MAMARRACHO

20/marzo/2015

G. Belay. EA1RF

 

No es una carrera ni siquiera una actividad laboral: es una manera de ser, posiblemente innata, de la que no hay manera de librarse y que te acompaña de por vida. Me estoy refiriendo a los mamarrachos y en particular a uno que pulula por la Unión de Radioaficionados Españoles. Es un pobre mamarracho del que pocos conocen si tiene alguna profesión o si vive a salto de mata. Lo cierto es que pretende ser el “más listo de la clase”, y como todos los mamarrachos su principal virtud es la cobardía.

Ahora resulta que está pretendiendo montar un pollo en el foro de la URE, resucitando un pretendido atropello sufrido en el año 2011 durante las elecciones a junta directiva, en las que le impidieron votar, cuando según él, tenía todo el derecho a hacerlo. ¡Pobre mamarracho!

Porque resulta que unos meses antes a este mamarracho le abrieron un expediente disciplinario que concluyó en expulsión de la URE. El mamarracho era socio compromisario y por lo tanto miembro de la Asamblea General, pero claro, una vez expulsado perdió, además de la condición de socio todos los cargos que dentro de la asociación pudiese tener. Su puesto de “compromisario” de la Asamblea General lo ocupó el segundo de la lista de las elecciones pasadas.

En aquellos azarosos tiempos, al menos otros dos socios fueron también expedientados y expulsados, y daba la coincidencia de que eran presidentes de sección y consejo, puestos que perdieron al ser expulsados.

Es difícil que el mamarracho no haya entendido que una persona a la que se le expulsa de un colectivo pierde los cargos que pueda estar ejerciendo, pero para los lectores del foro de la URE que se extrañen de que estos avatares sociales se resuciten, con una explicación tan sencilla (es que no hay otra) ya lo habrán entendido.

Tras unos incidentes bastante desagradables en una asamblea general, en la que dos de los que habían sido expulsados, lo son físicamente con intervención de la Policía Nacional, pues querían asistir a la asamblea como socios en plenos derechos y miembros de la misma, quedó claro que formalmente habían sido expulsados y la única manera de reclamar sus pretendidos atropellados derechos era en sede judicial. O sea: sólo un juez tiene atribuciones para establecer si la expulsión fue correcta o incorrecta, y eso exige el trámite previo de presentar la oportuna denuncia, adjuntar las pruebas pertinentes y esperar a que se produzca el juicio y la sentencia. Y contra esa sentencia cabe el recurso de apelación ante un tribunal superior que, como es lógico, se toma algunos meses para decidir si ratifica la sentencia o la rectifica. Así que un plazo de tres años de espera puede hasta no ser exagerado.

Aunque el mamarracho no estuvo implicado en estos incidentes en los que tuvo que intervenir la Policía Nacional, si se vio beneficiado de unas negociaciones que tuvieron lugar en los prolegómenos de la siguiente asamblea general que se celebró 24 horas más tarde de la del incidente. Las negociaciones dieron como fruto que los expulsados pudiesen reingresar. Reingresar fue un hecho pactado, pero para nada el reingreso suponía la recuperación de los puestos electos que habían perdido. Y a partir de ahí ocurren los siguientes hechos:

El que era presidente de sección y había perdido ese cargo, de acuerdo con el que lo había sustituido, es nombrado vicepresidente, al tiempo que el que lo nombra, dimite. De esta manera tan sencilla, recupera el cargo perdido.

El que era presidente de consejo y había perdido ese cargo, recibe diversas promesas del que le había relevado, de que hará algo parecido: nombrarlo vicepresidente y a continuación dimitir. Pero el hombre se ve que estaba tan “agustito” con el cargo que pese a las reiteradas promesas, nunca lo nombró vicepresidente y por lo tanto nunca le devolvió la presidencia perdida. Es más: encabezaba una de las listas a las elecciones de Junta Directiva del 2011, mientras que el expulsado y reingresado iba en otra como aspirante a secretario general. Y para que el vodevil tuviese más sustancia, el que había recuperado la presidencia de la sección iba de líder de la tercera lista de candidaturas.

Finalmente, en el caso del mamarracho, su cargo no suponía un órgano de gobierno y gestión con vicepresidente, así que aunque el que le hizo el relevo cuando fuese expulsado quisiese devolverle el cargo de “compromisario”, era imposible, pues no lo podía nombrar “vicepresidente” de nada y dimitir. El mamarracho fue a Sevilla y perdió la silla.

Durante el acto de las votaciones, la Mesa de Escrutinio se encontró con votos enviados por correo que incumplían, a su criterio, las normas establecidas. Y también se encontró con que el mamarracho consideraba que era miembro de la Asamblea y tenía derecho a voto, pero los miembros de la Mesa comprobaron que no estaba en el censo, y por lo tanto, no podía votar. La Mesa la componían tres miembros electos y tres interventores, uno por cada candidatura. Total seis. Con el mamarracho montando el pollo, siete. Y como eran pocos, parió la abuela y se incorporaron los tres miembros de la Comisión Electoral, órgano ante el que, quien quiera que entienda que se producen irregularidades, tiene derecho a recurrir. Total, diez arremolinados alrededor de la Mesa.

Los miembros de la Comisión Electoral, como escalón siguiente a la Mesa de Escrutinio, no pueden intervenir en un incidente de esta naturaleza, pues al hacerlo, contaminan el proceso por sus actos de manera que cuando fuesen requeridos por un candidato o un socio (como era el caso) que reclamaba su derecho a votar, su acuerdo sería inútil ya que estaba determinado por su actuación en la Mesa de Escrutinio. Los miembros de la Mesa de Escrutinio tienen unas normas y unos datos que comprenden el censo electoral, pero ese censo no lo establecen ellos, sino que les viene dado por la Secretaría General de la URE, y cualquier reclamación se tiene que presentar ante la Comisión Electoral, y contra el acuerdo de ésta, no cabe otra que la vía judicial. El mamarracho optó por montar el pollo directamente en la Asamblea, pero ni recurrió ante la Comisión Electoral, ni mucho menos lo hizo por vía judicial. Ahora, después de 4 años, viene a montar otro pollo en el foro de la URE.

Esta es la historia, y todo lo que intenta decir de que si no fue a los tribunales fue “por el bien de la URE” es una patraña de las muchas que se inventa. Es, además de mamarracho, un vividor, un trepa y un pobre diablo, un pegamoide no porque sus actividades laborales sean despreciables, sino por lo que miente, porque esas actividades entiende que le restan imagen y se avergüenza de ellas. Cada cual se gana la vida como puede y nadie es quién de despreciar a éste o al otro por el trabajo que realiza. Y menos, si las circunstancias laborales que nos apabullan nos sitúan percibiendo subsidios y en paralelo cambiándole los pañales a un anciano con alzheimer, cubriendo la ausencia accidental de una enfermera especializada.

En el último debate del foro de la URE no es capaz de concretar qué quiere, qué pretende, qué línea argumental defiende, porque si pretendiese que los filtradores están haciendo daño a la URE habría que recordarle quién fue mi principal fuente de filtraciones con la directiva de Trujillo, EA7MK, cómo vivió colgado de este presidente y del que le precedió y la traición perpetrada en cuanto comprobó que el barco se hundía. ¡Como para fiarse de él!

Habla de “con-fianza” para tratar de advertirme que le han soplado lo que todos sabemos: que el tesorero me ha puesto una demanda y que está pendiente de juicio oral. ¡Venga ya, mamarracho! ¿Y lo del “Simtron”? ¿A qué viene? Por si alguien no sabe de qué va este nuevo invento del mamarracho, os cuento que “Sintrom” (así se escribe y no como lo hace él) es una medicación que ayuda a que la sangre sea más fluida y el corazón “trabaje” más descansado. Medicación de por vida que afecta a todas las personas con dolencias cardiacas, muchas ya lo toman con 50 años y la mayoría de las de 60 en adelante, también. ¿Cuántos socios de la URE, considerando la media de edad que tienen, están sometidos a este tratamiento? Seguro que un buen número de ellos, que puede que leyesen al mamarracho, se habrán sorprendido de que tomar una medicación sea objeto de pitorreo en un foro de la URE.

¡Pobre mamarracho!

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