MIERDA DE COLECTIVO

 

 

G. Belay.- EA1RF.

11/08/15

 

Hace unos años, más de 40, cuando estaba empezando a disfrutar de mi actual vivienda en Pereiro de Aguiar, estaban de moda las granjas de gallinas ponedoras, las de pollos y las más aparatosas de engorde de cerdos. Los restos orgánicos de las aves se eliminaban dedicándolos al abono de fincas, provocando un olor pestilente; los excrementos de los cerdos no tenían esa utilidad y los propietarios de granjas tenían serios problemas, pues el pestazo era insoportable. Cerca de mi casa había un par de granjas de pollos y otra de cerdos. El dueño de esta última, como era habitual, no era para nada granjero ni vivía en el rural, sino señorito enchufado del Régimen que tenía a una familia encargada de la granja. Las construcciones son poco consistentes porque la vida de una de estas granjas es limitada. Al dueño de la granja de cerdos no se le ocurrió mejor idea para deshacerse de los restos orgánicos que hacer con una pala una excavación de unos 50 metros de largo por 20 de ancho, y verter ahí los excrementos. En cuanto tenía una cuarta de mierda repartida por todo el fondo, tiraba un poco de tierra, y de nuevo mierda, y tierra, hasta que llegado a la mitad de la altura, y como los cerdos cagan todos los días, comprendió que era mejor no ponerle tierra para tener más espacio para la mierda.

Llegó un momento en que los cerdos cagaron tanto que el estanque llegó al borde, y no se pudo meter más mierda. Entonces, ordenó que se cubriese todo con una capa de tierra, no muy gorda, para que no abultase. Y decidió hacer otra poza en otro lugar cercano.

En la actualidad, todas estas granjas están cerradas, y la de los cerdos es una nave reconvertida a almacén de maquinaria de obras.

En todos los pueblos suele haber un tonto, también puede que una tonta, pero con las mujeres se tiene más cuidado y no se les da tanta libertad como a los hombres. Si el tonto es pacífico, todos lo cuidan y tratan cariñosamente. En mi pueblo y por aquellas fechas había uno. Un día que regresaba a casa y como quiera que en ese tramo la carretera es empinada y retorcida, en una de las curvas donde está la granja, escuché gritos pidiendo auxilio, así que detuve el coche, me bajé y acudí hasta llegar a la parte de atrás, donde vi a un hombre gritando y braceando mientras se hundía lentamente. No era fácil ver los límites de la poza porque sobre la última y leve capa de tierra había crecido abundante hierba. Así que busqué un árbol, arranqué unas ramas y traté de que el hombre se asiese para tirar de él hacia afuera. Como los gritos eran continuos y guturales, pronto pararon otros coches y vinieron en ayuda, y uno trajo una cuerda y conseguimos sacar al hombre rebozado en mierda, pero vivo.

La vida tiene muchos altibajos, y todos pretendemos que a nosotros nos tiene que sonreír, pero cuando menos lo pensamos ocurre algo que no controlamos y nos vemos abocados a movernos en un mundo para el que no estábamos preparados. Más o menos lo que ha pasado en estos últimos años con la crisis. Difícil que en una familia no haya algún miembro en el paro. En la mía, considerando a mis hijos y mis nietos, son 6 y en algún momento estaban 5 en el paro.

Me “dice” el “pinchadiscos” a través de un mensaje que, aunque es hetero, está dispuesto a darme por el culo. No sé hasta dónde me puede satisfacer este gentil ofrecimiento, y tampoco es cuestión de rechazar aquello que no has experimentado, así que he decidido aceptar previo envío de la tarifa que, como está en el paro, será poca cosa y sin factura, como en el asunto de las QSL. Me interesa saber cuánto me cobraría por una felación, y cuánto por darme por retambufa. También estoy interesado en saber si, dentro de esa desesperación que le lleva a prostituirse como “boy de compañía” (boy es un anglicismo que se traduce en muchacho… quede claro porque en Galicia un “boi” es un toro castrado) está dispuesto a correr riesgos, y tiene una segunda tarifa para dar por retambufa sin condón, exponiéndose a pillar un cólico miserere. Es que, metidos a experimentar nuevas sensaciones, a mí, me encantaría hacerlo a pelo. También quiero que me informe de si tengo que ir allá o viene él acá.

Y quede claro que no es que a mi edad esté ahíto de sexo, sino que me apena enormemente ver a un colega en esta desesperada situación que lo lleva a prostituirse como “boy de compañía”. ¡Qué pena! Empiezas diseñando QSL por 5 “miserables” euros, después ligas con un búlgaro para imprimirlas (todo sin factura y sin licencia fiscal), también fabricas interfaces digitales baratos, cobras una miseria de paro (400 €), el resto de su familia también está en el paro, y acabas prostituyéndote en la homosexualidad como “boy de compañía”. ¡Qué barbaridad: qué manera de hundirse en la mierda!

Ahora comprendo todas esas fotos de “postureo” difundidas en su blog y en las redes sociales.

Hoy no se sabe dónde se pisa, como le pasó al tonto de mi pueblo, que no se percató que se iba a meter en una balsa de mierda, y encima, de cerdo. Un “pinchadiscos” que podía estar ganando pasta a esgalla como el “Paquirrín”, ya no sólo pinchando discos, sino contando historias familiares en "Tele5" de abuelos precoces, bisabuelas inesperadas, emergencias… paseando en lancha rápida por la Ría de Arosa (bueno, esto no está bien visto por aquí…), y, con su palmito (aunque corto de talla moral y de la otra) podría ser una “Belén Esteban” masculina que daría un juego formidable.

¿Y el colectivo? ¿Es consciente el presidente del colectivo, que tuvo como vocal de la directiva a un presunto defraudador de Hacienda, a un presunto estafador del INEM, a un presunto delincuente, a un tipo que se ofrece públicamente como “boy de compañía”, prostituyéndose, y nada menos que para difundir la afición en las escuelas?

¡Mierda de tío, mierda de presidente, mierda de colectivo!

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