EL ROEDOR ROEDOROED

19 diciembre 2013

G. Belay.- EA1RF -------------------------------------------------------

 

Decía alguien en los pasillos del congreso de la URE recién celebrado en Bilbao, que últimamente se “respiraba” cierto ambiente de tranquilidad, que se “notaba” que “el roedor” no estaba. Me llama la atención que por más que no acuda a ciertos actos, o haya dejado de participar en los foros de la URE, o, incluso, haya causado baja voluntaria como asociado, siempre haya alguien que por una u otra razón se acuerde de mí y de esta manera acabe estando, sin estar, donde al parecer hay siempre alguien al que le estorbo por mi mala costumbre de señalar con el dedo a los estultos, a los trincones, a los chorizos y a los enanos morales. Y lo mismo ocurre en los debates de los foros de la “web” de la URE, que por “fas o nefas” parece imposible borrarme en el olvido.

Será que no se paran a leer el foro de “asuntos internos” donde, entre dos amigos míos (o eso creo) se han liado a descalificaciones que han llegado a grados lamentables, una vez que de argumentos se mostraron ahítos. Uno le reprochó al otro que permitiese que su hija hubiese operado su estación, cuando carecía de indicativo. Y el otro que se metiese por el culo una caña astillada y le diese vueltas… Bueno, ese fue el resumen más o menos de lo que se pudo leer mientras el que aludía a la paz, en el congreso, se acordaba de mi modesta persona.

En varias ocasiones, siendo presidente de la URE, he participado en actos en colegios en los que, previamente, habíamos instalado una emisora para que los niños y niñas pudiesen “vivir” la emoción de un QSO. Citaré, a fin de que seamos consecuentes con lo que predicamos y con lo que censuramos, el enorme éxito que la Unión de Radioaficionados Ourensanos alcanzó, cuando en un colegio reunimos a escolares de todos los centros de la provincia con el fin de que, ocho o diez seleccionados, pudiesen “hablar” con la estación espacial y con el astronauta español Pedro Duque. Ninguno de aquellos niños tenía licencia y algunos ni siquiera podían aspirar a ella por ser menores de 13 años. Ese acontecimiento se repetiría días más tarde en Vigo. Allí estuvieron las autoridades y los medios informativos, y ambos actos repercutieron muy positivamente en la imagen de nuestra afición.

Podríamos hablar largo y tendido de “la radio en las escuelas” y de cómo algunos colegas se esfuerzan en divulgar nuestra imagen y en sembrar entre los niños (aunque no tengan licencia) de cara a futuros operadores. No diré más, sino que sobran ejemplos de cómo a niños y niñas menores de 13 años y por lo tanto imposibilitados de tener licencia, se les dan charlas y hacen prácticas con nuestras emisoras.

A mi amigo, el padre de la niña, que ahora ya tiene más de 13 años y tras examinarse y aprobar dispone de su correspondiente indicativo y además está activa en radio, le debiese haber bastado con estos argumentos para responderle al otro, también amigo, y dejarlo, con elegancia, en ridículo, que es lo que hizo cuando recurrió a mentar a la niña.

Pero ya dejo dicho que en vez de tal respuesta no se le ocurrió otra que lo de la caña astillada. Y, si, el primero se equivocó, el segundo no le fue a la zaga ya que al que iba destinada la metáfora de la caña le acaban de operar de cáncer de colon. Vamos, que en estos debates, en los que no está "el roedor", no se hacen prisionaros.

Crueldades infinitas implican los dos comentarios, y bien que me duele que no seamos capaces de mantener debates sobre hechos que nos atañen en la práctica de la radio, o en la administración del colectivo, que nos conformemos con exponer nuestros respectivos criterios, y si no hay coincidencia y no quedan argumentos, no intentemos imponernos a los demás desde la descalificación, la grosería, o el desprecio.

Y no se acaban aquí las peleas sino que en otros apartados del foro de la “web” de la URE ocurre lo mismo, en cuanto alguno se desvía de lo que otro (que se considera guardián de esencias) estima que tiene que asumir. Siempre, sin argumentar nada, siempre con el desprecio, la descalificación y el insulto.

Sospecho que aquel al que me refería, sobre los comentarios de los pasillos del congreso, que citaba la paz que en el foro se respiraba desde que “el roedor” se había ido, no “entra” en el foro ni se entera de lo que allí, de cuando en cuando, se ventila, y peor, si cabe: Nadie es capaz de generar un debate crítico y constructivo.

Sí es cierto: con Franco tampoco había debates en los medios informativos porque imperaba ”la paz de los cementerios”.

 

(Volver a QRX...)