ESTATUTO:

REFORMAS URGENTES


G. Belay.- EA1RF.

10/02/2016

 

La Unión de Radioaficionados Españoles entra en época electoral y aunque es pronto para saber qué opciones dispondrá el socio para elegir, si es que hay más de una, es bueno recordar qué promesas se hicieron y qué promesas no se cumplieron por la actual directiva que parece seguro que será una de las opciones. La de la reforma del Estatuto, que todos los aspirantes llevaban en sus programas, y que recordemos que primero se compuso una comisión de voluntarios, abortada por EA3FCY en una reunión imprevista en el congreso celebrado en Benidorm, al presentar a espaldas de la mayoría de los comisionados un borrador disparatado; luego un bodrio del Pardeiro que acabó en un pacto vergonzoso con la directiva; más tarde otra comisión hizo el ridículo en el congreso de Granada… Sí, pues eso: que han pasado 5 años y nadie ha sido capaz de presentar un borrador medianamente redactado, o siquiera unas ideas de las principales modificaciones que son necesarias, sin perjuicio de, asumidas las ideas, articularlas en una segunda fase.

Voy a exponer un caso que se podría dar, si bien quede claro que es una ficción.

Imaginemos que hay dos candidaturas, una que aspira a la reelección y otra alternativa. La Comisión Electoral analiza las documentaciones y tras encontrarlas correctas, proclama las dos. No obstante, el candidato a presidente de la alternativa impugna la otra candidatura porque el candidato a presidente es dirigente de otra asociación, lo que supone un posible conflicto de intereses y por lo tanto incurre en la incompatibilidad que prescribe el artículo 47-b del RRI, y lo apoya en un certificado del Registro de Asociaciones, de manera que no cabe defensa. Aun así, la Comisión Electoral mantiene la proclamación de las dos candidaturas.

Siguiendo el orden del calendario electoral, y ante el acuerdo de la Comisión Electoral de mantener ambas candidaturas, el candidato de la alternativa recurre ante la citada Comisión, que nuevamente desestima la impugnación. Y, siguiendo el citado orden y en base al artículo 66 del RRI, el candidato alternativo recurre ante la Comisión de Garantías. No importa el pronunciamiento, sino que los lectores se hagan cargo del desarrollo de lo que supone una impugnación. Porque de la Comisión Electoral, además de los tres miembros que la componen, forma parte el secretario general, cierto que sin voto, pero con voz; y de la Comisión de Garantías, que son también tres miembros, además del secretario también forma parte nada menos que el presidente, igualmente sin voto, pero con voz.

Visto lo anterior resulta que para pronunciarse sobre si la impugnación debe o no de prosperar, en la primera comisión interviene en la proclamación el secretario general, que es miembro de la candidatura impugnada; y vuelve a intervenir en la segunda reunión para el primer recurso; y de nuevo está presente y ahora con el refuerzo del presidente a la reelección en la Comisión de Garantías. ¿Cabe mayor disparate? Porque en ambas comisiones está previsto un suplente para casos de incomparecencia de alguno de los tres titulares, o incompatibilidad… (pudiese, uno de ellos, formar parte de la candidatura alternativa) en ese caso actuaría el suplente. Pero en cambio nada hay sobre la circunstancia que en esta ficción presento, y ya vemos que no sería extraño que en algún momento una impugnación al candidato a la reelección propiciase el disparate de que el presidente y el secretario de esa candidatura fuesen jueces y parte, con evidente y perniciosa influencia en el acuerdo de ambas comisiones. (Por ahí anda un audio de las intervenciones del que era presidente, EA5AD, Enrique Herrera, y el que era secretario EA7SB, Salvador Bernal -ahora vicepresidente- que todavía llenan de verguenza a quien lo escucha).

Esta es una de las más evidentes lagunas del actual Estatuto, y que necesita urgente reforma. Y hay otra no menos urgente:

La influencia perniciosa en los acuerdos de otros órganos de gobierno de los miembros de la directiva es también evidente en el Pleno y en la Asamblea general. En el Pleno, porque aunque la asistencia de los cinco componentes de la directiva es necesaria, se confunde, el que tengan voz aunque no voto, con la entrada en los debates que se puedan producir, cuando esa presencia y esa voz, debiese de limitarse a informar de aquellas materias de gobierno y administración que competan a cada uno de sus componentes y por las que los miembros del Pleno puedan interesar detalles.

En cuanto a la Asamblea y aunque está previsto que en caso de que alguno de los miembros de la directiva intervenga en un debate, tenga que abandonar la Mesa, es obvio el poder de control que ejerce el presidente al tener la dirección de la Asamblea y la potestad de dar o quitar el uso de la palabra a los miembros de la misma. La Asamblea, por lo tanto, necesita, entre otras reformas, la de que la Presidencia la ejerza un socio electo ajeno a la directiva, con un vicepresidente, siguiendo el patrón elemental de todos los colectivos que separan lo que se supone que es el poder legislativo (asamblea) del poder ejecutivo (directiva).

En todos estos órganos de gobierno se viene digamos que tropezando con la bisoñez de aquellos que son elegidos para el cargo de secretario. Cada uno tiene una peculiar forma de redactar las actas, y lo habitual es que en vez de un acta lo que hacen es un churro. Si miramos cómo se resuelven estos problemas en los órganos de corporaciones e instituciones, observaremos que los cargos de secretario los ejercen profesionales; en el caso de la URE, sería un miembro de la plantilla administrativa.

Y para terminar estas reflexiones que vista la incapacidad de la directiva para salir del atolladero que un nuevo Estatuto les procura, urge resolver el problema del voto delegado, lastre que sitúa como sospechosos todos los acuerdos de las Asambleas generales, cuya apariencia es de estar manipuladas desde antes de celebrarse. A lo largo de la historia de las AA. GG. de la URE hay más que evidencias de manipulaciones de firmas de las delegaciones de representación, incluida aquella a la que me he referido más de una vez, en la que el presidente que daba fe (cuando era imperativo hacerlo) de la autenticidad de las firmas de los mandantes, resulta que llevaba cinco años que había dejado de ser socio.

¿Qué hacer? Pues siguiendo las incidencias de la composición del Congreso y del Senado, me he venido a enterar que en estos dos órganos legislativos de nuestra democracia, no es válido el voto delegado ni el voto por correo, pero sí el voto ejercido en el acto desde el domicilio o desde dónde se encuentre (hospital, por ejemplo) el diputado o el senador en casos, supongo, de fuerza mayor. Y con las nuevas tecnologías pienso que con el sistema de transmisión en directo por TV será fácil de hacerlo. Informaban, al respeto, que no era frecuente esta circunstancia, pero que al menos en dos ocasiones algún diputado hizo uso de ese derecho.

La URE, a través de las retransmisiones que efectúa, o al menos del audio vía “Skype”, podría animar a aquellos miembros de la Asamblea que por razones económicas no pueden asistir en persona, a que se conectaran y siguieran la sesión, y por lo tanto, ejerciesen el voto directo y sin posibilidad de manipulación. Si lo hacen los diputados y senadores ¿por qué no los miembros de la Asamblea de la URE?

(Volver a QRX...)