VERGONZOSO, MACHISTA, INTOLERABLE, TABERNARIO… QSO

 

 

G. Belay.- EA1RF.

16/08/15

 

Ni he vivido, ni vivo, ni viviré del odio personal. Soy crítico y digo lo que pienso, para bien o para mal. Sé que más de uno, dentro del colectivo de radioaficionados, existe y vive para odiar y perseguir a terceros. Por eso, no me duelen prendas si digo que el tal señor Koldo y la tropa de impresentables que con él estaban, constituyen un lamentable ejemplo de indecente uso de la radio, de verborrea tabernaria impropia de la presunción de caballerosidad que se le supone a un radioaficionado. Añadiré que nunca he escuchado esa tan traída y llevada “rueda” que dirige, ni acepto ni de lejos que nadie me señale si tal frecuencia es o deja de ser de “emergencias”, ya que en mis actos, cuando opero mi estación, me gobierno por el Reglamento de Estaciones de Aficionado, y las recomendaciones, vengan de donde vengan, serán para el ámbito de sus asociados o asociaciones en caso de una federación. En la actualidad no pertenezco a ninguna asociación de radioaficionados, y nadie, desde tales como inútiles púlpitos me ha de recomendar nada, porque no vengo obligado, ni siquiera por cortesía, a hacerles el mínimo caso, y difícil es que nadie me pueda objetar mi conocimiento directo y preciso de todas estas estructuras sociales, sean nacionales o internacionales. Porque cada una de ellas ha dejado de ser el peso histórico que puedan haber tenido: son, el liviano peso y la falta de criterio de sus actuales dirigentes. La telefonía móvil está acabando con todo, incluso con el respeto y el saber estar.

Tampoco me voy a fustigar por asumir que he estado viendo el blog del “pinchadiscos” y escuchando un par de grabaciones de los QSO de la “rueda” tabernaria del ya citado señor Koldo. Es evidente que todo tiene un inicio previo, como ya he advertido a mis amables y sufridos lectores, de esa mala costumbre que tiene este llamado “pinchadiscos” de meterse en “avisperos” y salir abrasado de picaduras, y, como ya no le llegan las picaduras, como el tonto de mi pueblo, ahora se mete en balsas de mierda de cerdo y así anda rebozado como una croqueta. Pero la intervención de su esposa en el QSO (lamentable porque está alentada por el “pinchadiscos”) no puede ser contestada desde el machismo más intolerable y vergonzoso de quien la reduce a atender “las lentejas”. Si la señora reclama respeto para su marido al que califican de “ladrón”, y alguno de los impresentables de esa “rueda” quiere mantener esa acusación, se toma el cambio, se argumenta y sin necesidad de la intolerable y vergonzosa verborrea machista, se mantiene la acusación. Pero si el argumento es el desprecio barriobajero, tabernario y machista, entonces y sin mayor discusión, me pongo del lado de la radioaficionada porque ante lo que se escucha en esa grabación sólo los cobardes pueden mirar para otro lado. Y quede claro que al decir “los cobardes” y suponiendo que esa grabación tiene cierto tiempo, de todos los cobardes que miran para otro lado, los más asquerosos e irresponsables son los dirigentes del colectivo, los de nivel local de cada uno de los intervinientes, los de nivel autonómico y los de la directiva nacional. ¡Vaya “fato” de mierda!

El artículo 5-d del Estatuto es preciso y contundente: “Fomentar la unión y camaradería entre los radioaficionados…”

Consentir que unos socios del colectivo traten de la manera que han tratado a esta operadora, por más que nos parezca que ella no debería de haberse metido en esa “rueda”, mirar para otro lado, no hace sino indicar que estamos ante unos dirigentes incapaces de mantener el respeto mínimo entre sus propios asociados. Digamos que más allá de los límites del colectivo, no inspiran otra actitud que la del desprecio por su falta de liderazgo. Porque no se trata de “tener” Poder, sino de tener capacidad de liderazgo.

La pandilla de impresentables machistas que le hacen corro al tal señor Koldo, y éste el primero, ya tendrían que haber sido expedientados, y una vez oídos, expulsados. Pero este colectivo está gobernado por ese “fato” de tipos cargados de odio cuya misión se reduce a perseguir al discrepante.

En lo que respeta a todos estos colegas que tienen vocación de “Rambos” y necesitan formar parte de redes de emergencia para creer que están haciendo radio, diré (como siempre he defendido) que es su derecho, pero ya no es la primera vez que, autoconvencidos de que son la pera limonera, se han ido con sus estructuras a Teleco, y allí les han explicado que en España existe un servicio de Protección Civil, perfectamente organizado, con voluntarios, y que ese servicio dispone de frecuencias propias para sus comunicaciones de emergencia, tanto en VHF como en HF, y que cualquier estructura que se organice en las bandas de los radioaficionados, no puede pretender que se fije una frecuencia para su uso exclusivo.

Las bandas de la Radioafición son para uso de cuestiones de los aficionados, y sólo cuando se produce una emergencia catastrófica, y siempre que la Autoridad competente reclame la colaboración específica de alguna de nuestras emisoras (mediante oficio escrito u orden oral) venimos obligados a ponerlas a disposición de esa Autoridad, habitualmente el subdelegado del Gobierno, o en pueblos pequeños, el alcalde. En esos casos estaremos a lo que nos manden, si habilitan alguna frecuencia dentro del margen de nuestras bandas, o, si fuese posible, en las frecuencias fuera de esos márgenes, que todos conocemos por ser del servicio de Protección Civil. Nadie, insisto que salvo movilización formal, que no disponga de licencia A, B, o C, puede operar mi emisora, y reglamento en mano, carezco de atribuciones para permitir que lo haga un tercero, de la misma manera que mi automóvil no puede ser conducido por quien no tenga carné, ni tengo por qué cederlo a nadie, salvo confiscación de la Autoridad competente.

PD: Para el “pinchadiscos”, diré que la diferencia entre el “fato” de impresentables que gobiernan el colectivo, y la época en que lo goberné yo, radica en que, surgida una situación como la que se desprende de la grabación, los que intervienen en el QSO (si fuesen socios) estarían expedientados y, tras oír sus argumentaciones de difícil justificación, tendrían un 90% de posibilidades de ser expulsados.

 


 

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