LA RESURECCIÓN DEL “PINCHAMIERDAS”

 

 

G. Belay.- EA1RF.

18/04/2017

 

 

 

Pues sí, el “pinchamierdas”, por si sus pajas mentales no estuviesen suficientemente diagnosticadas, se autoproclama “Cristo redentor”, perseguido por Pilatos (y demás chusma), maltratado, humillado, vejado, agredido, crucificado… y, como la semana de pasión ha concluido y se acabaron las vacaciones, ahora, cuando nadie lo esperaba, ha resucitado. (Huele que apesta..)

Esto de resucitar… a mi, particularmente, me suena un poco raro. Porque ya cuando “lo” de Lázaro eso de “levántate y anda” está muy bien, pero ¿qué se sabe de lo qué hizo después Lázaro? ¿Cuánto tiempo vivió tras resucitar milagrosamente? ¿Se sabe de qué murió, cuando murió para siempre?

Luego está esto otro de que tras ser crucificado, Cristo, resucitó al tercer día. Como estas cosas de la religión cristiana hay que creerlas desde la Fe, pues sí, como cristiano, vale que resucitó al tercer día, pero a partir de ahí, y pese a los más de 2.000 años transcurridos y a las cosas que se cuentan de la vida de Jesús de Nazaret en sus 33 años ¿qué se sabe de lo que hizo a partir del cuarto día..? ¿A dónde fue? ¿Cuántos años más vivió? ¿De qué murió definitivamente?

Y está el tercero: Santiago. Este caso ya es tremendo, pues resucitó unos 800 años después de haber muerto, montó en un caballo blanco y armado de una espada flamígera se dedicó a degollar infieles por orden Divina, en la batalla de Clavijo. Tampoco se sabe nada de qué hizo una vez que no dejó títere con cabeza… si siguió en La Rioja comiendo espárragos o regresó al Cielo.

Todo hay que creerlo en base a la Fe cristiana (por cierto: el “pinchamierdas” distingue entre “cristianos y católicos”, como si los católicos no fuesen cristianos). Así que, la “pasión” del “pinchamierdas”, todo su calvario y al final su particular “resurrección”, contada en su no menos particular “evangelio”, así como los “hechos” que relata sobre sus “viajes” a las tierras de Papá Noel y los “mil lagos”, hay que admitirlos y creerlos por fé. Porque en cualquier momento, el “pinchamierdas” dirá: “Yo soy la verdad: el que crea en mi vivirá eternamente”.

Menos mal que yo no creo en él (en el ”pinchamierdas”). Es que… mirándolo bien, ya empiezo a estar un poco achacoso, y si viviese eternamente, si los achaques aumentan con los años, mejor pensarlo dos veces. Porque, como, además, ya dicen que el Cielo no existe… igual me tengo que pasar la eternidad en una residencia donde sólo pongan partidos del “Barsa”… y yo soy del “Madri”. ¡Y si, encima, está en Vilagarcía de Arousa...!


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