¡¡¡LA MAQUINA DEL PANICO!!!

 

 

G. Belay.- EA1RF.

05/12/2016

 

La Unión de Radioaficionados Españoles, según se desprende de las informaciones que transcienden del Congreso anual que se celebra en Santiago de Compostela, ha comprado lo que sin duda se puede denominar ¡¡¡La Máquina del Pánico!!! Lo que viene a ser un reconocimiento explícito de que el futuro de la QSL clásica (el gran tesoro de todo radioaficionado) camina hacia su práctica desaparición, y si el tráfico de QSL desaparece, el 90% de los fines de las asociaciones que componen la confederación de la IARU desaparece a su vez.

La llamada QSL electrónica (e.QSL) se está empezando a imponer como sistema de confirmación de los QSO, que todos tenemos claro que de 1.000 que podamos hacer, apenas el 10% son interesantes por su valor para acreditar contactos de diplomas, siendo el resto repeticiones de países harto trabajados que acaban amontonadas en un cajón. Pero no deja de ser cierto que según lo valiosa que resulta una QSL no menos valiosa resulta su consecución, y no siempre por la dificultad del contacto, sino por la profesionalización del corresponsal, bajo la coartada de la dificultad para poder emitir desde un determinado país. No hace mucho, algunos espabilados emitían desde Igualada (Catalunya) y desde Logroño, con indicativos de Andorra a dos dólares por confirmación; también, mucho antes y en CW, se emitía desde Madrid con EA9. Ya, sin cortarse un pelo, un par de colegas de Malta te decían que o les mandabas dos dólares o no te confirmaban. Todo esto, incluidas las expediciones serias de DX, se está tambaleando, e incluso la Administración se plantea la validez de la eQSL.

¿Cómo funciona la eQSL? Bueno, veré de explicarlo lo más sencillo posible:

Supongamos que a lo largo de un mes, desde mi estación, he ido haciendo 100 QSO, y que dispongo de un programa informático que me “lleva” el Libro Registro. El programa me permite, además, diseñar una QSL personificada, y mediante el toque en una tecla, los datos de los 100 QSO de ese mes se vacían en otras tantas QSL virtuales de las que he diseñado. Como cada corresponsal me ha pasado su dirección de correo electrónico, el programa informático se encarga de enviar a cada uno de los corresponsales, la suya. Así que, el corresponsal tiene la eQSL que yo le envío y la confirmación del contacto, y, si quiere porque la necesita para acreditar un diploma, la imprime, de manera que además de todos los datos que en ella hacemos constar, se añaden el día, el mes y el año, y la hora, en que se ha enviado el correo electrónico.

Por el mismo sistema y con las mismas o parecidas herramientas informáticas, el corresponsal, a su vez, me envía su eQSL y todos felices comiendo perdices.

Queda claro que este sistema, además de la máxima eficacia y absoluta rapidez, prescinde de toda la parafernalia de la Confederación de la IARU y sus asociaciones al privarles del pseudomonopolio del tráfico de QSL. Y, aunque se resisten a aceptar que las nuevas tecnologías están acabando con nuestra afición, los puntos más sensibles son los primeros que acusan el impacto: El tráfico de QSL y el asociacionismo tal cual lo concebimos en la actualidad.

Parece que la idea parte de Israel, pero los dirigentes de la URE acaban de entrar en un “jardín” agarrándose a “La Máquina del Pánico”. Una inversión en una máquina de imprimir, de la que apenas se ha informado para lo qué sirve, pero no cuánto ha costado, si es financiada o, como ocurre con las impresoras, cuestan más los cartuchos de tinta que el artilugio en sí.

¿Cómo funciona el sistema?

Los socios que se acogen al sistema, diseñan o piden que les diseñen una QSL virtual, que queda guardada en una “nube” de la base de datos de la Asociación. La URE vende pongamos que de 1.000 en 1.000 a cada socio la QSL diseñada, y, en teoría, en la “nube” el socio tiene esas 1.000 (o las que haya comprado) disponibles. Una vez al mes o cuando el cúmulo de QSO lo haga necesario, el socio envía una lista de los contactos en un formato de un programa informático que previamente se ha diseñado, y todos los datos se van vaciando en las QSL. El siguiente paso es imprimirlas, y a continuación, el personal de QSL las clasifica y las empaqueta, para finalmente, enviarlas a las asociaciones de destino.

¿En qué se diferencia este sistema del eQSL? Lo vemos y comprobamos que es un retroceso tecnológico.

En la eQSL intervienen dos personas, y el corresponsal decide si le interesa imprimir la QSL, o directamente la archiva en su ordenador. En el sistema (creo que le llaman: QDURE) hay tres fases, y se materializan todas las QSL, así que el corresponsal recibe una cartulina, como en la QSL clásica. Evidentemente, se produce un gasto en la impresión y en el correo postal.

Pero ¿qué hay de la garantía de que la QSL responde a un QSO real?

En la eQSL tenemos, como ya queda dicho, los datos del correo electrónico que certifican su autenticidad. (Por vía de ejemplo: “Luís, sé fuerte” c.e. admitido como prueba en un juicio penal). En la QDURE se supone que es la URE, como intermediaria, la que autentifica la validez del QSO. ¿Seguro?

En una entidad jurídica, o en una institución, o en un departamento de la Administración del Estado, la entidad, la institución o el departamento, por sí, no pueden garantizar nada. En cada uno de esos estamentos hay una persona o un funcionario que tiene la atribución de dar fe, de certificar. La URE, como entidad jurídica no garantiza la validez de un documento, aunque sea una modesta QSL. En la URE hay una persona, y sólo esa persona, con capacidad estatutaria y por lo tanto legal para certificar, para dar fe, y es el secretario general, y, siempre, con el visto bueno del presidente. Por lo tanto las QDURE que una vez impresas envía por correo postal a las asociaciones destinatarias, carecen de valor probatorio de nada, salvo que el secretario general de la URE les añada una diligencia certificando su autenticidad, y con el visto bueno del presidente. ¿Cuántos miles de QDURE se despacharían al mes y cuántas horas tendrían que estar firmando el secretario general y el presidente?

Alguien me dirá que soy excesivamente escrupuloso a la hora de analizar el tráfico de QSL. No, yo no: los escrupulosos son los dirigentes de las asociaciones de la IARU, que andan con el culo apretado a la hora de aceptar la eQSL, y se les afloja cuando se trata de la QDURE. La QDURE es papel mojado y su única validez es la que afecte a diplomas y concursos organizados por la propia URE.

¿Y de los no socios?

Sí, también, últimamente, se pretende legislar para los no socios, porque parece que el frío, en vez de sentirse en el exterior, se está empezando a sentir en el interior. Así que el servicio de la QDURE (como con la fantasmada de EMCOM) se extiende a los no socios, evidentemente, con una cuota que (daré ideas porque todo está inventado) se justifica con la coartada de que se repercute el gasto del personal, la amortización de “La Máquina del Pánico”, las cartulinas, los honorarios del diseñador de las QSL personificadas (dicen que es el “zángano” de Vilagarcía), el envío postal… Al final, más o menos, el importe de la cuota básica. (Ja ja ja… eso lo “inventé” yo hace más de 20 años…)

¿Es legal ofrecer ese servicio a un no socio? Si atendemos al Estatuto, no, pues los servicios están previstos únicamente para los socios. Si atendemos a la socorrida Utilidad Pública… igual sí.

Imagino que también habrán explicado qué ocurre cuando una asociación recibe decenas de QSL destinadas a colegas que no son socios. Porque lo habitual es que “regresen” con el cuño “NO SOCIO”. Entonces ¿qué hacemos? Porque al no socio se le ha cobrado un dinero por prestarle un servicio, y los dirigentes de la URE no pueden ignorar que las asociaciones de destino no vienen obligadas a asumir esa parte del servicio…

¿Y el tráfico de entrada?

Hombre… si montamos todo este chiringuito para socios y no socios, lo prudente es que el tráfico de entrada se tramite a las secciones… o que se le remita directamente al QTH del interesado, previo pago del gasto generado.

Sí, la URE se ha metido en un “jardín” con “La Máquina del Pánico” y veremos en qué para todo este “belén”.

Pregunta capciosa: ¿Quién carallo será el ideólogo de esta directiva?

 

 

 


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