EL MUELLE Y EL CENIZO

 

G. Belay.- EA1RF -------------------------------------------------------------------

(28 enero 2014)

 

 

Además de los controles de la tensión, analíticas, ecografías, cardiogramas, electrogramas, placas… hay un par de cuestiones que están fuera del control médico, y que son bastante reveladoras de, por lo menos, mi particular estado anímico: Una es el sentido del humor, especialmente necesario para soportar a los cenizos, que los hay, y el otro la mala leche, sin la que en algunos momentos sería imposible la supervivencia.

El cardiólogo, cumpliendo sus obligaciones, me explicó, días atrás, que tenía una parte de la arteria aorta casi obturada y que eso había motivado los dos infartos que estaba intentando superar. Que si los cuidados eran simplemente paliativos me pondría mejor, pero no del todo, y en el futuro se repetirían y con peores consecuencias; que no iría a mejor. Así que, si me sometía a un cateterismo se podría arreglar el problema, que recuperarían la función de la arteria obstruida y de cara al futuro mi confort de vida (de salud) mejoraría notablemente. Pero claro, aunque este tipo de intervenciones eran diarias y con éxito, siempre existe un porcentaje… y su obligación era decírmelo. Mi interés por la vida –le dije- que era mínimo, pero como nadie sabe lo que se va a vivir, mejor hacerlo en buenas condiciones… y firmé la autorización para que los cateteristas me interviniesen. Entonces me explicó que consistía en meterme una sonda bien por la artería de un brazo, bien por la femoral, hasta llegar a la aorta donde estaba el problema, que si un globo, que si un muelle… (¡Joder: qué espanto!). También me dijo que todo eso se hacía con anestesia local… Puse cara de tío duro… y me quedé rumiando dónde carallo tengo una artería en el brazo por la que cabe un tubo (vamos, como una lavativa pero en pequeño) con un globo y un muelle…

Al día siguiente ya me estaban llevando al quirófano y en casi un suspiro me tenían el brazo izquierdo atado fuertemente con una venda… y escuché al cateterista que decía: “Listo, avanti a toda máquina”, y como uno está como está se me ocurrió decirle:

-Oye… si me vas a meter un muelle y aprovechando… igual me podías poner otro en…

-De momento caminamos hacia arriba y no hacia abajo, y por otro lado y debido a los putos recortes –abundó el experto- para abajo no hay cobertura…

Así que mi intento de negociar un segundo muelle se quedó en eso, en un intento. Los recortes y la falta de cobertura acabaron con la ilusión de disponer, metidos en cateterismos, de un muelle en un lugar tan preciso e interesante… y es que por más maldiciones que le dedique a mi paisano (como Franco) Rajoy nunca serán las que se merece por mentiroso.

Un amigo, al que le conté esto, me decía que para qué quería un muelle… a mis años. Este amigo es muy buena gente pero carece de malicia, así que tuve que explicarle que con un buen muelle estaría en disposición de darle por culo a más de cuatro mamones… y, parece que eso de carecer de malicia no era tanto, porque, riéndose a carcajadas me replicó: ¿Te parece poco lo que ya les vienes dando...?

Mientras, algunos colegas me han enviado correos deseándome una pronta recuperación y alegrándose de que ya esté de nuevo en casa. Son correos sinceros, sencillos y privados, que sé agradecer profundamente. Hay otro colega al que no sé si la Providencia le ha dotado de eso que termina por hacer a algunos lo que se llama “cenizo”, pues incide en dos errores que, por repetitivos, empiezo a creer que o es tonto o me quiere tocar los cojones. Primero porque aquello que es sentido, siempre es privado y no público: este cenizo no se conforma con desearte la recuperación sino que tiene que hacerlo a través de “Facebook”, para que se conozcan públicamente sus buenos deseos… y lo segundo es que no se conforma con la sencillez y siempre añade eso que se conoce como “mentar la soga en casa del ahorcado”. Veamos:

“Me alegro de que volvieras y superaras los infartos. Seguro que mas de uno dice joder este hijo puta que correa tiene.
Antes no lo eras porque interesabas ahora han ganado todo por goleada ya sabes. Mi padre murió tras dos infartos algo se de eso
yo tenia 16 años”

O sea: Si el correo fuese la primera frase, y privado, estaría en la sinceridad y la sencillez del resto de los recibidos, pero como es un cenizo, me recuerda que más de uno piensa que soy un hijo de puta, y para rematar que su padre murió de dos infartos… Así que le he contestado:


“Gracias, Xxxxxx. De los que me consideran “un hijo de puta” me cuido bastante. Lamento que tu padre falleciese de esos dos infartos cuando eras un muchacho… lo cierto es que ocurrió y tuvo poca suerte. Y no es menos cierto que no eres precisamente un experto en dar consuelo… primero me recuerdas que soy un hijo de puta y luego que con dos infartos estoy vivo de puto milagro. Sólo falta que añadas que no vas a poder venir a mí entierro… algo que te anticipo que sentiré en el alma pero que comprendo perfectamente, así que quedas disculpado.

73.- Gonzalo. EA1RF (de momento acojonadísimo pero vivo).”

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