LA YENKA de los CAGONES

 

 

G. Belay.- EA1RF.

17/10/2015

 

De cuando en cuando una música, un baile, una frase, hacen época y se ponen de moda. La “Yenka” fue un baile que aspiró a ser moda y canción del verano hace unos años, con poca fortuna, pero, si como danza no triunfó, sí que lo hizo como metáfora de la cobardía: “Un paso adelante y dos pasos atrás” era el estribillo cansino con que comenzaba, y ya digo que la metáfora de la cobardía que mostraban aquellos que parecía que se iban a comer el mundo con un decidido primer paso, para acabar dando dos atrás. Sí, fue la metáfora de los cagones.

En toda la historia de un colectivo es difícil encontrar una muestra documental de cómo se gestiona en nombre de todos, como el documento llamado “wassap” que ilustra el anterior QRX, y que reitero, cuyo valor, como vengo tratando de analizar, no sólo radica en el cómo, sino en la torpeza de quien lo emite a sabiendas de que dejará rastro. De los tres protagonistas, dos directos y el tercero como víctima, intento ponerme en el lugar de este último y analizar cómo reaccionaría, y hasta dónde estaría plenamente justificado para exigir explicaciones, o pedir al resto de los colegas que con él forman el órgano de gobierno responsable de velar por los derechos de los asociados y el cumplimiento de las normas que dimanan de los reglamentos, que secundasen una moción de censura ante tan clamoroso intento de atropello. Porque es, insisto, imposible negarse a ver la evidencia y la transcendencia de lo que el “wassap” pretende, y de la forma en que se deja a un lado la más mínima apoyatura legal para tal pretensión. No, no hay precedente documentado de tal desverguenza de un dirigente al tiempo que desprecio hacia otro, y hacia las normas que regulan la convivencia de todos ellos.

Entonces, si yo estuviese en el lugar de la “víctima”, redactaría un sencillo y contundente escrito al autor del “wassap”, con conocimiento al resto de los colegas del órgano al que me incorporo, digamos que de este tenor:

“A la atención del Sr número 1 don fulano de tal y tal, y al conocimiento del resto de componentes del órgano de control y defensa de los derechos del asociado:

Le envío una captura de “wassap” en la que usted pretende que el presidente de (mi consejo), don citano de tal y tal, antes de hacer efectiva la dimisión de ese cargo y la baja en el colectivo, harto de soportar presiones de las que usted no es ajeno, me destituya en mi cargo en dicho órgano para evitar que pueda acceder a la Presidencia una vez vacante, y así situar en ese cargo a una persona de su confianza saltándose la normativa prevista para este tipo de casuística.

No le voy a preguntar si eso es cierto, pues lo es. Lo que le voy a preguntar es que me explique en qué punto del estatuto o artículo de reglamento se basa para dicha inadmisible y vergonzosa pretensión.

De no poder contestar, como es evidente que no podrá, deseo, por el bien del colectivo, que tenga un miliwatio de vergüenza y presente su inmediata dimisión.

(fecha y firma)

Y esto lo haría en las 24 horas que han pasado desde que parte del “wassap” circula por decenas de ordenadores, con la valentía que este tipo de actos precisa y el deseo de verme apoyado y respaldado por, al menos, la mayoría de los colegas que conmigo formasen el órgano de control. Porque partiría de la premisa de que la mayoría de mis colegas tienen dignidad y sentido de la justicia.

Pero eso es lo que hubiese hecho yo, que no estoy en esa situación, y, a lo más que llego es a reflexionar sobre la existencia del asquerosowassap” y a tratar de saber si la “víctima” ha tenido alguna reacción al verse salpicada. Porque caso de no reaccionar, convendría recordarle que su recién estrenado cargo, además de formar parte de ese órgano de defensa de los asociados, representa a los asociados de una determinada comunidad autónoma, y mal comienzo sería éste, de bailar la “yenka” pegando un paso adelante y dos atrás como máxima expresión de lo que es un cagón.

Dicen que el miedo guarda la viña. La cuestión es determinar qué dueño y qué viña. Porque por mi parte evito poner nombres, pero por otros medios los nombres se difunden en la “red” desde el anonimato. Los personajes de esta historia están todos revolucionados, medio cabreados unos con otros, y con eso de las “tarifas planas” los teléfonos arden. Y algún tonto graba las conversaciones y luego pretende que otros las reproduzcamos. ¿Qué viña hay que guardar y quién la tiene más expuesta?

Pongamos que el “número 1” se siente ofendido en su imagen… por la difusión de nombres. Pongamos que denuncia. Pongamos que adjunta el “wassap” íntegro. Pongamos que acabará apareciendo en las diligencias, y sobre todo en la sentencia. Pongamos que además no lleva razón, ya que el “wassap” pertenece al destinatario y no al que lo emite. Pongamos que en lado alguno dice que el contenido es confidencial. Pongamos que el argumento es “follarse” a uno que estorba para poner a otro manipulable… sin base estatutaria. ¿Quién perjudica la imagen del número 1? Es evidente que él mismo; la suya y la del colectivo.

Entretanto, los cagones bailando la “yenka”. Y la información, como siempre, veraz. ¡Menudo estercolero!

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