OTRO PLEITO PERDIDO
Y DOS SOCIAS RECUPERADAS

 

 

 

Cuando al frente de un colectivo no hay un director que sea capaz de ir viendo lo que hay más allá de sus narices, el futuro inmediato nos va trayendo sorpresas, para tal tipo de director, imprevisibles. En los primeros días de la segunda quincena de septiembre, la URE (o su representante legal, que ya no es el mismo) está citada en un juzgado para el asunto de la pretendida renuncia de un administrativo/a al sorprendente contrato laboral: recordemos que es el de los 10.000 € por año de antigüedad en caso de despido, sin que tal hecho tenga que ver con si es justificado o no. También es justo recordar, aquí, y ahora, que el representante de la URE es su presidente, que para poder estar en sede judicial un día laborable tiene que disponer de un permiso para ausentarse de su trabajo, y desplazarse a Madrid, desde Cantabria. Lo recuerdo por aquello de los "jiñatintas" que únicamente ven en la dedicación de un presidente la parte folclórica, olvidando estas otras obligaciones, casualmente, en días laborables.

Así que, en pocas semanas, habrá una sentencia que, dé a quién dé la razón, será, como la del contencioso con la Diputación de Cádiz, una sentencia perdida por la URE. Y es fácil explicarlo:

Si le diesen la razón a la URE, que sería un espejismo, los socios estarían en su derecho a exigir explicaciones del porqué, siendo todo tan claro para los intereses del colectivo, la JD, forzó el pacto de renuncia al contrato de cada uno de los empleados/as, que aceptaron todos menos uno/a. Porque esa renuncia de casi todos los empleados/as no ha sido un acto gracioso de éstos, sino un trueque a cambio de otras ventajas laborales que antes no tenían, y que, al renunciar al contrato laboral cada uno de ellos/as, han adquirido. Porque, si, ahora, el pleito en vez de ser con un empleado/a fuese con todos y cada uno de los miembros de la plantilla, y en la hipótesis de que el magistrado le diese la razón a la URE, la situación sería justamente la anterior a la firma de los contratos por la JD del señor Trujillo. Pero no es así: obtenida la razón judicial, la URE, tedría que asumir la situación laboral que resulta del trueque, y por lo tanto, las ventajas laborales tienen un coste innecesario que están pagando los socios, cuando estamos (¡ojo!: es la hipótesis más favorable) ante unos directivos que venderían la sentencia como un triunfo.

Si le diesen la razón al empleado/a (que cita como testigo al exsocio y expresidente Trujillo), entonces la situación sería para partirse de risa, porque aunque se dice en los mentideros que el tesorero/vicepresidente sueña con el despido sea cuál sea la sentencia, que yo recuerde, ese empleado/a ya estaba en nómina en mis tiempos de presidente, y puede que la antigüedad sea de 15 años mínimo, lo que supondrían, en caso de despido, 150.000 €. (25 kilos de los de antes) y no me extrañaría que el afectado/a estuviese esperando el despido como agua de mayo. Claro que el tesorero/vicepresidente, si nos atenemos a su currículo, nos encontraremos con que es un especialista en estos asuntos de despidos: basta echar un vistazo a las empresas por él dirigidas, comprobar cuántos empleados tenían en los años 90 y cuántos tienen ahora. (Bueno, ahora, en el caso de que existan esas empresas).

Pero… ¿y el resto de los empleados/as? Porque con una sentencia favorable al discolo/a y en caso de que la URE se vea abocada a un ERE (ahora que cada vez es más fácil despedir al personal) ¿a quiénes elegirían para ser los primeros en ser enviados a la calle? Habrá que tener cuajo de “empresario liquidador” para señalar a alguien de quien los directivos presumieron hace apenas unos meses, de haber llegado a un generoso (por parte del empleado/a) acuerdo de renuncia a un contrato en el que para despedirlo había que indemnizarlo con 10.000 € por año de antigüedad. Veo a toda la plantilla arrepentida de haber aceptado entrar al trueque y renunciar a un blindaje laboral que, así, y sin más, le habían regalado. O quizás se lo habían ganado con su trabajo.

Lo dicho: si el director del colectivo no ve más allá de sus narices, entonces se toman decisiones a impulsos del desconocimiento, guiados por acelerones, por el deseo de presentar resultados ante el colectivo, sin medir las consecuencias del medio plazo.

Por cierto: Me imagino que los socios de la URE, que son sumamente inteligentes, habrán apreciado que aquel empleado al que el citado Trujillo decían que le “había salvado el culoprecisamente con estos contratos millonarios, que más de uno quería “cargárselo”, pues digo que observando determinadas “visitas” de los extraordinarios dirigentes del no menos extraordinario colectivo, resulta que ese, justamente, ese, empleado, está acompañando a unos y a otros en todas las visitas importantes, incluida la de la “señorita Pepis”, que en un alarde de ignorancia, me parece haber leído en el informe del presidente dimisionario (y, ahora dimitido en medio de la indiferencia general) a la AG, que cuando fueron a verla lo hicieron porque este socio es un experto en… ¿en qué? Porque que se sepa, de economía nada de nada y de derecho nada de nada. Y, para mayor pitorreo y según información por él difundida, estaba buscando trabajo en Zaragoza. ¿A cuánto sale el kilo de asesoramiento de la “señorita Pepis”?

Finalmente y para cerrar este análisis, no podemos olvidar que estos contratos laborales han sido el motivo de los expedientes abiertos a los exdirectivos Trujillo, Rosales, Espunya y Baqués, y los tres últimos están pendientes del fallo de la apelación ante la Audiencia Provincial de Madrid, tras haber perdido en primera instancia. ¿Y si resulta que el contrato es válido?

Hay que felicitar al nuevo presidente porque está haciendo algo que está dentro de la lógica: Recuperar socios más o menos cabreados. Ya, de paso, felicitaré a dos colegas que se habían ido con cierto estrépito y ambas (madre e hija) han regresado.

Ese es el camino: Menos prepotencia y más humildad.

(Volver a QRX...)