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VOCACIÓN: RAMBOS

 

 

 

 

He de reconocer que Packo, EA3GLB, ha tenido el acierto de definir a una cierta clase de radioaficionados con el sobrenombre de “RAMBOS”. Lo del “pito” y la “gorra”, también. Es como una vocación que se lleva en el subconsciente y que aflora cuando ya nuestra vida vocacional ha sido rebasada por la vida laboral, que nos ha llevado por caminos pragmáticos, pues lo decisivo es ganarnos la vida aunque la ocupación nada tenga que ver con la vocación.

Dentro del ambiente de la radioafición es fácil encontrar este tipo de “rambos”, felices con un “pito y una gorra” y, a poder ser, un brazalete, pero exuberantes si, además, logran un uniforme. Ya, si el uniforme es de su talla… ¡la pera limonera!

Protección Civil era, cuando se constituyó, un servicio prestado por voluntarios que utilizaba los medios de terceros para situaciones de emergencias catastróficas. Repito: los medios de terceros. Así que desde sus despachos, los funcionarios encargados del servicio tenían unas listas de personas, cada cual en su especialidad, y de medios, a fin de movilizar a según quiénes en función de la emergencia y sus conocimientos. En sí, Protección Civil no invertía ni un céntimo en material y en personal apenas un coronel retirado al que le daban una gratificación y un despacho cutre en las dependencias de los gobiernos civiles, y para que no se esforzase demasiado, un sargento, también retirado, que era el que habitualmente estaba en el despacho. Cuando fueron disueltos algunos departamentos del Estado de la Dictadura (Abastos, Fiscalía de Tasas, Falange…) el personal, que no era de carrera ni tenía sus puestos por oposición, fue reinsertado en varios organismos, entre ellos, Protección Civil. Como era una cuestión de “enchufes” algunos (incluso varios radioaficionados que no tenían ni oficio ni beneficio) fueron “colocados” y, encima, hasta presumían de estar en la Dirección General de Protección Civil.

A modo de anécdota, en Ourense en el despacho cutre, disponían de media docena de máscaras antigás… y cuando pretendieron darle un cierto impulso, instalaron una emisora de HF con cuatro canales fijos, a válvulas y alimentada por una batería de 12 voltios que en un par de llamadas se descargaba. Pero “alguien” vino y la instaló, y como el plan cubría 20 provincias, “alguien” vendió 20 emisoras, antenas (hilo largo) e instalación… y “alguien” cobró la mordida que se añadía a estas “inteligentes inversiones”. Como esta historia la conté no me acuerdo en qué revista, se armó un buen pollo, y recuerdo que me contestó el mismísimo director general (un general en la reserva), si bien no pudo rebatir los argumentos técnicos, y los “otros”, más bien tampoco.

Desde aquel incidente en Ourense nunca querían que los radioaficionados “viésemos” nada.

Si tuviese que contar aventuras de la Cruz Roja cuando la URE era colaboradora… para llorar. Basta decir que en uno de los puestos de carretera de las inmediaciones de Ourense, un colega que estaba haciendo la “mili” y ya hace años que perdimos de vista, alquilaba la camilla para… (piensen mal y acertarán). Tenían un “2 caballos” y con él iban a Portugal a comprar televisores… que “pasaban” de contrabando para el director general. En fin, fue la época del “tardofranquismo”.

Entre los varios que intervienen en el foro de la URE sobre este asunto de Protección Civil y Utilidad Pública, hay uno que cita textualmente lo que nos compete a los radioaficionados, en caso de emergencias catastróficas, pero hay que fijarse en que cuando se alude a utilidad pública no se refiere a la consideración formal sino a la función ciudadana. Nosotros estamos obligados a tener nuestros medios a disposición de la autoridad competente, en casos de emergencias catastróficas… y como estamos en una lista con nuestros QTH, mientras esa autoridad competente no nos movilice no estamos obligados a nada. Tan es así que en todos los años que llevo en esta afición jamás he sido requerido por esa “autoridad” ni conozco a ningún colega que lo haya sido. Sí conozco intervenciones voluntarias de colegas en catástrofes, en esta provincia o en las ya olvidadas inundaciones del País Vasco, o en el terremoto de Méjico, por haberlas seguido desde mi emisora. Intervenciones espontáneas y eficaces fundamentalmente para informar a familiares de que estaban bien o en qué centro hospitalario estaban y así. En ningún caso la URE fue requerida como tal colaboradora ni de Protección Civil ni de la Cruz Roja.

Entonces, si hablamos de la URE, las “ventajas” de ser considerada de Utilidad Pública no eran tales que, cuando dejó de serlo, se notase; no se notó nada. Recordaré que siendo el presidente no me vine a enterar de que “ya” no éramos de Utilidad Pública hasta dos años más tarde, cuando el presidente era otro. Si quisiésemos recuperar esa condición habría que demostrar que existen hechos (no humo) como por ejemplo que los servicios que presta están abiertos a todos, insisto, a todos, los radioaficionados que residan en España. (Por ejemplo: el tráfico de QSL. ¡Ojo!: Digo abiertos no gratis).

La normativa que antes he citado y comentan con acierto EA2HA y EA4EWT ya nos considera de utilidad pública, con minúsculas, y nos obliga, como ya dejo dicho, a estar a disposición de la autoridad competente, que con tanta legislación ya no alcanzo a saber si es Teleco, si Interior, si… el alcalde de mi pueblo. Eso sí, si me tuviesen que movilizar sabrán ellos quién lo tiene que hacer, que mi colaboración será total.

Pero ¿y de las ventajas de que la URE sea de Utilidad Pública, por aquello de las antenas, exenciones, ayudas, subvenciones..? Pues como dicen en Aravaca, cada uno de su petaca. En vez de organizar un programa para vender humo y uniformar a unos cuantos, mejor que aprendamos cada cual a vender el humo de nuestra emisora. Seguro que avanzaremos más.

Ahora, y en un arranque de sinceridad, estoy deseando que el Pleno de la URE celebre una reunión presencial para verlos a todos de uniforme… como al presidente. Porque en el tiempo que lleva ejerciendo raro resulta que sea precisamente ahora que es vocal de la directiva, cuando ha puesto en marcha un plan de captación de “rambos”: De la presidencia del Pleno, nada. Bueno, y no olvidemos que en la estructura orgánica de las comunicaciones de Protección Civil los voluntarios no vienen obligados a pertenecer a la URE, así que habrá una estructura abierta, oficial, con sus mandos (la actual) y en paralelo otra de la URE “mandada” por el vocal/presidente del Pleno, que parte de los intervinientes en el debate del foro ya dicen que sería vender humo. ¿Estamos zumbados? Porque eso de las estructuras paralelas ya hace tiempo que se practicó, y acabó en fracaso al ser rechazado por Protección Civil.

Como soy muy alto barrunto que no hay uniformes que se adapten a mi talla; es que para vestir ridículo ya me llega cuando estoy hospitalizado, que los pijamas me quedan de aquella manera y aguanto porque estoy en la intimidad… y eso de los uniformes ya me los puse (con orgullo) cuando hice la “mili” en la Guardia Civil. Desde aquella lejana época, de uniformes, nada. Ni “pitos”, ni “gorras” ni “brazaletes”.

Sobre la ”venta de humo” refrescaré la memoria a más de uno: Se redacta un plan donde aparezcan mil o mejor dos mil voluntarios socios de la URE repartidos por toda España, si los hubiese, y si no, se inventan (como en el caso de las clases de la patronal madrileña, o de Urdangarín, o los Eres, o Gurtel, o de los tesoreros del PP…) para presentárselo a ellos; se deja bien claro, a ellos, que todos son expertos operadores de radio y que se ofrecen de forma altruista a colaborar en esa formidable red para situaciones de emergencia; se deja todavía más claro, a ellos, (esto es importantísimo), que ninguno de los voluntarios dispone de emisora que pueda operar en los canales asignados a PC; se añade un estudio del coste de cada necesaria instalación que en términos generales sabemos todos que con unos 3.000 € sería suficiente, pero… (aquí está la madre del cordero) fijamos el coste en 9.000 por "rambo", y esto es lo más importante porque de esos 9.000 €, 6.000 son para ellos, que los repartirán entre los intermediarios, los proveedores, los políticos que aprueben el plan y el partido que esté en el gobierno. ¡Ese es el humo que se “vende” y no los “pitos”, las “gorras”, los “brazaletes” y los “uniformes”! La URE no gana nada vendiendo humo y dadas las circunstancias, felices deberían de sentirse sus socios si pudiese sobrevivir prestando los servicios básicos que impone su normativa, sin que circulen rumores sobre bajas, despidos, pleitos, venganzas, etc. y que la cuota anual no se modificase… con el IPC, por la misma y sencilla razón que el IPC ya no se repercute en los salarios ni en las pensiones.

Porque a estas alturas de los años que la edad media de los socios de la URE nos indica, todos deberían de tener claro que las cuentas millonarias en Suiza y otros paraísos fiscales no engordan a base de humo, sino de mordidas. Y de vender humo y de mordidas la experiencia vivida en los últimos años en la URE debería de constituir una lección y un escarmiento.

Es que a mí me basta con ser radioaficionado.

 


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