¿VALE LA PENA?

 

 

 

Creía que, tras el último trámite administrativo, el desfile de las emociones, del dolor y el cansancio, había terminado, y que la tarea inmediata era procurar una rutina diaria con algunas novedades que añadir a las de hacer la cama, fregar los platos, barrer la casa o pelar patatas y ayudar a hacer la comida. Gran espacio que queda libre (imposible de rellenar) al no tener que ayudar en otras cuestiones como son el cuidado de la persona que tanto quieres, y que se ha ido.

Pues no; apenas ocurrírseme acercarme a la entidad bancaria para comunicar el fallecimiento, y por lo tanto qué hacer con una cuenta (la única) compartida, ya me vi ante otro problema: Mi patrimonio, de bienes gananciales, ya no es todo mío, sino que se reduce a la mitad y una parte de la otra mitad, en usufructo, que se llama cuota viudal. Así que la entidad bloquea el 50% de los escasos fondos.

La cuenta estaba a nombre de los dos con firma añadida de mi hijo, y esto era así por si, por algún incidente, hubiese tiempo para “mover” el saldo anticipándose a los acontecimientos. Lo había previsto, pero nunca hubo allí cantidades sustanciales, y tampoco he sido ni soy persona pendiente de lo que pueda tener, si tengo un techo bajo el que vivir y unos ingresos, modestos, pero suficientes. En realidad mi previsión estaba más en lo administrativo/legal, que en el valor de las cosas. Y teniendo claro desde hacía 10 días el momento en que estaba, no se me ocurrió acercarme a la entidad para abrir una cuenta personal y transferir lo que allí hubiese, insisto, poca cosa. Siendo como soy pragmático, con Ella he sido más romántico y desprendido, pero más de una vez pensé en seguir el método de los catalanes, que con o sin romanticismos, antes de casarse, hacen capitulaciones. Inteligentes que son.

Ahora me dice el colega de la entidad que no me preocupe, que no pasa nada, que le lleve el certificado de defunción, que luego el testamento o en su defecto la declaración de herederos… pero, mientras, decenas de familias que podemos estar en estos trances, tenemos pequeñas e insignificantes cantidades días, semanas, o quién sabe si meses, bloqueadas y sin producir otra cosa que el gasto de gestión que te cargan. Decenas de pequeñas cantidades bloqueadas constituyen cantidades importantes de capital. Lo peor es que esta situación la había vivido con otro familiar hace un par de años. He intentado hacerle comprender que, si abría una nueva cuenta y volcaba el saldo en ella… pero claro, es que él ya “sabía” (porque se lo dije yo) del fallecimiento… Entonces ¿para qué me pide el certificado de defunción? Mientras no lo presente, a todos los efectos, estaría viva…

Conclusión: Lo que pretendí que se podría hacer el lunes, tendría que haberlo hecho el jueves anterior, por doloroso que resultase.

¿Y qué tiene que ver esto con la URE? Pues como ahora veremos, bastante; sino del todo con la URE, sí con sus dirigentes y socios, cuando éstos tienen la piel delicada y buscan soluciones ante la Justicia en vez de ser claros, transparentes y responder a las preguntas de aquellos que tenemos el derecho a hacerlas.

En el foro de la URE aparece periódicamente la queja de un socio (además dirigente) acusando a la JD de que no le da explicaciones sobre cuestiones que ha planteado. La queja es correcta, pero si es él el preguntado, entonces adopta la estrategia de la JD y no contesta, no facilita datos, y ante algún comentario se siente injuriado y te denuncia. Y, como resultas de la denuncia, un juez dicta una sentencia condenatoria en primera instancia; y, tras recurrirla ante la Audiencia Provincial, ahora toca esperar pacientemente.

Parece que en este partido gana el denunciante por 1-0, pero el denunciado, que soy yo, piensa que, por ahora, vamos empatados 1-1 ya que, en los “hechos probados” aparece que la denuncia ha sido presentada por el presidente y el vicepresidente de la URE, por lo tanto y en cuanto que citan los cargos y como tales se presentan, es la URE la entidad jurídica que denuncia. Si no fuese así ¿a qué viene presentarse con cargos que no tienen? Y no me preocupa, si luego, cuando le filtran que en el sumario hay un certificado de que nunca tales cargos tuviesen ni disponen ni nunca dispusieron de atribuciones para obrar en nombre de la URE; ni de ningún poder o mandato para personarse de esa guisa en nombre de la URE; entonces, resulta que todo lo han hecho a título personal… porque entre otras nimiedades, este tipo de denuncias tienen que ser presentadas a instancia de parte.

Así que, ahora mismo y tal cual está el partido, considero que me metieron un gol al disponer de la sentencia condenatoria, pero esa misma sentencia contiene el gol del empate, como he descrito.

En este punto se puede especular, al menos, con tres hipótesis:

1.- La Audiencia Provincial anula la sentencia. Gano el partido por goleada.

2.- La Audiencia Provincial modifica a la baja la sanción y las indemnizaciones. Ganaría el partido por 1-2.

3.- La Audiencia Provincial confirma la sentencia. En esta hipótesis sería como mucho un empate a dos, porque los hechos probados son goleada ética, moral e incluso estética.

En la hipótesis 3, resulta que a la hora de pedir la ejecución de sentencia, la pensión no me la van a tocar y el patrimonio está, ahora mismo, proindiviso. Mi patrimonio es el techo de mi QTH, intocable. ¿Qué habrían ganado? En lo material, nada. En lo ético, sigo ganando por goleada, pues no tienen cuajo de decir a quienes enviamos dinero, cuántos de su sección colaboraron de los más/menos 60 que la forman. Si no dan este elemental y sencillo dato, es que el número de los “no colaboradores” es muy superior a los que puedan haber aportado algo. Diríamos que un “autogol”: Te dejaron tirado los colegas locales y te da vergüenza que se conozca ese fracaso.

Tampoco son capaces de decir cuántos de esa provincia colaboraron; y, si no lo quieren decir, es que la mayoría les dieron la espalda. O todos. Otro dato que apunta a estrepitoso fracaso.

De todo el consejo territorial en el que pretende emerger como líder carismático para un futuro inmediato, tampoco sería un dato despreciable conocer cuántos habrán colaborado. ¿Cuántos? Es la pregunta que no tiene cuajo de contestar. A lo peor, ninguno. Goleada moral.

Porque del resto de España, basta, para hacerse cargo del fracaso estrepitoso, con recordar los resultados de las elecciones del 2011 y no digamos de las del 2012 (cada socio un voto).

No importa si el árbitro vio o dejó de ver algún fuera de juego que otro; importa que, a día de hoy y caminamos hacia los ¡tres años! todavía no han sido capaces de presentar el resultado de la denuncia que, al parecer, presentaron contra los miembros de la JD de la URE, nada menos que por estafa, falsedad documental, apropiación indebida… ¿Valió la pena tanto ruido para ninguna nuez? Considero que no, que nos han tomado el pelo y que, a la primera de cambio, todo se esfumó en el “pacto/cagada de Zaragoza”. Ni siquiera estamos seguros de que la denuncia fuese admitida a trámite y mal podemos esperar que nos cuenten en qué quedó el asunto. Pero, eso sí, la otra denuncia sí fue admitida a trámite y con una sentencia condenatoria en primera instancia, aparenta un éxito.

¿De verdad vale la pena todo este tinglado? ¿Acaso pueden presumir de haber ganado algo? ¿Es esto lo que necesita la URE o una pera mental de dos desnortados? Siendo como son dirigentes ¿qué podemos esperar del futuro de la URE?

Porque, con sentencia o sin sentencia, nadie sabe si aquella denuncia fue admitida a trámite; o cómo se desarrolló aquello de la presunta estafa, falsedad documental y apropiación indebida. O si de una sección tan aparentemente activa aportaron dinero 40, o 25, o 4; y de la provincia 200, o 5; y de la comunidad 1.000, o 100, o 10, o nadie.

Si se quieren exigir derechos ante la JD, que sea transparente y ética en sus decisiones, hay que predicar con el ejemplo, y cuando toca dar explicaciones ser claro y transparente aunque haya que confesar un fracaso estrepitoso. Porque si en dos oportunidades las urnas dan la espalda, en una hipotética tercera, toda esta oscura trama, por más sentencias que se logren, volverá a ser recordada.

De eso me encargaré, mientras tenga un hálito de vida. Porque la URE no necesita picapleitos, salvapatrias, líderes de pacotilla o pistoleros de película del Oeste, sino mucho pragmatismo y dirigentes en los que depositar la escasa confianza de los dirigidos. Cuando se llevan a cabo actos reivindicativos como el que recoge la foto, se queda obligado de por vida (social) a ser un ejemplo de transparecia y a no esconderse detrás de denuncias inútiles.

NOTA: Quede claro que la información que alguno de estos tan dados a denunciar, busca denodadamente, la tengo. Esa, precisamente, que busca y pretende que le “llegue” a través de terceros, y alguna otra, que le atañe y le trae mosqueado. Pero determinada documentación que pueda estar en mi poder, no es para que “Pepito joda a Manolito”, sino para cuestiones, si se tercia, del interés general de la URE.

 

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