¿TECNICA O VIDA SOCIAL?

ESA ES LA CUESTIÓN

G. Belay.- EA1RF.

7/12/15

 

 

En el foro independiente se plantea la posibilidad de que entre los presidentes de la Unión de Radioaficionados Españoles, Pedro Fernández (EA1YO) y de la Federación Digital EA, Joan-Carles Samaranch (EA3CIW), lleguen a un acuerdo de colaboración entre ambas asociaciones en lo que a reivindicaciones ante la Administración se refiere. El tema sería interesante si no fuese un debate (el de las relaciones con la Administración) bizantino, y la influencia de la FEDIEA en la radioafición española un bluf. Aun así, aporté mi criterio en un post que reproduzco:

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La cuestión va más allá: La URE se ha quedado en vía muerta, pero la FEDIEA igual. Si se pueden hacer operaciones contractuales mediante correo electrónico, resulta cómico que no sirva de confirmación de un contacto ese mismo sistema. Todos los palmeros gritando que hace falta un Estatuto del Siglo XXI y resulta que no me sirve de confirmación un correo electrónico en el Siglo XXI, y presumimos de ser avanzados en técnica y comunicación.

En realidad es toda nuestra afición la que está en vía muerta; las asociaciones no se pueden valorar por los servicios que prestan sino por su potencial representación. La tarjeta postal era el más sencillo y barato sistema de correo, por eso se instituyó como confirmación de los contactos. Ahora, el correo electrónico es lo más sencillo, barato, rápido, directo sin intermediarios y cómodo, y encima, fácil de clasificar y almacenar. Más bien pronto que tarde se impondrá y, o las macroasociaciones se reinventan, o los colegas se refugiarán en los clubes locales.

La "diplomitis" como muestra de cierta casta entre radioaficionados, está agonizando, como en su momento agonizó aquella manía de que se exigiese el conocimiento del Morse en los exámenes... por un lado había que "hacer URE" y por el otro se ponían dificultades para superar el examen. Ahora mismo, en el último editorial fascistoide, se pide que se apoye a las secciones para hacer ambiente y "hacer URE" y en paralelo se recortan y minimizan las páginas dedicadas a la vida social, mientras se alardea de artículos técnicos de los que no se hace ni caso, pero que estéticamente hacen bonito. El latir de una afición y más si es como la nuestra tendente a llevarla a cabo en una habitación en solitario, radica en la difusión de los actos sociales, los actos de convivencia... Recordaré aquella idea de un dirigente de editar la recopilación de los artículos técnicos de la revista, idea en la que se invirtieron unos 4 kilos de los de antes que eran un pastón, y salvo la colección dedicada a "antenas" el resto no despertaron ningún interés, y acabaron arrumbadas en un rincón hasta que, siendo yo presidente, decidí que fuesen sorteadas por lotes en las entregas de premios... para sacárnoslas de encima.

Si llegamos a la conclusión de que la URE se ha quedado obsoleta, lo de la FEDIEA ni te cuento... ¿Han conocido a algún presidente que no sea el EA3CIW? Quizás la pregunta mejor planteada sea: ¿Ha habido elecciones desde su fundación? O mejor: ¿Alguien quiere ser presidente de la FEDIEA? También: ¿Seguirá existiendo la FEDIEA cuando Sam desaparezca?

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Hasta aquí el post, pero quiero abundar en el tema de las secciones y en la minimización de las páginas dedicadas a la vida social en RADIOAFICIONADOS.

Cuando la familia Boixareu puso en marcha la revista CQ Radio Amateur, tuve el enorme placer de conocer al que era el alma mater de aquella editorial, un hombre que venía a representar lo que eran los líderes de la burguesía empresarial catalana, y por un lado mi curiosidad por conocer a estos personajes y por el otro cierta empatía que funcionó a la recíproca, lo cierto es que nos vimos en persona en no más de seis o siete oportunidades pero mantuvimos siempre una extraordinaria relación. Los dos, en mi caso temporalmente, éramos editores de una revista para radioaficionados, por lo tanto, éramos competencia. Él arriesgaba, pues su producto se ofrecía en los kioscos y en suscripciones y la difusión no era fácil; yo tenía todos los ejemplares colocados en los domicilios de los socios, y por lo tanto la difusión garantizada. Los anunciantes, que suponen el 50% de los ingresos, no regalan nada sino que se apoyan en, precisamente, la difusión. Aun así, Boixareu mantenía la revista por su cariño hacia los radioaficionados, revista que dividía, igual que la de la URE, en tres áreas: Editorial e información; técnica; y social. Los editoriales eran absolutamente profilácticos, sin aristas, atemporales y por lo tanto no decían nada. El área técnica consistía en traducciones de artículos de la edición USA, de difícil aplicación en España donde las importaciones estaban prácticamente prohibidas. En cuanto a la vida social casi se limitaba a alguna reseña testimonial de algún acto en Catalunya, ya que para una información más amplia se precisaba una estructura de corresponsales difícil de mantener en un medio profesional. El resultado era un producto muy bien presentado, pero atemporal y sin proximidad para el lector, que igual le servía un ejemplar de un año que el del anterior. Sólo, cuando colaboradores españoles, como Luís del Molino, EA3OG y algún otro, empezaron a publicar, la revista se hizo más cercana y asequible en lo técnico y ganó muchos enteros. Pero para esas fechas la radioafición empezaba a ceder terreno a las nuevas tecnologías, especialmente, ante el empuje de la telefonía móvil.

Mientras, en RADIOAFICIONADOS llovían las críticas porque la información editorial siempre decía cosas que no gustaban, todo lo referente a concursos y diplomas era actual, las páginas dedicadas a la vida social eran tan abundantes cuanto los responsables de las secciones y consejos eran capaces de enviar información, y de la técnica dos o tres artículos eran suficientes. En algún momento se llegó a llamar a la revista de la URE “Salsa rosa” remedando el nombre del programa de Tele-5.

Ha pasado el tiempo y desafortunadamente para la radioafición española, CQ Radio Amateur ha ido agonizando hasta desaparecer. Ahora en RADIOAFICIONADOS se publican buenos artículos técnicos que tienen escasa repercusión, los editoriales quieren decir cosas pero para eso hace falta un editorialista mínimamente capacitado para saber entenderse con los lectores/socios, que no lo hay. La parte dedicada a la vida social casi no existe, y aunque la presentación es buena, el contenido pasa en lo estético y fracasa en ese logro que es la proximidad con el lector. Sin proximidad no hay complicidad y sin complicidad el producto se salva únicamente porque la edición está colocada en los QTH de los socios. A nadie le molestan los editoriales, se ha desconectado la vida social, a nadie le parece un “Sálvame”… y los miembros de la directiva felices y contentos, brindando por un futuro cuyo objetivo es mantenerse en los cargos… mientras la URE agoniza y pacta con una funeraria (FEDIEA). La foto es sumamente explícita: Si la vida social refleja días de vino y de rosas de los directivos, que no falte espacio y divulgación; si es un acto social de una sección, entonces, la "salsa rosa" no interesa... El mensaje está claro como claro es que en esta ocasión y en medio de la cuestión etílica no está la "sartén", pero ojo con las posiciones.

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