para pasarte el informe o llamas… esto me ocurrió un día con una administrativa que ya hace varios años que dejó la URE. Esta empleada tenía una buenísima caligrafía y era la encargada de sentar en los libros de actas los borradores que el secretario (EA1QF +) redactaba y nosotros aprobábamos. Prácticamente me ponía a la firma los libros una vez al año, señalándome las páginas, con unas tiras de papel, donde deberían ir las firmas. Y yo firmaba. No recuerdo de qué iba el asunto, pero quedamos en que al llegar de regreso a mi casa, la llamaría. Y la llamé, y mi sorpresa fue que la voz que me contestó era la del secretario general… Colgué, porque fuera del horario laboral nada me importa de la vida de nadie.

De nuevo el paso de los años nos ayuda a ir aprendiendo que no todo el monte es orégano… Nosotros aprobábamos los borradores de las actas, y el secretario general se encargaba de que fuesen sentadas en el Libro, tarea que para mayor tranquilidad, realizaba una empleada… que luego resultó que trabajaba horas extra en su casa con el secretario. Los escándalos de la VISA, las subvenciones de las diputaciones, las ventas del material nuevo a los aprovechados, algunas de mis firmas, algunas actas, la utilización de la personalidad jurídica de algún CT…

¡Claro que sí: a mi me compete la responsabilidadin vigilando- por no percatarme de que no todo el monte era orégano!

Lo cierto es que, además de todos estos “pequeños” detalles (podría escribir un libro del ambiente que imperaba en la URE en aquellas fechas) había que administrar, gestionar y presidir la asociación, y algunas necesarias reformas del Estatuto se fueron posponiendo atacando únicamente aquellas otras que el quehacer diario nos iba presentando. Separar los tres poderes (Asamblea, Ejecutivo y Disciplinario) estuvo siempre en mi ánimo, pero cancelar los 24 millones de pesetas que nos encontramos, de deudas, en 1985 era una prioridad, y se logró en apenas dos años; y mantener a raya a los poderes fácticos fue otra nada fácil y con la que nadie se había atrevido...

De las zozobras que la compra de Monte Igueldo 102 nos hizo pasar, hablaremos otro día… Sólo, a modo de anticipo, diré que las hipotecas eran por 20 años, y antes de los 10 ya estaban canceladas.

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