MOTOR

 

 

 

 

 

 

 

Esta sección dedicada a cuestiones relacionadas con los automóviles, las competiciones, los pilotos y copilotos y resto de todo aquello que tiene que ver con la parafernalia que alrededor se mueve, incluidos los fotógrafos y periodistas, pretende ser una ventana a la que asomarse que mantiene viva otra de mis pasiones, como la radioafición, con la fotografía deportiva y, fundamentalmente, los rallys.

Pero, como ahora, ya he pasado al estado de puto anciano del Imserso, quien quiera disfrutar más de las fotos y de los coches, lo remito a este portal web que -¡faltaba más!- cumple la premisa conocida: "Del tal palo, tal astilla".

http://www.belayfotoracing.es/nosotros.asp

 

 

 

¿LOS COCHES VUELAN?

 

 

Ya ha pasado un año y uno no siempre puede estar donde le gustaría estar, así que esta vez no me sentí con fuerzas suficientes para desplazarme con la "peña" al Rally Sprint de Fafe, en el cercano Portugal, prueba previa y para hacer ambiente del inmediato Rally de Portugal, puntuable para el Campeonato del Mundo. En Fafe están los pilotos más significados con Sebastián Ogier (actual campeón del mundo) a la cabeza. El espectáculo es extraordinario, igual si lo contemplamos desde la competición como del ambiente de miles de aficionados de todas las edades repartidos por las laderas de los montes donde tiene lugar, que ya están cogiendo sitio desde la víspera. Pero también es cierto que supone todo el día en medio de la montaña, las predicciones meteorológicas eran de tiempo inseguro y mi salud y mi fortaleza todavía no está para tales esfuerzos. Así que me he tenido que conformar con las fotos que mi nieta y mi hijo trajeron, descriptivas a más no poder, y que me permito seleccionar algunas, evidentemente y espero que nadie me lo reproche, con el doble orgullo de abuelo y padre.

Dicen las crónicas de algunos periódicos que he podido leer, que había más de100.000 personas. Es posible, pues el rally tiene un recorrido corto y los aficionados se reparten por él, y aunque la mayoría elige al final del tramo donde se produce, posiblemente, el mayor salto de todo el recorrido de los rallys del mundial, hay mucha gente que ya conoce ese tramo y busca otros, no menos espectaculares.

Esta primera foto que he seleccionado (de Diana) pienso que es una de las mejores ya que se aprecia la distancia que en el "vuelo" ha recorrido el coche: 50 metros. Este año la organización marcó de 5 en 5 los metros para darle más énfasis al espectáculo.

 

 

 

Aquí se aprecia parte del público y la cantidad de telderetes que se montan, unos de "peñas" para pasar la noche de la víspera y otros donde se puede comer de casi todo, como en un restaurante; y tampoco faltan aquellos otros que hacen amena la víspera en plan discoteca.

 

 

Volar, lo que se dice, volar, vuelan la mayor parte de los coches, unos más y otros no tanto. El problema es aterrizar, y este parace que va camino de clavar el morro...

 

 

De nuevo los marcadores de la distancia del salto jalonan una foto en la que coche parece que viene de un túnel. Está por encima de los 35 metros y parece que aún le queda un tramo de vuelo. Es el español Dani Sordo.

 

 

 

En esta foto el vuelo puede que sea menos espectacular, pero se aprecia el enorme recorrido de la suspensión de estos coches, no sólo para este tipo de saltos sino en general para los tramos en los que la tracción integral les permite a los pilotos "cortar" en las curvas, de manera que la rueda "baja" buscando suelo firme, que a veces no lo hay, mientras las otras tres traccionan.

 

 

 

Este piloto se "lo" tomó con calma y el salto ha sido más bien corto, pero he seleccionado la foto por el gentío que se aprecia. Observése cómo los carteles de los metros se pierden... y así nos podemos hacer una idea de lo que significa abarcar 50 metros de un salto. Esta ya es una foto de la colección de mi hijo.

 

 

Las fotos de los coches saltando no es que me gusten demasiado, pero en este tramo es lo que hay y es a lo que los varios miles de aficionados acuden. Si en una foto se aprecia el recorrido de las suspensiones, en esta, que sospecho que el piloto no es de un equipo oficial, el recorrido apenas se nota. Es la diferencia entre los pilotos profesionales de equipos de una marca y los voluntariosos aficionados.

 

 

La altura que alcanzó este coche puede que supere los dos metros. Es un Citroen del equipo oficial de la marca. De nuevo se aprecia el recorrido de las suspensiones... que "ayuda" al piloto a arriesgar en el salto.

 

 

 

Participar en un rally de esta naturaleza con los mejores pilotos del mundial de rallys tiene que ser un subidón. Más o menos un privado puede preparar un coche para los rallys de andar por casa, para estos otros... por mucha pasta que se disponga, quizás lo puedas pintar para que parezca un misil... pero luego, metidos en faena, las cosas se complican como se aprecia en estas dos fotos.

 

 

A este otro, el aterrizaje se le ha atragantado un pelo. El salto no ha sido malo, pero se aprecia cómo los pilotos expertos vuelan paralelos al suelo y estos otros caen de morro... ¡Pues ahí se quedará media defensa! O medio coche.

 

 

 

La imaginación de los fotógrafos y cámaras de TV no tiene límites: En esta ocasión se retransmitió en directo por una de las cadenas portuguesas y, como se aparecia, se utilizaron helicópteros teledirigidos para obtener las mejores imágenes. Aunque quizás fuese algún aficionado, ya que los helicópteros normales estaban sobrevolando a cada participante, otro espectáculo añadido, porque toda esa zona y especialmente en el salto, está llena de molinos de energía eólíca y ver como se manejan en vuelos rasantes esquivándolos parece una película de James Boon. En la foto aparecen dos de los teledirigidos.

 

 

Otro vuelo impresionante. El coche "va" entre el rótuilo de los 25 y los 30 metros a una altura de más de 2 metros, y todo apunta a que aterrizará sobre los 40... Estos tíos saben conducir en circunstancias extremas, sin duda.

 

 

Y aquí se termina la historia... por ahora. En esta ocasión no incluyo fotos del "papeo", que las hay, claro, por aquello de que no estuve presente y no quiero señalar a nadie con el dedo... (jejeje).

(Volver a QRX...)


 

 

 

 

 

 

ESTUPENDA RESTAURACIÓN

 

José Manuel Pardeiro, un radioaficionado residente en Parla (Madrid), me envía está foto de un SEAT 124 que él ha restaurado. El aspecto es muy bueno, y aunque casi todas las restauraciones se hacen de vehículos que antaño fueron clásicos deportivos, también se ven restauraciones sin otro ánimo que recuperar y cuidar aquellos coches que tanto nos gustaron.

No me aporta datos sobre el estado de la mecánica, ni fotos del interior, sólo me dice que de cuando en cuando se divierte conduciéndolo. Tampoco si su intención es participar en rallys de clásicos o en concentraciones. Todo es secundario, pues lo interesante es la restauración por la restauración, y, si uno es capaz de hacerla ya es un bonito pasatiempo.

La participación en rallys de regularidad de clásicos es una actividad cautivadora, pero a veces, un poco cara y no por el vehículo en sí, sino por lo que cuestan las inscripciones y otros gastos añadidos. No hace falta otra cosa que la documentación del coche y el seguro (que si se matricula como “histórico” es muy asequible) y la del conductor, y luego todo es atenerse a la ruta sin perderse y siempre, a ser posible, dentro de las medias horarias. Quede claro que para aspirar a los primeros puestos hace falta un buen copiloto que sepa navegar y algunos artilugios que ahora se logran a través de “aplicaciones” en el teléfono móvil.

Este fin de semana fue el Rally de Ourense (y el anterior, el de “Clásicos deportivos”), y en el “parque cerrado” había un modesto estand de la “Fundación Estanislao Reverter” en el que se exponía a la curiosidad de los aficionados un “Goggomóbil” con el que este ya fallecido piloto ourensano, participó en algunas pruebas. Mi primer coche fue uno de estos, y lo vendí al cabo de dos años de uso para comprar un Daufine/Gordine. ¡Lo que daría por localizarlo y restaurarlo! Pero acabó en un desguace. También quise recuperar un R-8 con el que competí, incluso en el Rally de España, más también acabó en el desguace. Tengo por ahí una oferta de un R-8 TS que está en un “palleiro” de un vecino… pero el hombre está convencido de que le pueden llegar a dar por él 12.000 € y claro, hay que repasar toda la chapa, ruedas nuevas, localizar una mecánica de Gordini… y eso es lo que el hombre no entiende… y como soy un puto pensionista, y mis manos no están capacitadas para la chapa, la pintura y la mecánica, me tengo que conformar con ver y fotografiar las restauraciones de los demás.

Pues el SEAT 124 de Pardeiro tiene toda la pinta de ser una excelente restauración, y hay un mercado para estos vehículos, en caso de querer desprenderse de ellos, donde si la restauración es buena se cotizan a precios importantes. Aquí en Ourense tenemos un taller especializado en restauraciones y, dentro de la crisis, tiene cantidad de curro de toda España y Portugal. Me acercaré para hacerle un reportaje, pues lo tengo al lado de casa.

Y ya, puestos a imaginar posibilidades, si Pardeiro quiere participar en algún rally de regularidad de clásicos, aquí, donde se celebran dos o tres a lo largo del año, y necesita un copiloto para no perderse, me ofrezco gustoso a darnos un “homenaje” con el “124”.


DE TAL PALO... TAL ASTILLA


Dentro del ruidoso y ultraprofesionalizado automovilismo deportivo, desde un tiempo a esta parte se han puesto de moda los rallys de clásicos deportivos, en los que se compite con modelos de hace más de 20 años, restaurados unas veces por pilotos veteranos y otras por coleccionistas. Hay dos modalidades: una de regularidad y otra que mezcla la regularidad con la velocidad. Lo que priva en casi todos los casos es conducir y sentir cómo se comportaban estos coches, y cuando el rally es de regularidad (sin tramos de velocidad) basta con disponer de la documentación del coche y del carné de conducir, sin casco ni ropa especial. Así que son cada vez más los participantes que se divierten pasando unas horas con otros aficionados, mostrando hasta dónde llega la artesanía de la restauración.

También un amigo ha puesto en marcha otro tipo de prueba que llama “Rally Ecológico de Galicia”, y que va por el tercer año. Consiste en determinar quién contamina menos, quién hace el recorrido con el mínimo consumo dentro de las distancias fijadas, quién se ciñe más a las medias horarias de los recorridos… y, a la hora de comer, se comen productos ecológicos. Así que el certamen es muy interesante y divertido, y cuando comprueban el consumo puede parecernos de ciencia ficción que un coche (pequeño, claro) haya consumido poco más de un litro cada 100 Kms.

Lo normal, además de los coleccionistas y restauradores, es que concurramos algunos de los veteranos, tanto de la fotografía como del periodismo o de las organizaciones, que nos juntamos con los pilotos y hacemos unas buenas tertulias evocando las pretéritas aventuras vividas. Es tal el ambiente, que cuando no hay un rally se acaban montando unas reuniones culinarias en la bodega de alguno de los que están en activo, y las vivencias son extraordinarias, pues el que invita viene obligado a buscarse a quien le ayude a cocinar para todos. Ahora cumplo años, y dos días después los cumple mi hijo, así que tenemos reunión culinaria a la vista.

Siempre hay alguien que me sorprende con alguna foto que luego “sube” al “Facebook”, y que guardo en mi colección particular, alguna de ellas ilustra este comentario. También he de reconocer que la “peña” (pandilla de forofos de las fotos de los rallys que capitanea mi hijo) tiene bastante nivel y logra buenas fotos. En la “web” de mi hijo (http://www.belayfotoracing.es/) hay varias galerías y todas ellas con buenos contenidos gráficos.

Traigo a este comentario algunas que son buena muestra.

 

Enrique Castro, nos sorprendió a padre e hijo, en un momento de tregua del recién celebrado III Rally Ecológico de Galicia. Un poco de "fotoshow" le hubiese venido bien a la "astilla".

 

 

Eduardo Cousido obtuvo esta interesante foto en el Rally de Portugal, de Al Attiyat, donde el charco está a punto de romper el efecto espejo.

 

 

Espectacular efecto surtidor al cruzar un regato.

 

 

No son las tomas que más me gustan, pero la realidad es que los coches, a veces, hasta vuelan.

 

 

¿Es una polvareda o es el paso sobre un regato de agua?

 

 

De nuevo se establece la duda de si el efecto surtidor es agua o polvo...

 

 

Seguimos en la duda... aunque en esta foto parece que es agua...

 

 

¿Agua? ¿Dónde está el agua?

 

 

 

Pues la "astilla" tiene otra "astilla" que viene a ser una de mis nietas que también, cuando puede, se incorpora a la "peña".

¡Esa barriga..!

 

El otro día, durante el Rally previo al de Portugal, en Fafe, Pablo López me sorprendió meditando en lo alto de un "penedo" mientras llegaban los coches. La verdad es que estaba controlando la digestión, porque lo de la "peña" en esto de la intendencia es tremebundo...


 

Jamón de pata negra, empanadas, carne en rollo, tortillas, chorizos caseros... y buen vino del Riveiro.

 

 

Y si el cuchillo jamonero se "atasca" está listo y a la vista, el chisme ese de "amolarlo". ¡Es que estos tíos cuidan hasta el último detalle! Y el vino, listo, pero la realidad es que había, además de unas cuantas botellas, dos garrafones...

 

 

En estas cuestiones no hay como estar bien organizados, y para eso, los de la intendencia son únicos...

 

 

El problema es estar en el sitio y "ver" la foto, como se aprecia en esta de José Manuel. Unos miran y la "astilla" dispara... ¿Qué?

 

 

Pues lo de siempre: Volar, lo que se dice volar, lo coches, vuelan, pero lo peor es aterrizar... que es lo que estaba fotografiando el otro.

 

 

Pablo López ha logrado esta foto de dos que "vuelan". Obsérvense los molinos de viento y las maniobras de gran riesgo del helicóptero.

 

Por cierto, estas fotos están cedidas para mi "web", pero si alguien estuviese interesado en ellas, debe de ponerse en contacto con los autores.

 

 

Sin alejarse más allá de 15 minutos de la ciudad, la Galicia profunda ofrece estos rincones. ¡Ojo! El del pulpo vino a cosa hecha a la "celebración". Pero además de a las ferias, los pulpeiros y las pulpeiras están todos los sábados en los pueblos de alrededor de la ciudad. (Nota: si a alguno no le gusta esta foto, no hay inconveniente y añado la auténtica).

 

 

Es que ese coche me estaba tocando los cataplines... y la columna también, pero no me la pude cargar...

 

 

Estos de la intendencia están siempre dispuestos. No es Valencia, pero el arroz a la paella, y de marisco, no tiene nada que envidiar.

 

 

¡Joder, cómo bebe esta gente..!

 

Pero, me dirán algunos... ¿y qué hay de la cuestión ecológica? Je je je.

 

 

El ganador, con un Renault... algo así como 1,2 litros cada 100 kms. Pero ¿y el paisaje? Porque eso es la Galicia interior.

 

 

¿Y estos? Otro paraje de la Galicia interior.

 

Por hoy, y como muestra, vale. Mañana cumplo 82: va de regalo a la "peña".

 

oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

 

 

EL COCIDO DE VENTURA

Y LOS PANTALONES DE IVAN CORRAL

(Advertencia: escrito en clave de iniciados)

Confieso que tengo una especial debilidad por Antonio Freire “Ventura”, y esa debilidad no es que signifique que estoy enamorado de él, que si yo estoy viejo y flaco y me cuelgan los pellejos, él está gordo y bastante “usado” y por lo tanto, no me pone para nada; sino que de los varios ambientes en los que me he movido a lo largo de mis ochenta + 1 años, del automovilismo deportivo, “Ventura” y el fallecido “Gorduras” (Pepe Estévez) son dos de esas personas de las que guardo un recuerdo extraordinario. No hay grandes hazañas ni grandes favores ni nada importante, sino todo en múltiples vivencias de pequeños detalles, imborrables.

Así que no me canso de decir que, en Ourense, y por extensión en Galicia, fue el mejor piloto de aquellos pretéritos e inolvidables días. ¡El mejor, y con diferencia! Otra cosa es que su disposición para reconvertir una afición en una obligación, no fuese para él una meta en la que comprometerse. Pero fue el mejor. Además, un día, de madrugada, apareció metido por entre las tiendas de campaña que teníamos montadas en “Paxariñas” unas cuantas familias de Ourense, medio a tientas, llamándome en voz baja para no despertar a los demás, de manera que tienda por tienda, despertó a todos, pues estando en camping libre (luego fundaríamos aquel camping que hoy funciona) cada vez que llamaba despertaba a una familia, que, asustada, asomaba la cabeza de alguno, y así, hasta que llegó a la mía.

Ventura estaba inscrito en el Rally Rías Altas con un Opel Kadet Rally, que uno de sus hermanos, residente en Alemania, había traído en sus vacaciones. Recordaré que por aquellas, los coches de rallis se dividían en 5 categorías o grupos, según el grado de preparación. La 1, eran turismos de serie, que precisaban 5.000 unidades en el mercado. Así que el Kadet era un “grupo 1”, con caja de 5 velocidades y me parece recordar que 1.200 c. c. algo que para muchos era un sueño poder pilotar.

“VOUME CAMIÑANDO”

Su hermano, en los entrenamientos y toma de notas, no estaba muy acostumbrado a la conducción deportiva, y para mayor desgracia, entrenando en Mesón del Viento estaban tirando asfalto, y sobre el asfalto tierra, y como el rally se corría el domingo, el sábado andaban a toda pastilla para que las carreteras estuviesen presentables… y la máquina apisonadora, en vez de estar donde la habían dejado el viernes y así constaba en las notas… estaba un kilómetro antes… y a juicio del hermano de Ventura, aquello era tan peligroso que, unido a la manera de manejar el coche, decidió bajarse y decirle a Ventura:

-Eu sei que ti conduces de carallo… pero voume camiñando pa Coruña… Y se fue.

Por más que Ventura lo quiso convencer, se fue. Y, entonces, se acordó que yo tenía licencia de competición, que estaba acampado con la familia en “Paxariñas”, y, a grandes males grandes remedios… se vino directamente (unos 120 kilómetros) nos despertó a todos, y no me acuerdo qué disculpa le di a mi “santa”, pero la dejé con los niños y el resto de amigos acampados y me largué en el Kadet con Ventura, con el tiempo justo de tomar la salida en el Cantón Grande.

Las “notas” eran las de Julio Leal, y con el rutómetro para no perdernos, salimos cagando leches si no me falla la memoria, a las 8 de una mañana muy gris, con bruma y niebla. Le “cantaba” a grito pelado, fundamentalmente, las referencias de las curvas más complicadas para “atacar” sin temores donde no se veía nada. Y nos salió todo perfecto, porque Ventura era un piloto sensacional.

PERDIERON PERO GANARON

Ganamos con diferencia el “grupo 1”, y estábamos peleando por el triunfo absoluto contra el Alpine 1.300 (casi oficial de Renault) que pilotaba Lucas Saiz (de los Pekeniques) y copilotaba, si no me falla la memoria, “Rizos”. Equipo con el que teníamos pocas opciones, porque eran dos expertos en rallys mientras nosotros (yo desde luego) éramos novatos.

Cuando llegamos al último control, en las afueras de A Coruña, aparecieron con el Alpine a toda pastilla, en dirección contraria. Se habían perdido y penalizaron un porrón de minutos, y perdieron el rally… que ganamos nosotros que éramos segundos.

Luego, como era habitual en aquellas fechas en A Coruña (que era la corte de verano de Franco y sus ministros, y las queridas de los ministros), lo importante no era el rally sino “quién” lo ganaba, un tal Ventura y un tal Belay no éramos nadie, pero Lucas estaba en lo mejor de su carrera artística y que el rally lo ganase un “Pekenike” suponía repercusión en la prensa. Así que, ganaron ellos, que eran y espero que sigan siendo por muchos años, eso, buena gente. Y nosotros, segundos, claro. ¡Y, pese a todo, felices y contentos!

COCINERO

Un día cualquiera, Ventura organiza en su casa un cocido, e invita a unos cuantos que nos podemos considerar “carrozas deportivos”, pero, como su hijo Celso anda metido en el asunto, también vienen algunos jóvenes valores, y otros que ya llevan algún tiempo disfrutando de este deporte, como Marabú, por citar un ejemplo. En realidad, alrededor de Ventura siempre hay buena gente, y Marabú es un buen ejemplo.

Lleva, que recuerde (o haya asistido) dos, y siempre hay sorpresas, porque los años pasan para todos y más si no nos vemos con frecuencia, y tíos de pelo rizo y rubio, como Pío Alonso, que lo recuerdas muy joven como una especie de “angelito”, ahora son señores, más o menos respetables, con el pelo tirando a blanco y una nariz que no recordaba que la tuviese como la tiene.

¡Qué voy a decir de Enrique Fernández! que se mantiene bastante “como era” pero un poco “ensanchado”. O me dicen que viene Zorrilla, que anda en el Rally Galicia de Clásicos con un “portaviones”. ¿Un “portaviones”? Bueno, un Opel Ascona. Al “Chito Kauwe” lo veo más frecuentemente… tiene una colección de cascos, me dice uno que resulta que es su hijo. ¡Sí, claro, y uno de ellos era el mío, que me lo birló! (El “Kauwe” niega que fuese cierto, pero tengo fotos que lo demuestran).

A otro que veo frecuentemente es a Pavón. Siempre se pareció a Juan Pardo, y bromeo con él y le recuerdo que para recoger los trofeos en aquellas fiestas que antes se organizaban, se ponía una especie de “smoking” con puñetas en los puños y en el cuello… tengo fotos que lo demuestran… jejejé.

CLÁSICOS DEPORTIVOS

Al sábado siguiente nos fuimos a ver el Rally de Galicia de Clásicos, lo pasamos bien. Parecía que los “porsches” los regalaba alguien en la salida de los tramos, por la cantidad de ellos que competían. De “fores” ya ni te cuento. Celso Freire, con el BMW, acabó 5º, y todos nos alegramos.

Además de ser hijo de un amigo y heredar su pericia al volante, se llama Celso, nombre para mi de singular recuerdo, pues era el nombre del único de mis hermanos (tuve varios) que conocí, y que murió en la puta Guerra Civil, con 19 años cuando yo apenas tenía 5.

Vimos un par de tramos, y lo pasamos bien. Mucho ambiente, como siempre en Galicia es un buen ejemplo

¡BIEN POR CHOQUEIRO!

Por la tarde nos acercamos a las pruebas de “autocrós” en el circuito de “Choqueiro”. Alarde de maquinaria adecuando a cada manga el piso, digno de ser destacado. Un esfuerzo encomiable de alguien que ama este deporte. ¡Muy bien por “Choqueiro!

No sé ni quién ganó en las diferentes categorías, ni quienes quedaron los últimos. De lo que no me quedó duda alguna es de que, estos pilotos, todos (o casi) jóvenes, lo pasaron pipa, -¡como enanos!- en sus respectivos vehículos “quemando” adrenalina en altas dosis, y, después, terminada su participación en la pista, con sus “monos” de competición (pese al calor) disfrutando de esa otra faceta… de dejarse ver, de estar entre el público. Seguro que sintiéndose como Alonso, o Hamilton.

Por cierto, había bastante gente por detrás del cierre del circuito, tratando de ver el espectáculo… sin pagar. Gente normal, pero imbéciles. Pagué mi entrada, porque si tienes afición has de contribuir a sostener el espectáculo. Ya, hace muchos años, cuando realizaba reportajes para “La Región” y tenía entrada gratis a todos los estadios de fútbol, pagaba mi recibo de socio de CD Ourense. Porque además de ganarme la vida con la fotografía y el periodismo, era aficionado.

Al final se entregaron los trofeos y los premios en metálico. Y hasta se acordaron de mi, y subí a la tribuna a recoger uno muy sencillo, original y bonito, por la dedicación que como fotógrafo y periodista tuve a este deporte, aunque apenas nadie se acuerde de mi después de tantos años, y sí, pues para él supongo que era el premio, de mi hijo, que está más al loro en este asunto. Pues sí, subí a la tribuna acojonado, porque el “presi” Iván Corral, llevaba unos pantalones amarillos; y bajé rápido, porque lo normal es que se estuviese a punto de hundir el chiringuito.

© FOTO BELAY OURENSE | Telefono 609867488 fotobelay@hotmail.com

 

 

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RALLY OURENSE DE CLASICOS 2011
DENSO, INTENSO, AGOBIANTE, DIFICIL, ENTRAVINCULADO, APASIONANTE Y EXTRAORDINARIO
MERECIO LA PENA SALIR DEL “SARCÓFAGO"

Casualidad que el número fuese el 37, pues esos ean los años que tenía... Eso, y pelo, que comparado con el de mi hijo...(G. Belay).- De pronto, era joven; porque me vinieron a “despertar” de mi plácido descanso en el “sarcófago” en el que nos “apartan” las generaciones que van llegando, y necesitan espacio para no se sabe bien qué, o quizás para resolver lo de los cinco millones de parados (compromiso de Rajoy para cuando se aposente en La Moncloa y al día siguiente desaparezca el paro), o para obligar al “mercado” a contener la usura. Es igual, por un lado la siempre cordial invitación de Luís Aragonés (nada que ver con el homónimo insoportable del fútbol, este es el concesionario Renault de Ourense) a que me volviese a subir a un Renault 8 y participase en un rally de clásicos deportivos. y por otro el no disimulado deseo de mi hijo de correr una aventura en competencia con su peña de amigos (cera les dimos a todos), eran como un compromiso pendiente que me tentaba. Todo quedaba para la próxima, y la próxima se reconvirtió en una especie de felicitación: “¡Cumpleaños feliz, papá!” Y salí del “sarcófago” con mis 80 tacos a cuestas, y con una gran curiosidad por saber si los octogenarios podemos manejar un “clásico deportivo” y codearnos con… bueno, con lo que sea.

EL COCHE

En este pueblo había gente porque supongo que el alcalde habrá pagado para que pasásemos por allí.En la época en la que competía siempre utilicé el coche que tenía, que no era otro que mi Renault 8 ligeramente trucado, de manera que me servía para trabajar, para llevar a mi familia y para divertirme en los rallys. Mi vicio son los coches y he tenido buenos, medianos y “medallas”. El que más emociones me aportó y el que está en mi museo de recuerdos, es aquel R-8 blanco, y por eso cuando Luís Aragonés me invitaba a que escogiese uno de los varios que tiene en una colección sorprendente, aquel “blanco” me sedujo, y, aunque parezca una estupidez, lo acaricié con cariño de viejo amigo. No era exactamente el que yo tuve, pero era lo más parecido.

Me precio de conocer las carreteras de Ourense, pero la mayor parte fue la primera vez que anduve por ellas...Antonio Borrajo es un mecánico aficionado, extremadamente cuidadoso en los detalles a la hora de restaurar un coche. Habitualmente trabaja como mecánico, pero eso es otra cosa. Restaurar un coche es partir de algo que recuperas en un desguace y, poco a poco, vas buscando todas las piezas, forzosamente originales, que necesitas para llegar al final de un trabajo en el que confluyen la afición y la artesanía. Por eso digo que es aficionado, porque sin afición no se le pueden dedicar horas a una tarea puramente artesanal. Además, la restauración tiene como fin que el coche se asemeje en todos los detalles a los que en aquellos ya tan lejanos tiempos competían en los rallys. Y Borrajo me dijo: “Señor Belay, ahí lo tiene, como hace 45 años”.

No es un derrape, sino que estoy preparándome paraa entrar en una pista forestal... Lo recogí el jueves, y pese a saber cuáles eran los defectillos (fundamentalmente la imprecisión de la palanca de cambios) y cuidarme de no salir del taller haciendo el ridículo, he de reconocer que mientras trataba de controlar el “gas”, se me “iba” el pié del embrague, no me “entraba” correctamente la segunda, y para colmo, los retrovisores se me “hacían” imposibles mientras el pedal del freno necesitaba de una fuerza extra para que el coche parase… Un primer kilómetro como para abandonar la idea. Mientras logré poner la directa (estos coches sólo tenían 4 velocidades) recordé que las luces y los intermitentes estaban a la inversa; el R-8 parecía una pastilla de jabón. En realidad estaba montado en un puro ruido. Cuando apenas era capaz de ir medianamente por mi mano y tras pensar reiteradamente en regresar al “sarcófago” (me refiero a Benidorm, que es el aparcamiento de los ancianos del Inserso), ya estaba por el centro de la ciudad, observando que todos se volvían para “ver” que “era” aquel escándalo, y, cómo no: si fuese por “ruido” y como no lo podía evitar, puse cara de “tío que sabía lo que llevaba entre manos”.

EL RALLY

Llegué hasta mi casa de Pereiro sin otra novedad que el “ruido”. Al día siguiente se “incorporó” el copiloto, que desde hace algún tiempo ha dejado de ser “el hijo de Belay” y ahora se ha convertido en Belay, y yo he pasado a ser “el padre de Belay”. No es un rompecabezas, es una realidad.

Dimos unas vueltas con el R-8 (él, apenas unos kilómetros) y nos dispusimos a “calibrar” los artilugios de “a bordo” con los que se controlan los segundos y los metros a recorrer. He dicho metros y no kEste sí era mi R-8, que como se puede observar, carecían de retrovisores exteriores... y yo  tenía pelo y 35 años.ilómetros porque, para los no iniciados, se trata de unos recorridos por carreteras sinuosas, donde mediante un “GPS” se controla vía satélite el desplazamiento “metro/segundo” de cada uno de los coches participantes. A lo largo de un dificilísimo y entravinculado recorrido, el copiloto es pieza imprescindible, pues tiene que controlar un rutómetro que no se conoce hasta unos instantes antes de salir, y, llegados los tramos de regularidad, unas “tablas” endemoniadas donde se establece la velocidad media, que, siendo muy baja (sobre 20,5 unas veces, o 32,7 y así) están especialmente pensadas por un cerebro perturbado cuyo fin no es otro que amargarte el día. Así que, con un ojo mira el rutómetro, porque si se equivoca de cruce la caga, y con el otro la tabla (si acierta con la que toca) para “llevarte” en la media, pues si vas rápido penalizas y si vas lento lo mismo. Todo esto, que parece fácil cuando lo preparas tomando un café, se desarrolla en medio del agobio que produce el “ronquido” del motor del coche, los “ruidos” múltiples que llegan al interior, como corresponde a la versión de un coche de competición, saltos diversos provocados por infinidad de baches, maldiciones varias, pelea del piloto con el volante, muy duro de mover, los pedales que en el R-8 están donde están y no hay que descartar pisar el freno en vez del acelerador… y una creciente alarma del piloto que empieza a notar síntomas de estrabismo en el copiloto, al mirar el rutómetro con el ojo derecho y las tablas de regularidad con el izquierdo, especialmente cuando avisa:

“¡Ojo: en 50 metros un cruce...! “
“¿Pa dónde tiro?” –inquiero-.
“!Para allí, coño!” –y me señala con el dedo-.

¡Manda carallo lo que me he gastado con este hijo para que aprendiese algo tan sencillo como: Derecha, izquierda, de frente, y ahora, me dice que “para allí”!

TECNOLOGÍA PUÑETERA

En los rallys de antes, al llegar a un tramo de regularidad controlada había un comisario que te daba la salida tras picarte la hora en el rutómetro. En los 15 ó 20 kilómetros que duraba el tramo te paraban varias veces en lugares inesperados para picarte el rutómetro con la hora de paso, con lo que te “hacían” perder un tiempo que había que recuperar, y así, la media se incrementaba al descontar los “pit stop”. Ahora, no: el rutómetro te señala que en tal kilómetro comienza un tramo de regularidad controlada y que allí tienes que estar a tal hora. Pero allí no hay nadie. Quizás un poste de la luz, una cancilla, un árbol… pero sí hay una célula fotoeléctrica que no has de cruzar hasta que sea tu hora, y que no ves. Y, a lo largo de la duración del tramo, hay varios puntos más de control, donde sigues sin ver a nadie, pero escondidos convenientemente, están unos aparatos con sus correspondientes células fotoeléctricas que detectan el paso de tu coche, que, a su vez, lleva un ingenio con varios sensores para determinar que “eres tú” si vas adelantado, atrasado, en tu hora, o siquiera si has pasado. En un kilómetro pueden estar tres controles seguidos y en diez ninguno. Así que no queda otra que intentar ir siempre leyendo la tabla de regularidad… O sea: sin un buen copiloto es imposible superar más allá de los primeros 20 kilómetros.

Mi particular copiloto, además de mi paternal felicitación, recibió un aprobado alto, tras cometer algEn el Rally Primavera en León, donde fuimos segundos, gracias al pánico que los demás cogieron con la imprevista nevada.ún error de primerizo en la primera etapa, y una pifia importante en la segunda que nos llevó de calle un montón de kilómetros para recuperar el tiempo perdido, penalizando en todos los controles. Con todo, además de divertirnos como hacía tiempo que no lo hacíamos, logramos una clasificación honrosa, para ser novatos.

LOS DEMAS

Como esto es un relato tipo cuaderno de bitácora, pudiese parecer que en este apasionante rally sólo íbamos nosotros. No es cierto, claro, pues éramos más de 90 inscritos y casi todos tomamos la salida. En ese momento, en la salida, así como en la llegada y en algún punto de las dos intensas etapas, es cierto que hemos “visto” a alguno más, pero es que en un rally todo se desarrolla en función de cada equipo y de las incidencias de las que cada uno es protagonista absoluto, siempre separados por un minuto unos de otros. Al final, todos pretendemos contar esas incidencias, y lo hacemos a la vez, como en las tertulias de los comentaristas políticos que según sus tendencias, arreglan el mundo en diez minutos de discurso o en una columna de un diario. Pues eso, que se disfruta más contando aquello que nos “mandó” al fondo de la clasificación que lo que, realmente, hicimos bien, que, aunque fuese poco, es más meritorio dadas las numerosas dificultades que el tipo del cerebro perturbado diseñó para hundirnos en la miseria.

FUTURO

A mi edad no hay otra cosa que el presente. Me gustaría repetir experiencia ya que han sido unas horas intensas, emocionantes y gratificantes, pero ni tengo coche ni tampoco es una diversión barata. Sí me gustaría que algunas partes del recorrido fuesen conocidas, porque por más que hemos querido explicar a algunos familiares por dónde íbamos a pasar, fue tarea inútil, al no conocer También "hice" mis pinitos en el Jarama.el recorrido. Como profesional que he sido de la fotografía deportiva, me resulta un absurdo que si se han de hacer fotos, el reportero ignore el lugar idóneo para hacer ese trabajo; o el periodista. Por eso, es falso lo que se dijo

en algunos medios que escriben de memoria, que salimos de la Plaza Mayor, y más increíble que recorriésemos el Cañón del Sil.

Tampoco me parece oportuno que un rally de clásicos deportivos preceda al “otro”. El “otro” (el Rally de Ourense, del Campeonato de España) se come la repercusión mediática del primero. Cierto que es cuestión de que las instituciones patrocinen estos eventos como programa de fiestas… cierto, pero quizás, las instituciones deberían de considerar que este evento de clásicos deportivos tiene entidad suficiente (unas 300 personas en movimiento por la provincia) para mantener la atención sobre la “marca Ourense”, en una época del año diferente, y, así, estratégicamente situados los dos rallys, la repercusión sería, para Ourense, más rentable.

¡Qué bonito fue volver a tener 40 años!

 

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