EL TRANVIA DE PARLA
RELATIVAMENTE RELATIVO

 

 

 

 

G. Belay.- EA1RF.

11/04/15

 

 

Se han enzarzado en el foro de la Unión de Radioaficionados Españoles, en unos debates sobre la teoría de la relatividad. Al final, tras las descalificaciones más o menos directas de unos hacia otros y viceversa, aparecen esos otros que se escandalizan de lo que allí se dice, y piden que se cierre el foro. Uno lo descalifica llamándole “sálvame de luxe”, de lo que se desprende que existe ese programa en TV y que es una mierda… una mierda que el muchacho sigue todos los sábados, pues de lo contrario sería extraño descalificar algo que no se conoce. O sea: lo mismo que el foro de “asunto internos”, aquellos que lo denuestan y pretenden que se cierre, son “clientes” diarios.

O son tontos, o se lo hacen, o no tienen ni puñetera idea de la historia de la URE. Porque las discrepancias de ahora en el foro, eran, toda la vida, las discrepancias de las asambleas, pues no existían las redes sociales para desahogarse.

Mediada la década de los 70, tuve mi primera experiencia asamblearia en la URE, y tras quedarme boquiabierto de las directas e indirectas que los veteranos (casi todos fundadores) se lanzaban, en un momento un socio de cierta edad, se levantó airado y dijo: “Eso no es posible: los radioaficionados somos caballeros” y yo, sin poder evitarlo exclamé: “¡Mentira!”, y se armó un pollo de mucho cuidado. Nadie me conocía, no era habitual en las asambleas… así que otro, también mayor (luego me enteré que era coronel) me señaló y me ordenó: “¡¡¡Retire lo que ha dicho: somos caballeros!!!” Lo siento –contesté- no retiro nada: porque es evidente que en esta asamblea hay radioaficionadas, por lo tanto somos señoras y caballeros, el Código de Paul M. Segal, es un código machista!!!

A lo largo de 40 años he asistido a más de 60 asambleas, y en casi todas surgían las diatribas entre unos y otros, por cuestiones que venían de atrás. Hoy a las asambleas van pocos y mansos a decir “sí a todo”, y al disponer de un foro todo aquello que antes surgía en las asambleas, ahora lo tenemos a diario. Como lo veo desde la barrera, me divierte lo que allí se trata, y cómo cambia el personal de criterio, según de donde sopla el viento. Lo de la relatividad es bastante inteligible, si nos olvidamos de que coincide con la presencia de los nuevos “moderadores”, que ya, de cuatro, queda uno, recauchutado y con tricornio. Unos dicen que entienden lo que pretende decir el que cita la conocida teoría, y otros, pienso que más sinceros, alegan que no entienden nada. Pero como todo es relativo, incluso la relatividad, no me atrevo a estar con unos ni con otros. Porque, veamos:

Mi madre me parió cuando tenía 31 años. Mi padre en ese momento, como le llevaba a mi madre 13 años, tenía 44. Soy el último de los 3 hijos del segundo matrimonio de mi padre, que lo fue de otros 6, a los que sobrevivió a todos menos a una del primer matrimonio (que murió hace poco) y a otra y yo que somos los que quedamos del segundo. Dentro de unos días seré octogenario + 4, y mi hermana (que se va de campin a un “móvil home” que tiene en una playa en cuanto asoma el sol) ya suma 90. Es obvio decir que mi padre y mi madre me llevaban 31 y 44 años respectivamente, y así fue siempre hasta que fallecieron, mi padre a los 84 de muerte natural y mi madre a los 70 atropellada por un “600” que, casualidades de la vida, conducía la esposa de un amigo mío. Si estuviesen vivos, mi madre tendría 115 años y mi padre 128, de manera que las diferencias se mantendrían con mis 84. Pero por imperativo biológico (y falta de pericia de una conductora) dejaron de existir, mientras mi hermana y yo seguimos viviendo, y ella suma 90 años y yo, lo dicho, 84.

Por deformación profesional, como fotógrafo que he sido, mi casa siempre ha sido un “álbum” de fotos colgadas (incluso grapadas) en las paredes. Son, de las muchas que todos solemos coleccionar, las más significadas, y, entre ellas, están las dos últimas que les hice a mi padre y a mi madre, cuando tenían 80 y 70 años, posiblemente para algún carné, que luego amplié, enmarqué y colgué en la pared; también están mis suegros, él murió relativamente joven y no llegué a conocerlo y ella antes de los 70. Las fotos son antiguas y por lo tanto de edades tempranas. Otra foto es la última que nos hizo una nieta en Navidades a Ella y a mí, cuando teníamos 83 y 82 años respectivamente, así que, viéndolas, resulta que en esta última foto venimos a estar próximos (un año) a la edad de mi padre y bastante por encima de la de mi madre y mucho más de la de mi suegra y no digamos de la del suegro. Si alguien que no conoce a los personajes visita mi casa y contempla estas fotos, pensará que mis padres y mis suegros eran (o son) hermanos menores míos. Porque en las fotos tenemos, Ella y yo, más años que nuestros respectivos padres. Y mi hermana con 90 ¡ni te cuento!

En la hipótesis de que dentro de unos días alcance los 84, y dado que el tiempo no se detiene, ya seré más viejo de lo que fue mi padre, y bastante más mayor de lo que fue mi madre. ¿Quién tiene más años, mis padres a los que el tiempo les ha quitado el espacio de vida, o yo, que dispongo de ese espacio y por lo tanto, de posibilidades de vida? O mi hermana con sus 90 y la cuerda que parece que le queda.

Todo es relativo y todo depende del tiempo y del espacio disponible. Pero la realidad es que ni somos dueños del tiempo ni del espacio, ni sabemos cuándo hay que ir a Parla. Porque además de los que vayan a la Asamblea general de la URE el próximo 30 de mayo, otros, no sabemos quiénes, acabaremos en Parla sin posibilidad de escaqueo. Alguno ya está en Parla y no se ha enterado (en términos sociales, pues todo es relativo) porque piensa que está en Badajoz; o en Graus; o en algún punto de Valencia… En Parla, además de los años ¿cómo iremos vestidos? Desde la relatividad de la especulación de lo ignorado, me pregunto si a mí me “corresponderá” ir con la cámara fotográfica que es lo último práctico que hice en mi vida laboral, o como al principio, con un tricornio, que fue lo primero que me dio para ganarme la vida. Si es como al principio y se puede pedir, yo me pido ir con el ”huevo frito” (tricornio de gala), si no fuese así, me gustaría que la cámara fuese una Rolleiflex… que conservo como una reliquia.

En Parla dicen que el tiempo es indefinido, que no pasa nunca, y el espacio infinito; me pregunto si habrá foros y moderadores. Y sartenes. Lo que, siempre desde la especulación, tengo claro, es que los soplapollas de los pretorianos y palmeros de la URE, estarán allí, tarde o temprano. Tarde puede ponderarse mucho tiempo, pero si se llega como es mi caso a casi los 84, puede ser temprano porque es evidente que me queda poco tiempo para tomar el tranvía de Parla. Y, sin embargo y en comparación con mis padres y mis suegros, se puede decir que llegaré tarde. Igual algunos se adelantan y llegan antes que yo. Porque, claro, todo es relativo, incluso lo del “paracaídas de oro” que se conocerá el próximo 22, que cuadra a miércoles. “Paracaídas de oro” para ella y petardo en ”todo el culo” para la URE. O sea: el culo de los socios. Y no vale la coartada de echar la culpa a la “herencia recibida”, sino a la torpeza de la negociación y lo que, esa negociación, está costando en “cash”, ahora mismo y desde la firma de los nuevos contratos, y lo que seguirá costando, insisto, en “cash”, como si estuviésemos en Parla (no en la asamblea): para toda la vida. Sí, en términos de la teoría de la relatividad, es como si cambiásemos la sartén por el mango. La que no dio el paso atrás con el “paracaídas de oro”, y el resto con unas condiciones de privilegio laboral facilitadas por dos empresarios (el “inútil” y el de la “intérprete”). Uno que se “cargó” todas las empresas en las que metió las manos, y el otro en China, a la sombra de Mao. Dos "joyas" de empresarios negociando contratos laborales en la URE.

Tienen razón los que se quejan de que el foro sólo sirve para desprestigiar a la asociación; que hay que cerrarlo, porque así nadie se entera de lo que pasa en Parla. Como con Franco, la única prensa la del Movimiento. Sólo les falta gritar: “¡Viva el fascismo!”

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